Las buenas ideas no pueden morir!!
Ni mi primer chakra recalmón, ni todos los agentes patógenos del mundo, ni los procesos...nada puede ser más fuerte que las ganas de no perder lo ganado.
No quiero más frutraciones, no quiero más puertas cerradas: nuestra idea es GRANDE, se merece alfombra roja, o al menos, un lugar.
Aguante PsicoPro, el último esfuerzo!
25 de enero de 2012
Buscando luces
Por segundo enero consecutivo, mi amiga I. me ayuda a ver la luz. En realidad, en este caso, a mostrarme que no la estaba viendo jajaja.
La verdad, tiene sus ventajas esto de tener amigas psicólogas.
La parte "mala" es que la tarea queda para uno.
¿Ser o no ser? como si fuera una sola cuestión...
No sé si comí mucho suchi, o tengo una cuota de angustia residual.
O ambas.
La verdad, tiene sus ventajas esto de tener amigas psicólogas.
La parte "mala" es que la tarea queda para uno.
¿Ser o no ser? como si fuera una sola cuestión...
No sé si comí mucho suchi, o tengo una cuota de angustia residual.
O ambas.
22 de enero de 2012
Buena jugada
Hace un año, figuraba yo de junta en junta con los amigos. Sin ni un peso ahorrado, estaba decidida a vivir el aquí y ahora. Ansiaba aventuras, sorpresas...llevaba algún tiempo sanando cosas y esperando que algo pasara, ansiosa de esperar que algo pasara. Y un día, todo lo que estaba esperando sucedió.
Inesperadamente, un hecho dio paso a que muchas cosas cambiaran en mi vida. Me volví a sentir viva, más "humana no extraterrestre" como decía mi amiga por esos días. Guardé el secreto un tiempo, no mucho tampoco, pero supieron sólo los precisos.
Fue difícil de creer. Lo negué, de verdad lo intenté. Me había ido tan mal dejándome llevar por mis emociones, que luché contra mi esencia y traté de ser la persona racional que nunca fui. Tampoco me funcionó. La verdad es que nada de lo que pensé me resultó. Todo fue simplemente pasando, como un flujo de energía que corría a raudales.
Sentí miedo, pánico a decir verdad. Veía venir una avalancha de cosas que no quería enfrentar. Pero ese flujo de emociones y situaciones era imparable. Algo había ahí que se escapaba de mis manos. Era algo que me envolvía contra mi voluntad, que me atraía hacia lo desconocido, hacia la aventura, hacia el vacío que no quería enfrentar...a pesar de haber anhelado que sucediera.
El miedo y las ganas estaba en una lucha sin cuartel. Hasta que di el paso ¿y qué pasaría si...? ¿qué es lo peor que puede pasar? pero ¿qué consecuencias puede traer? ¿y si me equivoco? ¿y si arrastro más gente en mi error? ¿y si es irreversible? ¿y si es un completo desastre, que es lo más probable?
Pero las ganas de vivir las cosas, fue superior a las ganas de evitarlas. Y un año después me encuentro escribiendo esta historia, como parte de una cronología que se ha robado la película de mi vida durante todos estos meses.
Me hubiese gustado que la alegría fuera compartida sinceramente, que no quedara gente en el camino, que sólo hubiese sido algo bueno, que hubiésemos permanecido unidos. Pero la historia se escribió distinta y así es. Para bien o para mal, es parte de estas letras y parte de lo que somos. Desde ese día, mi vida se llenó de emoción, de aventura, de mariposas estomacales, de desafíos, de vértigo, de risas, a veces de lágrimas, de códigos, de personajes, canciones y universos paralelos...y espero que siga así y mejor.
Destino...buena jugada te mandaste!
17 de enero de 2012
Género e inconciente
Desde el fin de semana hay muchas cosas que me han hecho volver a pensar en lo femenino, lo masculino y el peso de los estereotipos. Por ejemplo, viendo con mi madre nuestro placer culpable: "Princesitas", una de las mamás (enfermas para mi gusto), decía que hacía participar a su hija de 2 años en concursos de belleza "porque algún día tendrá que casarse y tendrá que saber darle a su marido lo que necesita"...OMG!
