25 de septiembre de 2011

Tres

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22 de septiembre de 2011

Vaciando

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Días de bullicio, de correr, de leer, de escribir, de dormir a saltos, de aprender....de aprender mucho! de todo.

  • Un paciente me dio un beso en el cuello
  • Mi jefa se sienta a hablarme de su estrés, la escucha termina con "te debo el bono"
  • Un niño dibujó la persona bajo la lluvia más triste que haya visto en mi corta carrera: un niño africano abandonado, vestido sólo con calzoncillos, elevando un volantín que se voló, el hilo curado rasgó su paraguas y su única amiga es una hormiga: Jaimica.
  • Una niña que no sabe leer contó en la lámina X que el perrito no quería ir al colegio porque le daba vergüenza no saber leer, pero se esforzó mucho y aprendió y le hicieron una fiesta en su casa, "porque nunca aprendía nada".
  • Una mamá no sabe qué hacer con su hijo (yo tampoco), debo entregar un informe y no será fácil decir lo que creo que tengo que decir.
  • Gente, gente, gente
  • En casa, menos mal que mi mamá se modera un poco y hablamos mientras tomamos once, de pacientes por su puesto, pero al menos sólo es una hora.
  • Nunca alcanzo a completar la ficha electrónica
  • Estoy aprendiendo acerca de Maturana
  • De 9 a 9: martes, miércoles y jueves. Prontamente lunes con mañana y tarde ocupada.
Siempre vuelvo a la pregunta ¿esto es para mí? ¿en qué me veo? a estas alturas del día y de la semana quiero decirle al mundo "¡cállate!" jajaja pero no puedo. Quiero un ratito de silencio, ni siquiera música, nada, sólo silencio y volver a mi vida.

Estoy un poco mareada de historias (escuché unas bien dramáticas y violentas esta semana). 16 familias en total (incluyendo la consulta) ocupan mi cabeza durante la semana, y el fin de semana cuando me toca hacer informes. 16 sesiones que hay que planificar, 9 profesores que tengo que contactar, 10 informes que tengo que hacer.

Menos mal que hay un ambiente laboral muy bueno, que me llevo bien con todos, que me dejan descansar entre pacientes, salir a fumar de vez en cuando y tomar café a destajo.

Vuelvo a sentir el peso de mis pasos, el peso de mi cabeza y de mi cuerpo en general. Muero por un abrazo al final del día, por algo que me sorprenda y me haga sonreír en vez de bostezar. Al final del día quiero dejar de pensar en el resto y hacerme ver como persona. No quiero quedar de víctima tampoco, tengo pega! sólo necesito desahogar en alguna parte mi sentir, vaciar para volver a llenar.

Vamos Mackita, no es la primera vez. Todo pasa, recuerda las cosas que te gustan, recuerda lo que te trajo hasta aquí. No siempre han habido abrazos, ni sorpresas, ni orejas que no sean las tuyas, pero siempre has sacado fuerza y haces lo que tienes que hacer. A veces acertadamente, a veces con errores, pero siempre poniendo el corazón en lo que haces. Te cansas, te da flojera, quieres dormir, quieres no estar siempre de pie, pero llega el momento en que todo vale la pena. Es por ese momento, fugaz pero reconfortante, que tienes que dar lo mejor de ti.

Y menos mal que la vida me quiere y mi papá de nuevo no me encontró, uf!

Un necesario "nanai" de mí, para mí.

17 de septiembre de 2011

Por estos días

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El hoy y el ayer se funden en una extraña...pero linda mezcla.
Veamos qué se sigue escribiendo en este genograma, de carne y hueso.

Gracias por tu apoyo V.!! de verdad, sin ti no me hubiese atrevido. Te inscribiste en esta parte de la historia, que será recordada por el resto de los días :)

13 de septiembre de 2011

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Buen día para tratar de sacudirse la mala vibra =)

12 de septiembre de 2011

...

