El 2012 fue el año en que por fin encontré la pega estable que estaba pidiendo (y en un hospital, como quería), así como también que fue el año en que creció mi relación con V. en complicidad, compromiso y compañerismo; en que fuimos a la Patagonia, el año en que comenzaron a verse de luces de sanción de mis nunca bien ponderadas "crisis", en que pude empezar empezar ahorrar, en que hice un par de amistades nuevas (poquitas pero muy buenas), en que fui docente de dos cursos, en que logré el sueño de exponer sobre psicoprofilaxis a doctores (dos veces)...en que se publicó lo de escoliosis! Fue el año en que me fui de CESANA y se acabó Psicopro; en que "me hice responsable" de uno de mis hermanos, que eliminé la poca relación que tenía con mi papá, que vi a mi prima Javi dos veces, que mi tata se fue a vivir al campo, que mi mamá tuvo mucho trabajo.
También fue el año en que murió la Purru, que si bien nunca fue de las personas más cercanas de TVUC, sí recuerdo como una gran mujer con una genuina alegría de vivir. Su velorio fue muy fuerte, pero hermoso, si me muriera me gustaría que me recordaran así y que se juntara tanta gente. Sin embargo, su enorme sonrisa me hizo pensar en qué momento éste se convirtió en el año en que el cansancio fue más fuerte que todo, en que dejé de juntarme con mis amistades, en que las exigencias del trabajo se volvieron tan absorbentes, en que perdí el gusto por lo que hago, en que mis ocho horas de sueño fueron una utopía, en que volvieron las crisis de pánico, las pastillas y la terapia.
Me dejé estar, todo se mantuvo en un nivel inconciente hasta que, una vez más, mi cuerpo habló por mí. Y acá estoy encontrando algunas respuestas, buscando otras y tratando de recuperar mi estabilidad. Más allá de todas las cosas que me gustarían que pasaran en el futuro, quiero recuperar la alegría de vivir y el sentido de mis acciones, porque por ahora todo se ve un poco gris. Quizás sea parte del proceso de adaptación a la rutina (palabra de la que nunca fui muy amiga que digamos), de la etapa de la vida y a lo mejor nunca vuelva a ser la soñadora que alguna vez fui.
Mientras escribía en el patio, divisaba a mi tata (de visita por estos días) caminando de un lado a otro seguido por un cachorro que abandonaron en la casa de la señora María y que mañana se va a llevar al campo. Un poco de compañía no le haría mal...perrito cuídalo en nuestro nombre! Mañana se va de nuevo y no sé hasta cuándo. Me da pena, pero sé que él así es feliz y que en última instancia, nos prepara para su partida.
La casa está bastante sola, o en realidad, la que se siente sola soy yo. Ojalá que el próximo año aprenda a convivir con eso, para disfrutar de mi espacio, mi mamá, mi pololo, mis amigas, mi trabajo...para disfrutar, que es algo que he dejado de hacer, como hartas cosas.
2013 dame energía y regálate una buena! :)