Por otra parte, las hormonas me tienen loca. Mi sensibilidad e inestabilidad basal se ha multiplicado y crece exponencialmente, junto a la curva de progesterona y gonadotrofina. A ratos me invade una nostalgia tremenda...cuando mi mamá me comenta de su experiencia a diario, es como volver a mirar mi historia con otros ojos, conectando sensaciones, recuerdos y personas en un hilo conductor. Recuerdo a mi abue, empatizo mucho más con mi mamá, la entiendo más...y al mismo tiempo siento una pena/emoción tremenda.
Me sigue dando vueltas la reacción de mi tata y la ambivalencia de sus actos. Siempre he sabido que aparenta dureza, que es frío con el resto, pero nunca lo había experimentado en primera persona. Tal vez nunca hubiese estado a la altura de sus expectativas, pero antes creía que sí. También hace aparecer un nuevo fantasma: el del fracaso de la familia. Nunca tuve ese temor muy presente, siempre lo he tomado como una posibilidad más en la vida. Pero si pasa ahora, lo que más miedo me da es mirar a mi tata a la cara otra vez. Y vuelvo a pensar en mi madre.
Yo no creí haberme equivocado, pero veo que hay cosas que se desmoronan ante mis ojos y los cambios comienzan a ser tan profundos que estoy aterrada y llena de angustia. Lo peor es saber que estoy traspasando todos esos sentimientos al bebé. Ayer la doctora me decía que necesitaba más apoyo y el menor estrés posible para poder pasar esta etapa "limpia". Los dos brutos que he visto me han retado por estar estresada, echándole la culpa al factor psicológico de todos mis malestares físicos (omitiendo que tengo alergia a la progesterona)... me carga la falta de empatía, nadie me ha preguntado qué me estresa y los hombres no entienden lo que es estar un sólo día con las hormonas en las nubes, menos tantos meses de corrido con subidas y bajadas.
Trato de centrarme en la ilusión, en las ganas que siempre he tenido de vivir este momento. Pero viene el miedo ¿podré? ¿hice lo correcto? ¿podré revertir la historia o la estoy repitiendo? tengo aún tantos traumas que me aterra repetir la historia. No es miedo, es pánico. Y me vuelvo a sentir tan débil...yo sé que mi mamá me apoya, pero a veces dice cosas que me hacen pensar en que duda de mí, de nosotros. Tal vez hay miedos que traigo desde el vientre, desde las cosas que a la vez mi mamá me traspasó a mí y no quiero ser responsable de seguir esa cadena.
A cada rato me pregunto ¿podré? ¿qué hago si me dan ganas de salir corriendo? ¿toleraré los cambios? ¿aguantaré? ¿podré mantener todo estable? ¿me voy a ir a la mierda?
Sé que cuento con el apoyo incondicional de mi mamá y eso me tranquiliza un poco, pero no lo suficiente. Como dice V. tengo que asumir mis consecuencias. Me toca lo más pesado, lo más duro, lo más difícil...y quizás lo más lindo más adelante.

