Se avecinan cambios en nuestro servicio: se va la Vale, Juan y con una patita afuera y otra afuera está la Estefanía, que ni siquiera sabe si vendrá la próxima semana. La Andrea está molesta conmigo desde ya. Comenzará la rotación de reemplazos de la Lili y la Susana. El Diego estará sólo algunos meses más.
Este diciembre ha comenzado menos dramático que de costumbre. Todo en mi vida está estable en este momento, tengo claro hacia dónde voy y lo que quiero, aunque no lo tenga todavía. Pero me causan cierta ansiedad y sensación de pérdida estas partidas y cambios. He estado en negación, pero hoy me volvió a doler el colon después de esa llamada y tengo una alergia inexplicable en el cuello. Debo estar somatizando.
Este año logramos disfrutar, reir, cantar, bailar y traspasar las barreras entre médicos, no médicos y administrativos. No sé si eso pueda ser posible con los cambios que se vienen.
Hay que emigrar, más temprano que tarde, hay que emigrar.
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