Crecí una familia con mensajes dobles, donde vi el machismo de mi tata, el resentimiento de mi abuela y el odio de mi mamá hacia los hombres. Al mismo tiempo, uno de mis mandatos familiares fue "tienes que ser profesional para no depender de un hombre".
Vi a mi abuela ser una mujer sometida, acatando las órdenes de mi abuelo y dicíendo por debajo "esto no se hace". Vi a mi mamá temer a su padre y decirme "un hombre no tiene poder sobre ti". Crecí con un modelo de mujer trabajadora, pero no dueña de casa, sino profesional independiente. Crecí bajo alero de una familia donde el hombre "mandaba" pero en realidad, las mujeres llevaban la batuta.
Los mensajes que recibí acerca de los hombres no fueron los mejores, desde que hice mi genograma me di cuenta que crecí bajó concepciones como que los hombres entorpecen las posibilidades de desarrollo personal, encadenan, se creen dueños de tu vida, esperan que los sirvas tal como lo hizo su mamá (ícono en la creación de un hombre machista), a lo sumo aportan con dinero (y eso!), siempre preferirán salir a tomar en vez de ser dedicados con sus esposas, llegan a poner normas y dejan la crianza de los hijos a cargo de las mujeres...o sea, una verdadera carga al hombro.
Entendiendo esto, entiendo por qué mi mamá se niega a tener otra pareja. Hace unos días me dijo "¿para qué quiero mierda al lado?". Corta.
El feminismo, el cual no comparto, en el fondo se encargó de acercar lo tradicionalmente femenino, a lo tradicionalmente masculino. En otras palabras, un mundo repleto de hombres. Quiero creer en una complementariedad de los géneros, pero siento que aún pesan tanto los estereotipos que me aterra no cumplir con mi mandato familiar.
Frases que he escuchado en la vida:
"No sé cocinar" (yo tampoco)
"Es que llego cansado del trabajo" (yo también! y apuesto que llegaría más tarde incluso)
"Es que no me gusta planchar" (a mí tampoco)
"Es que he tenido un día agotador" (chócale!)
"Mínimo que me sirvas cuando llego" (mínimo que me sirvas cuando llego)
"Son cosas de mujeres" (porque a algún idiota se le ocurrió)
No me gustan las labores domésticas, y cuando tenga la posibilidad, de seguro contrato a una persona para que me ayude con esas cosas. Si tengo que hacerlas, es porque necesito sentir que puedo valerme por mí misma, que no necesito que haya una mamá que haga todo por mí. Necesito demostrar-me que puedo ser independiente, aunque el costo sea alto. Si las mujeres podemos luchar por la independencia y la libertad (que en para ser sinceros, cuesta más conseguirla que siendo hombre) ¿por qué ellos no pueden hacer lo mismo? ¿por que uno es la que tiene que aprender a sobrevivir para que después ellos dependan de ti? así como mi antiguo suegro, que era capaz de irse sin desayuno si su señora no se levantaba a hacerle una taza de café, luego se enojaba el día completo por eso y a todos les parecía normal...no quiero eso para mi vida!
La verdad, me aterra pensar que las alternativas son sólo las que he conocido: o estás sola y te haces cargo de ti y tus hijos como puedas, o estas con alguien que es como un peso muerto a tu lado...que en el fondo, es estar sola.
Detesto los estereotipos, porque sesgan mi visión, me limitan las posibilidades y coartan mi libertad. Quiero creer que puede existir algo distinto, que puede haber algo bueno, que se puede ser adulto, formar una familia y ser feliz.
7 de enero de 2012
Ctrl + Z
Y de pronto, recordé una de las experiencias más tristes y más lindas que he vivido. De pronto parece tan obvio, que la única forma de salir de la escalada del rencor, no es buscar una afrenta mayor, sino que lograr el perdón. Pero me refiero al de verdad, no a las disculpas forzadas poco convincentes, o dichas por cansancio y desesperación. Hablo del verdadero perdón, que limpia todo.
Siempre he encontrado cursi hablar del perdón, porque lo he tenido asociado históricamente al catolicismo y, por lo tanto, colinda un poco con la soberbia. Toda la vida he sabido que es algo que me cuesta, porque desde pequeña conozco los alcances de mi orgullo. También sé que hay cosas que tal vez nunca podré perdonar o que me llevarán muchos años. Lo he intentado varias veces, en diferentes contextos y sólo puedo recordar esa vez como la única vez que he perdonado de corazón. Y que me perdonaron.