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Hay momentos en los que me aburro del mundo, me aburro de mí, me aburro del sistema, me aburro de mi rutina, me aburro de todo.
Hay momentos en los que quiero ser un oso y dormir en mi cueva, cerrar mis ojos y mis oídos, olvidarme del resto del mundo, que puede sobrevivir sin mí.
Hay momentos en los que me encuentro tonta, por ilusionarme, por esperar lo que nadie ha prometido, por olvidarme de las cosas que creí aprendidas, por dejar mi orgullo de lado.
Hay momentos en los que quiero llorar sin razones aparentes, en los que la misma brisa cálida que suele alegrar a las personas, a mí me provoca una nostalgia incontenible, que envuelve en un manto negro y no me permite ver el vaso medio lleno.
Hay momentos en los que me siento cansada de hacer cosas por el mundo. Vuelvo a recordar las enseñanzas que me dejó M. "¿y qué haces por ti?" 5 años después, vuelvo a contestar "nada".
Hay momentos en los que no tolero tanta incertidumbre, donde no entiendo, donde siento miedo gran parte del tiempo, donde me duele.
Hay momentos en que siento rabia con la vida, y no quiero decir palabras lindas, quiero decir PUTA VIDA que me colocas en los mismos escenarios para verme fallar otra vez.
Son momentos como el viento, que llegan de repente, me hacen tambalear un poco y después se van...espero que pronto, necesito mi energía.

11 de septiembre de 2011

-1

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El indeseable efecto primavera a ratos me invade. Lo miro con recelo y le pregunto por qué está aquí de nuevo, pero no responde. Sólo aparece silencioso y abrumador, como todos los años. Pero creo que es más pequeño, más difuso y, espero, más pasajero.

Mal momento para que se me acaben los cigarros.

10 de septiembre de 2011

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Benedetti, siempre Benedetti...



No te rindas, aún estás a tiempo

De alcanzar y comenzar de nuevo,

Aceptar tus sombras,

Enterrar tus miedos,

Liberar el lastre,

Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

Continuar el viaje,

Perseguir tus sueños,

Destrabar el tiempo,

Correr los escombros,

Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se esconda,

Y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma

Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

Porque lo has querido y porque te quiero

Porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

Quitar los cerrojos,

Abandonar las murallas que te protegieron,

Vivir la vida y aceptar el reto,

Recuperar la risa,

Ensayar un canto,

Bajar la guardia y extender las manos

Desplegar las alas

E intentar de nuevo,

Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se ponga y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma,

Aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo,

Porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.

9 de septiembre de 2011

Llegada a puerto

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Siento las sinceras ganas de escribir, de descargar un poco de la emoción del día de hoy, pero parece que esta noche no me acompañan las palabras. No podría escoger una, más que por la imposibilidad de la tarea, por la rebeldía de seguir escribiendo una palabra en una cartulina. Quizás por eso quiero escribir, aunque lo a mejor no tenga más que-irónicamente-una palabra para despedirme de esta experiencia.

Mi parte de la historia fue "este crucero llegó a puerto, pero el camino no se acaba". El crucero es una metáfora que empezamos a ocupar hace poco para describir este-también metafórico-viaje y sus distintos tripulantes. Surgió en una dinámica de máscaras....una de las miles de dinámicas, de esas lateras que hacen los psicólogos xD

Broma, más allá del miedo a la exposición, me divertí mucho. Me cuesta dejarme llevar y gozar de un juego, me siento inhibida rápidamente, con temor a hacerlo mal, a que mi torpeza psicomotriz me juegue malas pasadas, a que mi falta de ingenio acapare la atención o simplemente, ese temor al ridículo que ha llegado a convertirse en fobia social en algunas etapas de mi vida. Pero a pesar de todo lo anterior, lo disfruté, jugué a ser yo y me reí muchísimo.

Al principio hablaba de mis angustias del día jueves, dedicando una entrada especial para el genograma y sus derivados. Tanto lo mencioné que hasta mis cercanos, que nada tiene que ver con el loco mundo de la psicología, me han preguntado por cómo me fue en el famoso genograma, palabra que podrían no haber usado nunca en su vida.

Esta noche quiero dedicar unos minutos a recordar y honrar las miles de sonrisas y risas estrepitosas que solté hoy y a lo largo de estos meses.

Se agradece ver rostros nuevos, de distintas edades, con distintas historias y ese respeto y empatía únicos que brotaron en ese taller. Más que hablar del diplomado en sí, que por supuesto que me ayudó en mi formación profesional, al hablar de esta experiencia pienso en el taller, en las dinámicas de grupo y en mi crecimiento personal.

