Indefinible por definición, me siento incompleta si no ando con cigarros en la cartera y son tan "girly" que necesito andar con aros para sentirme realmente femenina.
Tengo poca paciencia, sobretodo cuando de burocracia se trata..."es su palabra contra del médico" me dijo la secretaria, con su eviente cara de desagrado. ¿El médico es un Dios? que yo sepa va al baño igual que yo y se puede equivocar incluso más que yo en hacer un receta.
Me gustan las palabras simples, sin manierismos inncesarios...aunque la sóla frase ya sea una ironía. Y si de ironías se trata, la verdad es que yo lo soy bastante, tanto para reirme de mí misma como para ser la más detestable de las contrincantes a la hora de pelear...algo en lo que-debo decir sin orgullo-he ganado bastante experiencia.
Ya que mi amiga escribió sobre mí, voy a hacerlo ahora yo. Claro que es muy egocéntrico, pero ¿para que tengo un blog si no es para eso? ¿no es acaso una forma explícita de decir "mírenme"? Aunque cada vez me preocupo menos de si alguien, además de J., me leerá de vez en cuando. Más bien, esta página se ha convertido en mi renovado diario de vida tecnólógico y la inspiración necesaria para continuar escibiendo...la única forma de arte que puedo paracticar que me va quedando a estas alturas.
Me cargan las multidudes y se subentiende que el transantigo es una tortura diara, en especial el metro. Las micros no son muy amables y no digamos que al verlas uno siente unas ganas casi incontenibles de subirse en ellas, pero al menos hay momentos en que se respira y hasta se puede encontrar asiento, razón por la cual, cada vez que puedo, tomo una micro en vez del metro. A excepción de las instancias en que ando con J., ya que ella, al contrario de mí, prefiere llegar a tiempo aunque viaje incómoda.
Con el tiempo he superado-de a poco-el miedo a las verguenzas. En mi caso no está claro si se trata netamente una fobia social o es mi largo historial de las más insólitas verguenzas que hacen reir a todos quienes alguna vez las escucharon...y a mí también. Pero me sigue dando miedo y cada vez hay menos cosas que me importan...no sé si para bien o para mal, pero ya no tengo ganas de pereder mi valiosa energía en cosas sin importancia, tengo bastantes otras maneras de gastarla de manera provechosa.
Con todas esas cosas estaba en mi cabeza cuando el "lolito" de fonasa, luego de leer el programa, me pregunta "¿es para usted?". ¡¿Y a usted que le importa?! para algo llevo mi carnet de identidad y hasta un extraño podría comprarme un bono con él...pero no. El lolito andaba conversador...y justo conmigo. Mi verguenza se acrecentó rápidamente...¿habrá hablado lo suficientemente fuerte como para que todos los presentes hayan escuchado? claro que nadie salvo el lolito sabría qué decia ese papel, aquello que me clasifica en lo inclasificable. Y como además de todo soy histérica, no pienso decir públicamente qué es aquello, porque una cosa es exponerse y la otra es francamente "mostrar la hilacha" y creo conservar la dignidad hasta el final, como consigna de vida.
"Si, es mío". Fin de la conversación...¡habrase visto interacción más innecesaria entre dos personas desconocidas!
Nada que hacer, por más que lo intento, me es difícil ser una persona completamente sana y tengo el triste honor de ubicarme en centro médico de San Joaquín y de saber cómo se hacen todos y cada uno de los trámites que la universidad te obliga a hacer a cambio de atenderte gratis...y eso que es "católica".
Tengo la particularidad-una de varias-de imaginarme mi vida como una película. De pronto miro el cielo y me imagino un primero plano en mis ojos tristes, una canción en inglés, de melodía suave pero desgarradora de fondo y una historia dramática en los labios. Ni si quiera necesito andar escuchando música para imaginarme las calles como el perfecto estudio de grabación. Siempre me ha gustado actuar, y en secreto, actúo mi propia película.
Mi afición no discrimina momentos. Sin ir más lejos, cuando terminé con mi novio el año pasado, en mi mente los Gun`s entonaban con más sentimiento que nunca nuestra canción favorita: "Don`t Cry".