El profesor de Fundamentos de la Filosofía, una vez dijo algo clave: el verdadero perdón se reconoce porque el tema no vuelve a salir. Simple y corta...no se sacan más en cara los viejos temas pendientes. No es por esfuerzo, no es por diplomacia...es que ya no tiene lugar sacarlos. Cuando lo escuché, me hizo mucho sentido, y aunque han pasado 7 años desde esa clase, está intacto en mi memoria. También pensé "qué difícil ¿podré lograr eso alguna vez?".
No sé cómo se logra, no sé nada de teorías al respecto. Yo sólo sé, que la única experiencia que tuve, fue sanadora al instante. Porque fue sincero, porque había mucho amor (de ese genérico que tanto hablan las religiones, que va más allá del amor de pareja o filial) y como dijo mi amiga: confianza. Confianza en que el otro estaba siendo sincero, confianza en que no pudo hacer nada mejor en el momento, confianza en su arrepentimiento, en sus buenos deseos y en el amor que había detrás de cada palabra y cada lágrima derramada. Confianza en que ese momento marcaría un antes y un después, porque nadie quería seguir como hasta entonces.
Y por primera vez en la vida, lo logré. Sentí alivio, me sentí limpia, agradecida a más no poder, sin nada de rabia por lo sucedido y feliz de haber sido perdonada también. No salieron nunca más los temas. Sí había miedo de volver a cometer los mismos errores, pero no rabia disfrazada de cualquier cosa.
Hoy siento que necesito volver a sentir eso para cerrar mis ciclos personales, para empezar mi propio año nuevo, para dejar de equivocarme en las mismas cosas y caminar en círculos: perdonar, perdonarme y ser perdonada. Tal vez así pueda sanar el alma...y el cuerpo.
6 de enero de 2012
Intolerante de la intolerancia (parte II)
Uno de todos los temas que tengo con mi madre, es la eterna pelea para que ella valide las cosas que me pasan. Desde chica he sido tildada de "muy sensible", "intensa", "exagerada" y toda la vida he escuchado frases como: "es que no puedes sentir eso", "cualquiera diría que...", "las cosas son así y punto", "todo el mundo sabe que....", etc. Esas frases siempre van acompañadas de una risa sincera, que prefiero tomar como irónica.
Tal vez por eso, si bien a nadie le gusta que lo juzguen, a mí me descompone. Nadie tiene el derecho de juzgar lo que siento o lo que pienso, sólo podemos reconocer el desacuerdo.
Estoy aburrida de la intolerancia. Yo también tengo puntos de inflexión, hay temas en los que me cuesta ser tolerante. Claramente, no voy a cambiar de opinión, pero el desacuerdo no lo tomo como algo personal. Quizás fue la enseñanza que saqué de haber estudiado en la Católica, o el haber estado en TVUC con gente muy diversa, o incluso en Colmena misma (con el agravante de tener que encontrar un acuerdo por obligación) o el trabajar con personas a las que tengo que ayudar aunque no me guste su sistema, o el estar en CESANA y tener que trabajar en equipo. Sea lo que sea, me dejan una mala sensación las personas que no son capaces de escuchar otra opinión, aunque ni siquiera se trate de una discusión.
En este contexto, hay cosas que me sacan de mis casillas, como que una conversación termine con "me da risa tu opinión" y esa sincera risa que prefiero sentir como irónica. Por eso con el tiempo he optado por callar lo que pienso en la mayoría de los contextos, porque no me gusta que me juzguen por lo que siento. Incluso con personas cercanas, porque más doloroso me resulta que las personas cercanas se tomen de modo personal las diferencias de opinión. Aunque reconozco que me gustaría tener algún contexto libre y sin censura para poder decir lo que pienso. A veces puede ser este blog, pero sólo a veces.
Cuando me siento juzgada, vuelvo a mi ostrita, de la que siento que nunca debí haber salido. Si vengo recién conociendo a alguien, es la excusa perfecta para decir adiós. Soy lo suficientemente autocrítica como para que alguien más me diga en lo que "estoy mal". Trato de llevar la conversación como eso, una conversación. Pero cuando comienzan los cuestionamientos a mi forma de ver las cosas, se me acaba la buena onda.