No basta entender-se más (aunque claro que ayuda), si hay algo que me ha servido en la vida es aprender a reírme de mí misma, con respeto y sana alegría. Y cuando eso es compartido, es muy chistoso! jajaja

Creo que sin querer, terminaré con la misma palabra que escogí para hoy, porque de verdad es lo que siento. Lo siento hacia el grupo, hacia los profesores, hacia mis compañeros, hacia mis queridos compañeros de camino: V., mamá, amigos, por apoyarme y preocuparse de mí a lo largo de este tiempo; por escuchar y contener mis angustias. Me lo digo también a mí, por atreverme a vivir esta experiencia, por sacar las ganas de estudiar que estaban guardadas en el closet, por trabajar arduamente para cubrir los cheques con esfuerzo, por atreverme a contar mis secretos y hacer correr un poco esa agua por tantos años estancada, por avanzar en mi camino de sanación, por abrazar mis heridas de guerra.

Me quedo con las risas, el cariño y los abrazos de los que me acompañaron en este crucero, sus lágrimas y las mías, serán parte de un anecdotario que nos unirá para siempre en la memoria, aunque no volvamos a ver nuestros rostros. El viaje que emprendimos fue tan potente, tan revelador y tan sanador para todos, que difícilmente olvidaremos a quiénes emprendieron el mismo rumbo.

Aunque parece que tenía hartas más palabras para hablar de hoy, terminaré diciendo la que estaba evitando repetir: GRACIAS!

7 de septiembre de 2011

Siempre útil recordarlo

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A diferencia del mecanismo anterior que atribuye la causa y la culpa a la fuerza mayor de unos sucesos pasados, este ejercicio cuarto se basa en el aferrarse tercamente a unas adaptaciones o soluciones que alguna vez fueron suficientes, eficaces o quizás las únicas posibles. El problema de toda adaptación a unas circunstancias determinadas no es otro que éstas cambian. Entonces es cuando empieza el ejercicio.

Está claro que ningún ser viviente puede comportarse con desorden -es decir, hoy así y mañana de un modo totalmente distinto- en su medio ambiente. La necesidad vital de adaptarse conduce inevitablemente a la formación de unos modelos de conducta que tienen como objetivo conseguir una supervivencia lo más eficaz y libre de dolor posible. Pero, en cambio, por unos motivos todavía enigmáticos a los mismos investigadores de la conducta, animales y hombres tienden a conservar estas adaptaciones óptimas en unas circunstancias dadas, como si fueran las únicas posibles para siempre. Ello acarrea una obcecación doble: primero, que con el paso del tiempo la adaptación referida deja de ser la mejor posible, y segundo, que junto a ella siempre hubo toda una serie de soluciones distintas, o al menos ahora las hay. Esta doble obcecación tiene dos consecuencias: primera, convierte la solución intentada en progresivamente más difícil; y segunda, lleva el peso creciente del mal a la única consecuencia lógica aparentemente posible, esto es, a la convicción de no haber hecho todavía bastante para la solución del mal. Es decir, se aplica más cantidad de la misma «solución» y se cosecha precisamente más cantidad de la misma miseria.

La importancia de este mecanismo para nuestro propósito es evidente. Sin necesidad de recursos especializados, el principiante puede aplicarlo; en realidad está tan difundido que ya desde los días de Freud va ofreciendo buenos ingresos a generaciones de especialistas; de todos modos queremos observar, de paso, que ellos no lo llaman «receta del más de lo mismo», sino neurosis. Pero lo importante no es el nombre, sino el efecto. Éste está garantizado, mientras el aspirante a la vida desdichada se atienda a dos normas sencillas: primera, no hay más que una sola, posible, permitida, razonable y lógica solución del problema, y si estos esfuerzos no consiguen el éxito, ello sólo indica que uno no se ha esforzado bastante. Segunda norma, el supuesto mismo de que sólo hay una solución no puede ponerse nunca en duda; sólo está permitido ir tanteando en la aplicación de este supuesto fundamental.

Fragmento de P. Watzlawick, "El arte de amargarse la vida".

