31 de octubre de 2011

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25 de octubre de 2011

Cuatro

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Y dicen que es de la buena suerte

24 de octubre de 2011

Por ESE momento

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Voy a ser justa con la vida y hoy quiero inmortalizar un hermoso momento de esta mañana, ese maravilloso y efímero momento al que siempre me remito cuando hablo de mi trabajo: ese momento en que uno siente que todo valió la pena.

En ese momento, el pecho se infla y se pone gordito. El tiempo pareciera detenerse y se si hace frío, como que se olvida, porque en todo el cuerpo se siente un calorcito suave y acogedor. Si uno estaba pensando en otra cosa y tenía una expresión seria en el rostro, haga lo que haga, no puede mantenerla, porque la sonrisa es inevitable y envolvente.

Mientras escuchas que te dan las gracias, uno quiere decir "gracias a ustedes por ayudarme a sentir que esto vale la pena, que no siempre es tan difícil, que el esfuerzo por llegar hasta acá no fue en vano, que era esto lo que quería hacer con mi vida. Gracias por ayudarme a recordar que para esto hago todo lo que hago, que da lo mismo la burocracia de los días, porque el mundo ya no está igual que hace semanas atrás. Gracias porque existe gente como ustedes que sí le toman el peso a las palabras, que buscan lo escencial, que son capaces de pelear por lo que creen que justo y bueno para sus hijos. Gracias por renovar mi fe en las pequeñas cosas que pueden hacer las grandes diferencias, esas pequeñas cosas que amo y por las que trabajo cada día".

Y para finalizar, saca de su cartera una bolsita con cremas y jabones de olores maravillosos: "tome, me acordé de usted...a N. le gustaba mucho venir, muchas gracias por todo".

Nos abrazamos y se fue cruzando la misma puerta por la que la vi entrar la primera vez con lágrimas en los ojos, pero ahora, con una sonrisa.

21 de octubre de 2011

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17 de octubre de 2011

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No lo merezco
No lo acepto
No lo tolero

DEADLINE!

16 de octubre de 2011

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15 de octubre de 2011

Espejismos

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Así le puse a mi sueño de esta tarde. Parece que con esos niveles de cansancio mi inconsciente se activa. Era precisamente eso, espejismos que no me dejaban ver la realidad. Yo lo era, las personas que me acompañaban también, estábamos en una sala de espejos, viendo sólo reflejos, como si fuéramos hologramas encontrándonos en otra dimensión. Por más que abría los ojos, no podía zafarme de esa pseudorealidad, sabía que no era real pero no podía salir, no podía ver otra cosa. Se lo suplicaba "déjame ir, déjame ir". No quería. Vi el reflejo de su rostro llorando en el espejo, aferrándose a mi imagen.Y no era la única que veía espejismos, ese no era mi reflejo.

Es tiempo de soltar...de soltar esas imágenes, las expectativas, los proyectos que no resultaron, las metas que no se cumplieron, las cosas buenas que no siguieron siéndolo. No se puede vivir una vida real aferrada a hologramas, en todo orden de cosas. Necesito un "día cero".


Cuánto sabe mi inconsciente!



12 de octubre de 2011

V.

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Ni palabras rebuscadas,
ni gestos heroícos,
ni actuaciones dramáticas,
ni grandes ideas,
ni grandes sorpresas...
esta noche sólo tengo un simple y sincero
TE AMO.

8 de octubre de 2011

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He estado muy llorona últimamente, incluyendo lágrimas de las buenas y de las malas. Tal vez porque ando más sensible, también me puedo emocionar con las cosas buenas...aunque nunca me he llevado bien ni con mi sensibilidad, ni con mi forma de analizar las cosas. Sigo enojada con esa parte de mí, por todos los problemas que me trae y porque nadie me entiende. Adolescente, pero cierto.

Siempre seré la culpable por mis reacciones desmedidas, por afectarme por cosas que no le importan a nadie, por fijarme en lo que se nota, por hacer un problema de lo que no es evidente, por ponerle nombre a las sensaciones incómodas, por hacer explícito lo que se prefiere mantener en silencio.

La forma siempre termina anulando el fondo. Siempre, siempre. Y cuando vuelvo a sentirme así, me vuelven las ganas de ser paciente y tener 45 minutos para que alguien me diga "está bien, es válido". Porque claramente, a estas alturas, ya estoy convencida de que de verdad el problema el soy yo, que por muy fuerte que sienta algo, seguramente cuando pase el punto pick me convenceré de que estoy mal. Y cuando vuelva sentirlo, será la prueba irrefutable de mi locura y recordaré todas las veces que me han dicho lo extraña que soy, lo insoportable y lo impredecible. Volveré a sentir miedo del destino solitario que me han vaticinado y evitaré equivocarme de nuevo, pero cuando vuelva a sentirlo, algo de mi cuerpo pagará el precio de mi intento de silencio.

Y parece que así seguirá siendo, porque no existe ser humano que en su sano y racional juicio sea capaz de entender las cosas que me importan y la forma desproporcionada que tengo de sentir. No encajo en un mundo racional, y en realidad, en muy pocas partes. Parece que estas sensaciones serán mis eternas compañeras de viaje, así como esa dicotomía entre ser quien soy y estar sola.

La aceptación parece la única solución posible, pero es algo que no logro ni yo misma y que tendrá que seguir esperando.