También sé que hay muchos temas que no manejo, y es que no tengo el mismo interés por todas las cosas, como para dedicar tiempo a informarme acerca de todo. Menos si he aprendido que es mejor no involucrarse en discusiones. No me interesa competir en lo que no manejo, acepto que no manejo todas las variables y que mi opinión es parcial ¿cuál es el problema?
Me aburrí del mundo, de su intolerancia y su odio que sólo engendra más odio. Me aburrí de las conversaciones de sordos o de las masas (grandes o pequeñas) que sólo quieren rodearse de personas tan extremas como ellos...y eso que aborrecen la "censura de los medios", esa "censura" que es no ver en la tele lo que quieren que salga. Porque si saliera sólo lo que ellos quieren y no lo que dicen sus detractores, entonces seguramente le llamarían libertad de expresión.
2 de enero de 2012
Parece que hay procesos que por más que quieran ser compartidos, tienen que ser personales. Parece que hay cosas que simplemente no vienen al caso, que están fuera del mundo terrenal, fuera del mundo compartido.
Parece que esas experiencias se quedarán sólo conmigo, las frustraciones, satisfacciones y logros, también.
Parece que a veces no soy muy buena acompañante, ni buena acompañada.
Parece que a estas alturas sólo quedan sólo un par de personas que saben de verdad lo que ha costado llegar hasta acá, que han sido testigos de mis constantes cavilaciones y luchas personales.
La semana pasada salí muy bien evaluada en el trabajo...y en algún momento pensé que ni siquiera podía ser psicóloga clínica. Desde los 15 hasta los 22 años pensé en trabajar con adultos y cuando sorteé la pregunta del examen de grado, nunca había mirado el manual diagnóstico de 0 a 3 años.
Cuando hice la primera imaginería en Sintergética, no podía imaginarme un corazón que no fuera de caricatura, no conocía los meridianos, ni entendía dónde quedaban. No sabía de sólidos platónicos, ni flores de la vida. Sólo escuchaba y asentía con la cabeza, tratando de economizar las preguntas.
Han pasado tantas cosas por mi cabeza en los últimos años, en los últimos meses, en las últimas semanas. Ideas locas que no se atreven aún a ver la luz y tal vez algún día, puedan ser expresadas y escuchadas.
1 de enero de 2012
Ojalá que salga EL SOL
Arcano del año
"Disfruta el momento y brilla como yo lo hago"
"Triunfo de la conciencia"
"Se cruzó la luz y la noche, y ahora es el momento de amanecer (...) el verdadero tesoro del viaje es la simplicidad, al final, las grandes verdades son simples (...) ahora es un sabio loco, que ha retornado a lo simple.
Esta carta también representa la comunicación e integración de los opuestos, entre nuestro lado animal y humano. A nivel psicológico, es poder ir más allá de los opuestos, ver la totalidad de las cosas (...) quiere decir que la tarea de la persona tiene que ver con la reconciliación de sus opuestos, ya que aquel que sea capaz de ver su luz y su sombra, es capaz de encontrar el punto medio y la totalidad.
Tiempo de éxito, alegría, celebración, esperanza, expansión, vitalidad, optimismo, buena fortuna, muchísima energía, sentirse vivo"
(Gurú Atma)
Hay orden y coordinación en todos los aspectos de la vida. EL SOL nos indica la llegada del equilibrio a través de la claridad mental y la razón humana y además un momento de felicidad, tranquilidad espiritual y buen juicio.
La presencia de los dos personajes unidos asocia a EL SOL con la pareja feliz.
El matrimonio feliz o la pareja ya asentada y equilibrada emocionalmente.
EL SOL brilla para esta pareja, que sale a la luz y cuyas acciones serán gratificadas desde lo alto.
No solo se refiere a las parejas amorosas, también indica una sociedad feliz que puede planificar con tranquilidad el futuro y donde la correspondencia para el trabajo y todo tipo de actividad es óptimo.
Nunca me ha fallado el arcano del año, vamos que se puede!
por un buen fin de mundo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