4 de septiembre de 2011

De todo y de nada

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Días intensos para un persona intensa = cansancio.
Tengo tantas imágenes en mi mente, tantas preguntas, tantos anhelos, tantas lágrimas inoportunas, tantos sentimientos guardados...algunos me motivan, otros me aterran, otros me incomodan, otros me quitan la energía, de todo!Por el momento, debo reencontrarme con la señorita Paciencia, estuvimos tan peleadas tanto tiempo! que no sé si pueda buscarla de nuevo.
Me he elevado hasta las nubes y he caído al piso sin cojines ni amortiguación. Pequeñas cosas me vuelven a elevar y, con la misma facilidad, me vuelvo a golpear contra el suelo.
Hoy quiero parar la montaña rusa, que mis lágrimas respeten los contextos y salgan cuando puedan salir, para no sentir este peso en el pecho. Quiero apagar la luz y olvidarme del mundo por una noche. Que mañana sea otro día y me resulte. Esta noche no me siento con energía para pelear, esta noche...
También debo teñirme el pelo, arreglar la ropa para el matrimonio (no el mío, por cierto xD) y tratar de recordar a esa niña que posó en la foto junto a su hermano en andador. Me reconocí por el chaleco que tejió mi tía, pero ese momento no existe en mis recuerdos ¿cómo era como hermana? ay! tantas cosas en mi mente esta noche y como pocas veces, quiero llorar y no puedo.



Los 21

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Ya perdí la cuenta de las veces que he escuchado frases como "la vida es tan frágil", "esto me ha hecho pensar que...", "ni toda la plata del mundo puede comprar la vida", en fin.
Son noticias que descolocan, que chocan, que impactan. Gente que parece tan cercana como si fueran parte de tu vida, claramente la reacción se parece a cuando se muere alguien que efectivamente está en tu círculo cercano. Es inevitable cuestionarse la propia vida y la propia muerte, o la de los que amamos, repensar las prioridades, hacer balances de lo que hemos estado haciendo...
Hoy pensaba, más allá de lo injusto que pueda parecer a simple vista, qué increíble que gente que será recordada por sus grandes obras, se vaya de esta manera, porque la reacción que ha provocado, es que de encender una llamita de amor en medio de un clima que había estado marcado por grandes polaridades. Lo que quiero decir, es que grandes personas, que dedicaron su vida a trabajar por la gente y unir a nuestro país, no podían irse de otra forma que no fuese cosechando lo que sembraron. Se convertirán en mártires de nuestra historia, ejemplos de vida. Tal vez algo eso ya existía, pero este fin de semana fue el corolario para vidas marcadas por el servicio, la entrega y la lucha por lo que consideraban justo. Gracias por dejar impregnado a fuego ese mensaje, en este país tan extremo, en que oscilamos desde la unidad más profunda a las más absurdas divisiones. Gracias por darnos la oportunidad de volver a sentir ese cariño por nuestra gente, ese orgullo que se siente por las grandes personas. Gracias por recordarnos con su vida y su muerte, cuáles son las cosas que de verdad importan. Gracias por mostrarnos con su ejemplo, que una vida sin sueños y aventuras no es una vida bien vivida, que hay que hacer lo que uno ama hasta el último día de nuestras vidas y que las grandes personas, no sólo dejan huellas con su vida, sino también con si muerte.

Como si fuera mi último día,
Voy a vivir en la vida, amando sincero
Mostrando a los míos cuanto los quiero

Como si fuera mi último día
Voy a luchar por mis sueños
Viviendo sin miedo
Y cada minuto, vivirlo intenso.
No voy a esperar hasta mañana, si el presente lo tengo

Como si no hubiese tiempo, Me quedara un momento
Voy a mostrar que te amo, Que estoy contento, que te tengo,
Como si tu alegría depende de mí, voy a darlo todo por ti,
Y voy a hacerte este día el mejor que pueda vivir.

Como si fura mi último chance para mirarte de nuevo,
Hare del momento, el más importante de tu recuerdo,
En el estrés de la vida, Se nos escapan detalles,
Que luego más adelante lamentamos olvidarse,
A veces se hace difícil o imposible recuperarse,

Como si no hubiese tiempo
Me quedara un momento
Voy a mostrar que te amo
Que estoy contento, que te tengo
Como si tu alegría depende de mí, voy a darlo todo por ti
Y voy a hacerte este día el mejor que pueda vivir.
Disfrutar todo aquello que Dios me brindó
Mis amigos, familia y amor
Y voy a hacer este día el mejor que pueda vivir
Y voy a hacer este día el mejor que pueda vivir

(Mi último día, Tercer Cielo)

2 de septiembre de 2011

Dêja v...

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¿Y si no aprendí?
¿Y si me estoy equivocando en lo mismo?
¿Y si me veo enfrentada a la misma decisión?
¿Qué elegiré esta vez?
Lo sé, voy por el mismo camino.
Espero que un paso más arriba y que pierda un poco menos.
¿Costo-Beneficio?
No es justo.
No otra vez.
No...pero sí.