Hace 18 meses partimos la primera vez, 18 meses que para mí tienen el sabor de 2 años completos. No es sólo el trabajo de Pichidegua, es todo lo que hicimos para llegar hasta ahí. Si amiga, ellos son nuestro sueño hecho realidad.
Hace poco volví a reflexionar al respecto. Para mí tiene más peso a estas alturas las cosas que hicimos que las que no hicimos, los logros que los fracasos, prefiero pensar en términos de desafíos que en sentencias.
Mi sueño también era una ONG ultra eficiente, con talentos jóvenes que quisieran dedicar su vida a esto, ayudar a que el voluntariado no muera con la vida laboral, entregar un trabajo de calidad, mejorar la gestión y tantas otras cosas que imaginamos. Si no cumplimos con la impecabilidad de la gestión, si nos equivocamos, si se fue gente muy valiosa, ahora me importa menos que la tranquilidad de haber hecho las cosas de corazón.
Sé que todos los que hemos estado, aunque sea una sola vez, lo hemos hecho de corazón y eso es lo que más vale. Sé que nuestra idea también era que el voluntariado no se quedara en lo romántico y de verdad se hicieran cosas. La vara para medirlo es lo que nunca ha estado claro, por eso, dada la primera etapa que recién se va a cerrar, aunque sean sólo casos individuales, creo que sí logramos cosas positivas en la vida de ciertas personas, además de una experiencia casi mística para nosotros.
No estuve de acuerdo con cerrar en estos trabajos, a mi juicio esto debió haber sido una preparación paulatina, considerando los potentes pequeños lazos que tenemos allá. Pero en fin, hay que aperrar, somos los que somos, estamos los que estamos y haremos lo que haremos. Confío en la magia del Universo que siempre nos ha ayudado a que las cosas finalicen bien, incluso cuando parece imposible. Esta es una de esas oportunidades, quizás en la que más se necesita de esa magia.
No es sólo dejar de ir a Pichidegua, es un recambio de energías, de personas, de visiones. El sueño se ha modificado, pero sigue siendo sueños. Hay mucho por hacer, no nos podemos dormir en esta parte del camino, ahora no.
Me cuesta cerrar etapas, sé que siempre es por algo mejor, pero no deja de sonar una vocecita que dice "no, todavía no", pero nada es eterno.
Cuando escribí "se recolectan sueños", con las ansias de la partida, las expectativas en cero y toda la energía puesto en el proyecto, este día parecía más lejano. Mañana, en el mismo lugar donde comenzó todo, se acabará. Al menos esta etapa.
El segundo semestre también se viene distinto en lo personal, ya va a haber más estructura, un poco más de criterio de realidad y frutos materiales del esfuerzo.
Hoy, hablando de procesos y duelos, sentí este cierre y el apego de no querer hacerlo.
Esta mañana tuve un sueño particular, por fin se me caían los dientes, esto es. También vi que los astros le eran favorables al Personaje en su nueva situación. En el fondo de mi corazón, no he querido cerrar esa historia pero es un deseo inútil. Sigo sin querer hacerlo, pero al menos me decidí a hacerlo.
Para cerrar bien los ciclos necesito partir con el corazón en paz y esa es mi prioridad en este viaje. Creo que tengo que darle vueltas a un par de ideas y poder hablar con calma. Esta vez no necesito respuestas, sólo quiero sentirme tranquila.
En esa escuela empezó todo y es ahí donde acabará. Justamente la última noche la pasaremos en El Toco, puedo imaginar la nostalgia de todos y como lo sentiremos nosotros. Me veo recorriendo los pasillos, las salas...en otro momento lo hubiésemos hecho juntos, como antes. Ahora no será así, pero creo que me lo encontraré en alguna parte del recorrido.
Sin desconocer las cosas que me molestaron de la situación, sé que gran parte de mi rabia es la dificultad para asumir mi derrota. Que ni con los poderes de hada madrina pude dar vuelta la situación. La decepción no acaba con el cariño y aunque no he llegado al punto de decir sinceramente "qué bueno por ti", sí espero que le vaya bien y que su sacrificio valga la pena, que sea feliz...sólo que por ahora no puedo verlo. Quién sabe si tal vez cuando vuelva, en un año y medio más las cosas sean distintas y se pueda reescribir una amistad. O tal vez no, y esto es simplemente el final. Como sea, se acabó.
En esa escuela he vivido las cosas maravillosas y también dolorosas. He iniciado y cerrado ciclos importantísimos de mi vida, etapas e imágenes que estarán grabadas en mi memoria y en mi experiencia. Hermosos vínculos han empezado y han terminado, así como nunca me será indiferente que haya sido el Jose quien le dio rostro a Colmena...aprendí tanto! me llevo tanto Dios mío! jamás las palabras darán fe de lo que siento, de lo que he vivido.
Tal vez es el ánimo de despedida y que "último día nadie se enoja", que incluso he pensado en ese último ciclo que cerré allá y ya no siento el mismo resentimiento. Sigo juzgando su forma de actuar, pero 18 meses después, soy capaz de recordar esos cuatro años con cariño. Es innegable que fue importante en mi camino, como tantas otras personas que ya no están.
Siempre es así, unos llegan, otros se van. Pero para que llegue lo nuevo hay que hacer espacio despidiendo lo que ya no tiene lugar, esa es la parte que me cuesta, pero es lo que debo hacer por un bien mayor. Como otras veces, me mantiene la fe en que sólo de esa manera llegarán cosas mejores y frescas.
Así es el apego...partí la primera vez a trabajos escapando. Partí en Colmena en busca de un sueño y de paso, aire fresco y cosas buenas que compensaran los bruscos cambios que había experiementado mi vida en los meses previos. Colmena se transformó en un refugio y en sinónimo de libertad personal, paradójicamente, me hice dependiente a esa sensación y hoy, temo que se acabe también. Pero como en todo, es la experiencia lo que queda y con todo lo que he vivido, podría morirme tranquila, esa es mi vara para medir que sí valió la pena.

No utilizar nada
No desear nada
Está lleno de fuerza
Sin miedos, sabio, iluminado
Ha dejado todo tras de sí
Ve su pureza a través de la virtud
Ha llegado al final del camino
Más allá del río de todas sus vidas
Y de todas sus muertes
Más allá del dolor y del infierno
Más allá de júbilo del cielo
A través de la virtud de su pureza
Ha llegado al final del camino
Todo lo que quería hacer, lo hizo
Y ahora es Uno
(Dhammapada)
Todo encuentra el lugar que le corresponde. Aprecias el sentido de todas las experiencias de tu vida y aceptas con alegrías las condiciones humanas de la vida en la Tierra. Si puedes decir sí a todo, se acaba la lucha y tu danza es una con la danza del Universo.
Sientes que puedes encontrar la satisfacción en ti mismo, que en ti está todo lo que has buscado fuera de ti.