5 de octubre de 2011

Monólogos de mi mente

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¿Y si me equivoco qué puedo hacer?
¿y si lo que creo bien, está mal?
¿tendré tiempo para cambiarlo?
¿y si sólo he estado mal acostumbrada?
¿y si sólo estoy buscándole la quinta pata al gato?
¿y si no sirvo para esto?
¿estaré a tiempo?

La buena fe no sirve, la buena intención no basta, el tiempo no sobra, la incertidumbre no perdona. Ahora o nunca, si es posible.

2 de octubre de 2011

No es una cuestión de CI

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Pese a que el tiempo no me acompaña, la responsabilidad con que asumo cada diagnóstico, me obliga a volver a estudiar. Sobretodo cuando el reciente ojo clínico me dice "aquí hay algo". Hay veces en que sigo más mi intuición y siempre me ha ido bien. Pero hay veces, en que la cosa se ve más seria y prefiero complementar la intuición con el conocimiento formal. Creo firmemente en que un buen diagnóstico puede ayudar, la insistencia en no "poner etiquetas" como lo ven algunos, hace que muchas veces las expectativas se confundan y sea una bola de nieve de frustraciones, "porque no avanza, está igual, no aprende, no cambia"..."no...no...no..." No creo que un diagnóstico sea más dañino que eso.

No "casarse" con ninguna "etiqueta", además de ser una postura ideológica bien marcada, es una posición bastante cómoda para el profesional, porque te saca una tremenda responsabilidad de encima. Mejor decir que no se quiere perpetuar el sistema, que el paradigma médico es jerárquico y tanto discurso lindo, que llevarse el peso, por ejemplo, de una decisión motivada por tu informe. Hay que juntar valor y aprender a ser asertivo para entregar esa información, para enfatizar los recursos y potencialidades, en vez de las carencias. Hay que aprender a contener la angustia de esas familias que ven muchas expectativas frustradas respecto al "hijo sano y normal" que todos queremos y que no es para nada fácil tener.

Mientras escucho la última canción de Calle 13 (por vez número 10) y ordeno el psicodiagnóstico de turno, me di cuenta que existe la gran posibilidad de que 3 de mis pacientes tengan algún grado de discapacidad intelectual.

En el hospital me tocó dar dos diagnósticos de ese estilo, en uno, la madre ya lo sospechaba porque había una epilepsia subyacente. Pero en el segundo, existía poca educación en la familia y menos conciencia aún las dificultades del niño, tachado por todos como "tonto" (salvo por un profesional, porque nadie le había dado un diagnóstico....manos limpias). Pero al explicarle en qué consistía un retraso mental moderado, esa madre entendió que su hijo no podía seguir el ritmo de su colegio, no era que no quisiera, no era un ataque personal ni un castigo por no darle en el gusto. No era necesario darle baños de agua fría para los ataques de rabia que no sabía controlar, es que no podía controlarlos, por lo tanto, hay que buscar soluciones alternativas, de acuerdo a sus características.

Pues bien, me tocará eso mismo en las próximas semanas y reconozco que me asusta un poco. Siempre me encomiendo a los ángeles antes de las devoluciones, para que mis palabras puedan ser honestas pero amorosas, para que esa verdad movilice y no estanque.

¿Qué tiene que ver Calle 13 con este monólogo? es que volví a pensar en nuestra cultura ¿por qué me resulta difícil diagnosticar discapacidad intelectual? porque estamos en una sociedad donde el amor incondicional es muy difícil. Por más que los padres amen a sus hijos, ¿cuántos son capaces de aceptar que no tendrán un hijo universitario, padre de familia, exitoso? y se entiende, porque se aspiran tantas cosas "exitosas" que se igualan a "felicidad asegurada" en esta cultura que se ha olvidado de recordarnos que las personas valemos por ser personas simplemente, no por lo que producimos. Como dice mi jefa "hay padres que prefieren que les digan que sus hijos tienen cáncer a que no son inteligentes". Algunas personas, lo primero que preguntan es "¿pero va a poder ser profesional?"

Siempre recuerdo a la Malucha Pinto, no sé si fue en su libro o en una entrevista, que habló acerca de lo que ha significado la enfermedad de su hijo, y decía que Tomás había venido a enseñarle el verdadero amor incondicional de madre, porque su hijo nunca la iba a ser abuela, nunca le iba a llevar un cartón universitario, nunca iba a aprender a leer, nunca iba a correr, siquiera caminar, pero ella lo amaba porque era él simplemente. Ese amor, que emociona de sólo escribirlo, es tan difícil de lograr en esta cultura.

Tampoco quiero decir con esto que esos padres son malas personas, ni que yo podría hacerlo mejor. Por el contrario, me da mucho miedo el día de mañana caer en lo mismo y espero no tener que pasar por ese tipo de pruebas para aprenderlo. Sólo creo que la sociedad de consumo no nos ayuda a valorar lo esencial, sino que todo se traduce finalmente en dinero y eso, a su vez, erróneamente se tiende a igualar a felicidad. Lo veo todos los días, ¿colegio academicista o con ambiente familiar? gran dilema para muchas familias, que ven en esos niños un pasaje a cumplir sus sueños frustrados, que esperan que tengan un buen trabajo, para poder pensar en tener una linda familia ¿en qué momento eso se equiparó, irracionalmente, en nuestras mentes?

El reloj sigue avanzando y mis pacientes jamás sabrán que un domingo por la noche, sus historias motivaron mis palabras, que mueven mis creencias, mis sueños y mis desvelos.