Y camino a casa siempre me baja la melancolía, mezclada con el cansancio de mis pasos diarios. Basta una nube o una estrella en el cielo para que mi ánimo baje y Alanis Morrissette comience a cantar "Utopía" para que la escena sea perfecta.
Clásica por parte de madre y libertina por parte de padre, no se podría esperar otra cosa que la indefinición misma para mí.
No me gustan las normas, y aunque aparentemente soy tranquila y reservada, tengo una naturaleza rebelde en la intimidad. Me gusta hacer las cosas a mi manera y de vez en cuando trato de conciliar los puntos, dejando siempre la posibilidad de un punto medio que no frustre completamente a nadie, en especial a mí. ¿Mencioné ya que me llevo pésimo con la frustración?
Tengo frío la mayor parte del tiempo y mi sueño frustrado es tener un oso panda de mascota. Me puedo comer hasta un litro de helado sola, pero tomo sacarina y coca zero. Me gustan las frutillas y el yogurt de ese sabor, pero no soporto ni el helado ni la leche con ese rosado componente.
Hablando de colores, me encanta el morado, el verde y el fuccsia y tengo ropa negra exclusivamente para ponerme con ella ropa de colores muy fuertes. Cuando me dicen "apágate" para mí, lejos de ser una burla, es un elogio.
Me gustan los tacos, pero aún me siento extraña con ellos. Me siento muy "grande"...sí, técnicamente soy adulta hace un par de años, o adulta emergente...como le dicen ahora a la comodidad de quedarse uno años más en la la casa de los padres. Pero en confianza, soy más niña de lo que quisiera. A veces llega hasta ser útil, pero a vaces sale contra mi voluntad.
He repetido un par de veces eso de "en la intimidad" y es que ciertamente soy una para afuera y otra para dentro. Tampoco son excluyentes ni tengo doble personalidad (eso, no lo tengo), pero la Macka de afuera es más madura, tranquila, considerada, intenta ser sociable, intenta ser alegre y divertida, intenta ser organizada y responsable. La Macka de adentro en cambio, es inestable, caprichosa, mimada, perezosa y melancólica.
Aún no tengo el valor de mostrarme tal cuál soy para afuera, ese miedo a la verguenza y dejar mi imagen por el suelo, ese orgullo...pueden más que la sinceridad. Soy lo más transparente que puedo sin llegar a exponerme demasiado. Para mi suerte, tengo la ventaja de tener cara de "oreja" y la regla dice que la gente me habla mucho más de lo que me preguntan...menos mal.
Es verdad, tengo muchos miedos, pero igual me considero valiente...claro que me va mejor con el mundo interno que con el externo en esos temas.
En mi pieza tengo dos peluches, un altar con cristales e inciensos y bajo la almohada guardo siempre un poco de papel confort por si una noche de estas me da por llorar. Aunque hace "harto" que no sucede, al igual que si sacara mi cajetilla del bolso, me siento insegura sin él...¿y si justo vienen las ganas?
¿En mi cartera? siempre hay chicle o dulces de menta y jabón seco para no quedar con olor a cigarro, protector labial o algo para la sequedad de los labios, mis documentos, pañuelos desechables (uno nunca sabe...), una botella con agua, mi agenda (INFALTABLE) y muchos papeles de golosinas que me como en la calle y no boto por no haber basureros cercanos.
Cada vez que cambio de cartera, todas esas cosas, más el mp4, el cosmetiquero y los cuadernos del día, tienen que mudarse con esmero, porque olvidar alguno de estos elementos me resulta fatal.
No hay nada que ocupe más de dos días seguidos, salvo las únicas zapatillas que poseo y el anillo que tenemos como símbolo el Jose y yo. Ya van 2 años que lo ocupo...qué va mentirosa!! un poco menos...no he sacado la cuenta si restamos los "descuentos", pero da igual. Sigue siendo tan nuestro como antes.
Estas cosas se muestran en mi película...usted decide si cambia de canal o no.