26 de mayo de 2013

Fines de semana

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10 de mayo de 2013

Emociones van y vienen

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Realmente mi pega es de locos. Uno tiene que sintonizar con las emociones del otro, sin perder la equanimidad y cambiar el tono emocional en fracción de segundos para recibir al que sigue y así. Además, los problemas personales quedan encapsulados durante algunas horas, en que irrumpen (con sus propias emociones) y luego se van.

Por ejemplo hoy, me desperté con mis propias emociones del insomnio del despertar temprano. Estoy ansiosa por la tarde. Después, empiezo el día laboral con un paciente TGD que se excita con videos de niños descuartizados, golpeados y violados. A la media hora, me reía con un preescolar. A los siguientes 45 minutos compartí la impotencia de una madre que es desautorizada permanentemente y su hogar es tan caótico como mi paciente. Después, una devolución de evaluación de desarrollo psicomotor, nada particular. Luego, reencuentro con una paciente que ve gente en su casa, hablando como si nada acerca de qué le dicen esta vez. Y al finalizar, un paciente antiguo, de esos que nunca repuntaban...está excelente! su madre estuvo al borde del llanto toda la sesión, pero de emoción. Me emocioné con su plenitud y con los evidentes cambios de mi paciente. Al dar el alta y despedirnos como corresponde (pocas veces se pueden cerrar así de bien los procesos), me abraza y me dice "gracias, fue una gran ayuda".

Y yo me quedo todos los días en estas cuatro paredes tratando de volver a un centro después de haber pasado por el espectro de emociones posibles, manteniendo una actitud neutral la mayor parte del tiempo, como callando y guardando una y otra vez ese remolino interno. Y vuelven mis propios pensamientos y emociones, vuelve mi vida y sus vericuetos.

Y siempre se espera que, como psicóloga, mantenga la calma, el control, la cara neutra pero acogedora, que no critique, que mantenga mi vida en orden, que siempre esté de buen ánimo....sino no falta el que dice "pero si eres psicóloga..."

Cuando termino de atender, siempre quiero fumarme un cigarro, para volver a mi centro, para volver a mi vida, a mi cuerpo, a mis propias emociones. Necesito vaciarme de las emociones de los otros, siempre intensas y cambiantes.

De verdad, es tan difícil ser lo suficientemente empática como para resonar con la emoción de tu paciente, pero al mismo tiempo mantener un control absoluto de cada expresión y movimiento y guardar, sentir y callar. Además, no hay tiempo de "despejarse", mientras uno sale de la sala, salgo a llamar al otro. Y eso se repite 7 a 8 veces por día.

Y después me exigen el control de mis emociones? me dicen que soy muy intensa para vivir las cosas? me piden más empatía y comprensión?

Esta semana fui literalmente un pushing ball de varias personas. Por "coincidencia", razonamientos y culpas parecidas. Ninguno quedó contento con mi desempeño. 

Al final del día, quiero ser yo. No me pidan más de lo que puedo dar.

8 de mayo de 2013

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(...) A partir sel segundo año la curva del enamoramiento va bajando. Cuando el mutuo encantamiento va quedando atrás y la intensidad de las vivencias baja, pasa la locura, vuelve la cordura y la mesura, surgen los primeros conflictos. Entonces, viene el desencanto, predomina el individualismo, se constata que elamor no es duradero y se atribuye esto a un error en la elección o a la responsabilidad del otro. Se piensa que si esta vez no resultó,la próxima será diferente, empezando el ciclo nuevamente. Esta situación de potente estimulación constante, cautiva a hombres y mujeres posmodernos. Se ajusta a sus necesidades y expectativas.

(...) Lo realista en una relación que pasó la etapa de enamoramiento es esperar ocasiones de sentirse querido, pero no siempre; acompañado, pero no todo el tiempo; sentimientos de unión y compromiso ojalá a menudo, pero jamás de manera permanente.


 
Alfonso Luco

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