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9 de abril de 2012

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Y estar sin hacer nada no ayuda
Necesito una grúa

7 de enero de 2012

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Y de pronto, recordé una de las experiencias más tristes y más lindas que he vivido. De pronto parece tan obvio, que la única forma de salir de la escalada del rencor, no es buscar una afrenta mayor, sino que lograr el perdón. Pero me refiero al de verdad, no a las disculpas forzadas poco convincentes, o dichas por cansancio y desesperación. Hablo del verdadero perdón, que limpia todo.

Siempre he encontrado cursi hablar del perdón, porque lo he tenido asociado históricamente al catolicismo y, por lo tanto, colinda un poco con la soberbia. Toda la vida he sabido que es algo que me cuesta, porque desde pequeña conozco los alcances de mi orgullo. También sé que hay cosas que tal vez nunca podré perdonar o que me llevarán muchos años. Lo he intentado varias veces, en diferentes contextos y sólo puedo recordar esa vez como la única vez que he perdonado de corazón. Y que me perdonaron. 

El profesor de Fundamentos de la Filosofía, una vez dijo algo clave: el verdadero perdón se reconoce porque el tema no vuelve a salir. Simple y corta...no se sacan más en cara los viejos temas pendientes. No es por esfuerzo, no es por diplomacia...es que ya no tiene lugar sacarlos. Cuando lo escuché, me hizo mucho sentido, y aunque han pasado 7 años desde esa clase, está intacto en mi memoria. También pensé "qué difícil ¿podré lograr eso alguna vez?".

No sé cómo se logra, no sé nada de teorías al respecto. Yo sólo sé, que la única experiencia que tuve, fue sanadora al instante. Porque fue sincero, porque había mucho amor (de ese genérico que tanto hablan las religiones, que va más allá del amor de pareja o filial) y como dijo mi amiga: confianza. Confianza en que el otro estaba siendo sincero, confianza en que no pudo hacer nada mejor en el momento, confianza en su arrepentimiento, en sus buenos deseos y en el amor que había detrás de cada palabra y cada lágrima derramada. Confianza en que ese momento marcaría un antes y un después, porque nadie quería seguir como hasta entonces. 

Y por primera vez en la vida, lo logré. Sentí alivio, me sentí limpia, agradecida a más no poder, sin nada de rabia por lo sucedido y feliz de haber sido perdonada también. No salieron nunca más los temas. Sí había miedo de volver a cometer los mismos errores, pero no rabia disfrazada de cualquier cosa. 

Hoy siento que necesito volver a sentir eso para cerrar mis ciclos personales, para empezar mi propio año nuevo, para dejar de equivocarme en las mismas cosas y caminar en círculos: perdonar, perdonarme y ser perdonada. Tal vez así pueda sanar el alma...y el cuerpo.

6 de enero de 2012

Intolerante de la intolerancia (parte II)

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Uno de todos los temas que tengo con mi madre, es la eterna pelea para que ella valide las cosas que me pasan. Desde chica he sido tildada de "muy sensible", "intensa", "exagerada" y toda la vida he escuchado frases como: "es que no puedes sentir eso", "cualquiera diría que...", "las cosas son así y punto", "todo el mundo sabe que....", etc. Esas frases siempre van acompañadas de una risa sincera, que prefiero tomar como irónica.

Tal vez por eso, si bien a nadie le gusta que lo juzguen, a mí me descompone. Nadie tiene el derecho de juzgar lo que siento o lo que pienso, sólo podemos reconocer el desacuerdo. 

Estoy aburrida de la intolerancia. Yo también tengo puntos de inflexión, hay temas en los que me cuesta ser tolerante. Claramente, no voy a cambiar de opinión, pero el desacuerdo no lo tomo como algo personal. Quizás fue la enseñanza que saqué de haber estudiado en la Católica, o el haber estado en TVUC con gente muy diversa, o incluso en Colmena misma (con el agravante de tener que encontrar un acuerdo por obligación) o el trabajar con personas a las que tengo que ayudar aunque no me guste su sistema, o el estar en CESANA y tener que trabajar en equipo. Sea lo que sea, me dejan una mala sensación las personas que no son capaces de escuchar otra opinión, aunque ni siquiera se trate de una discusión.

En este contexto, hay cosas que me sacan de mis casillas, como que una conversación termine con "me da risa tu opinión" y esa sincera risa que prefiero sentir como irónica. Por eso con el tiempo he optado por callar lo que pienso en la mayoría de los contextos, porque no me gusta que me juzguen por lo que siento. Incluso con personas cercanas, porque más doloroso me resulta que las personas cercanas se tomen de modo personal las diferencias de opinión. Aunque reconozco que me gustaría tener algún contexto libre y sin censura para poder decir lo que pienso. A veces puede ser este blog, pero sólo a veces. 

Cuando me siento juzgada, vuelvo a mi ostrita, de la que siento que nunca debí haber salido. Si vengo recién conociendo a alguien, es la excusa perfecta para decir adiós. Soy lo suficientemente autocrítica como para que alguien más me diga en lo que "estoy mal". Trato de llevar la conversación como eso, una conversación. Pero cuando comienzan los cuestionamientos a mi forma de ver las cosas, se me acaba la buena onda. 

También sé que hay muchos temas que no manejo, y es que no tengo el mismo interés por todas las cosas, como para dedicar tiempo a informarme acerca de todo. Menos si he aprendido que es mejor no involucrarse en discusiones. No me interesa competir en lo que no manejo, acepto que no manejo todas las variables y que mi opinión es parcial ¿cuál es el problema? 

Me aburrí del mundo, de su intolerancia y su odio que sólo engendra más odio. Me aburrí de las conversaciones de sordos o de las masas (grandes o pequeñas) que sólo quieren rodearse de personas tan extremas como ellos...y eso que aborrecen la "censura de los medios", esa "censura" que es no ver en la tele lo que quieren que salga. Porque si saliera sólo lo que ellos quieren y no lo que dicen sus detractores, entonces seguramente le llamarían libertad de expresión. 



21 de octubre de 2011

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23 de agosto de 2011

LV 5.2

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5 de julio de 2011

Algún día

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Incluso combina, es perfecta! ^^

26 de junio de 2011

Año nuevo :)

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6 de junio de 2011

^^

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24 de mayo de 2011

Así!

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21 de abril de 2011

Lluvia

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19 de marzo de 2011

Un-perfect match

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Aunque sean los mismos colores

31 de enero de 2011

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17 de enero de 2011

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Algún día

10 de enero de 2011

Sembrando

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30 de diciembre de 2010

(...)

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12 de octubre de 2010

Lo hice!

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Ahora a jugársela por un contrato en el hospital =)

4 de octubre de 2010

Derechos del Niño

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2 de octubre de 2010

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26 de septiembre de 2010

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22 de agosto de 2010

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A seguir luchando