29 de febrero de 2012

Bonus

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Hace un mes que no entro a mi espacio y es que este año tuve las vacaciones que estaba ansiando desde el verano anterior. Pero en este bonus no quiero hablar de las vacaciones en sí, sino del día en que sentí la necesidad de volver a escribir, de dejar mis reflexiones algún lugar antes de que se las lleve el viento.

Ese día, el último día en Punta Arenas, nuestro anfitrión nos llevó de paseo por los lugares importantes que nos faltaba visitar: el monumento al Ovejero, la Reserva Nacional Magallanes y el Fuerte Bulnes. Los caminos eran largos y cuando ya se nos acabó el tema de lo cotidiano él contó la verdadera historia de por qué se hizo marino. Habló sin cesar de mi madre y de cada momento compartido con ella. 

El paisaje era hermoso! me encantó estar en un lugar que mezcla naturaleza e historia. Sentí que mis pies tocaban un pedacito de esa historia, de tantas almas que lucharon por estar en ese lugar donde ahora me sacaba una foto. Pero no era lo único, toda la historia se volvía viva bajo mis pies y pensaba en él, en cómo se sentiría alojando a la hija de su amor platónico, en cómo se sentía al ver mi rostro y mis gestos y recordarla a ella "tienes la misma sonrisa de tu madre, es impresionante". 

Y surgían las eternas preguntas sin respuestas, esas que habitan el terreno del nunca jamás, de lo insondable ¿qué huibiese pasado si él no se hubiese enamorado así? ¿qué hubiese sido de su vida si no hubiese sido marino? ¿qué hubiese pasado si mi mamá no hubiese vuelto con mi papá? yo no existiría o tal vez sí, pero sería otra ¿cómo hubiese sido si fuera la hija del Marino con mi madre? quizás habría sido más ñoña, más mimada, más inmadura, tal vez creería en el matrimonío, tal vez sería menos miedosa aunque un poco más tímida. Creo que también sería más fome y tendría menos experiencias de vida, o tal vez distintas. 

En eso estaba pensando cuando me di cuenta que no me hubiese gustado ser así, que en lo aparentemente imperfecto (y descoordinado) de este panorama, está lo perfecto. Él no tendría tres hijos ni una esposa dueña de casa, mi mamá tendría que tener la rutina conyugal que detesta y tal vez yo (de haber sido yo) hubiese sido más feliz, pero más plana, más insípida...creo que los sinsabores también le dan sabor a la vida y por alguna parte algo te tiene que hacer sufrir. Tal vez sea masoquista mi forma de pensar, pero no concibo una vida libre de sufrimiento ni me imagino a mí en una vida plana. Aunque si hubiese sido mi caso, tal vez sería más amiga de la estabilidad y me parecería un poco más a V. 

¿Por qué mi mamá no siguió con el Marino? ¿por qué el volvió casado cuando ella ya estaba separada? ¿por qué continúa casado? ¿por qué huye? Sería lindo que compartieran en la parcela que él quiere tener para cultivar plantas...pero la historia se escribió distinto y es un misterio el por qué. 

Él podría no tenerme el cariño que inexplicablemente me tiene, después de todo, mi llegada al mundo representó un quiebre en su vida. Pero me tiene mucho cariño y yo a él, de alguna forma, siempre ha estado presente en nuestras vidas, con una llamada, una postal de algún lejano lugar, con un obsequio. 

Al despedirnos, nunca sabrá que me sacó lágrimas al decirle a V. "cuídala, la macka es como una hija para mí". No sé si V. entendió mis lágrimas, pero las secó con ternura y en silencio. Incluso al escribirlo me vuelvo a emocionar al recordar ese simple y clásico momento que pensé no iba a vivir nunca ¿por qué fue el Marino y no mi padre? ¿por qué el Marino no fue mi padre? nunca lo sabremos.