Aunque la situación es similar que hace un año atrás, hoy es diferente: hoy me siento viva.
Tengo pena, el desapego no es mi fuerte y me aterra volver a sentir esos sentimientos tan propios del duelo que no se van ni en uno, ni en dos, ni en tres meses. Pero es inevitable, me acompañan, mas no me inundan. Van con mi sombra y duermen conmigo, van donde vaya. Pero los llevo dentro, no encima.
Creo que se me pasó la rabia por "el hecho póstumo" como le hemos denomidado con J. Es una pena, pero qué más da. Al final de convierte en una lucha de egos heridos que no tendría fin de no haber impuesto estas reglas.
Sé que debe ser muy doloroso para él tener que partir de cero, que se hayan derrumbado sus proyectos y creencias; sobretodo conociendo cuán estructurado es. Y es obvio que vengo a ser algo así como "la guinda de la torta" en medio de ese caos.
Lo siento mucho, siento en el alma que las cosas se hayan precipitado justo ahora. A mí también me pasó antes y es duro, bastante duro. Pero gracias a eso hoy me siento libre, libre de todo lo que derrumbé (o se derrumbó) y con espacio para volver a crear mi futuro.
"Futuro" es una palabra que no me ha traido muchas alegrías en el último tiempo, y luego de pasar meses vaciada de su idea, hoy me vuelvo a reconcociliar con él. Tengo ganas de un futuro mejor, tengo ilusiones y algunas pequeñas metas. Crei que no podría volver a pensarlo, pero no sé cómo ha sucedido...simplemente lo he pensado. No sé cómo, el vacío sepulcral que me inundaba cedió paso a la esperanza y a las ganas de vivir, aunque a veces duela.
Sé que los dos estamos comenzando de nuevo, cada uno a su modo y con sus propias mochilas que cargar. Sé que está bien este momento y que lo natural es que las cosas decanten con el tiempo. No me morí antes, no lo voy a hacer ahora, menos ahora.
Ya no siento frustración. De todo corazón, espero que vengan cosas hermosas para ambos, que podamos reconstruir nuestras vidas de una mejor manera, que hayamos aprendido de todo lo que vivimos y que nos quedemos con los buenos momentos, que fueron millones.
Y la vida no es tan mala como parece, cuando pensé que cortaría todo potencial lazo, justo aparecen tus-mis-ex-amigos, a veces amigos de nuevo. La historia no ha pasado en vano, pero los sentimientos quedan, y por la misma razón, por los buenos momentos.
Sí, me sentí traicionada años atrás, pero pasó. Es extraño volver sobre una historia ya contada y terminada. Deberíamos construir una nueva con lo que somos hoy, que es bastante mejor de lo que éramos ayer, aunque ayer nuestro lazo era más fuerte.
Igual que hace un año, casi al mismo tiempo, aparecen los dos (la negra y Felipe), reviviendo la llama de una amistad esporádica pero sincera. Como si adivinasen cuándo los necesito realmente. También, como hace un año atrás, está la Carola, siempre presente de algún modo. Pero el año pasado no tenía a J. y eso marca una enorme diferencia entre mi ayer y mi hoy.
Hoy vuelvo a retormar historias que parecían dormidas, pero que sólo bastaba un llamado para despertar. Quiero volver a la que ha sido mi vida, para volver a costruirla.
De vuelta al origen, con varios años más y varios sueños menos, con algunos problemas que siguen igual y con otros que ya no recuerdo. Son las mismas cuatro paredes, pero soy otra. No soy la que soñé que iba a ser, pero me parezco bastante a ratos.
Ahora hay más fantasmas, pero aprenderé a convivir con ellos, como ya he hecho con un par.
Mi familia, la que es desde hace a poco, vuleve a cambiar con los cambios de mi tata, que parecen ser pocos, pero cualitativamente hacen una gran diferencia.
Y mi pieza vuelve a ser mi pieza, esta vez con un toque personal bastante grande. Es realmente mía, nunca dejó de serlo. Siempre la seguí soñando por las noches y me veía ahí, sintiendo el recuerdo de mis primeros años.
Me cuesta ser menos hermética, y mi alma hermitaña agradece los gestos que he recibo últimamente, desde un sincero "¿Cómo estás Mackita?" a encuentros inesperados comiendo sushi. Me resulta extraño porque no estoy acostumbrada, pero me agrada. Me agrada que me recuerden que existo y que tengo que mirar hacia adelante. Ya no me asusta el vacío ni el blanco en incremento. Que sea lo que sea, sé que será mejor.
Tomo aire, lo contengo y lo suelto con todas mis fuerzas. De pronto se me escapa un suspiro...no es un momento fácil. Pero sigo respirando, sintiendo la vida correr por mis venas. Tengo ganas de volver a ser lo que he dejado de ser, retomar cosas que son tan mías...
Quiero tener las fuerzas y la voluntad para cerrar bien esta etapa de mi vida, para que la pena se transforme en una ducle esperanza y en los mejores deseos.
A la distancia, espero que tú también estés reconstruyendo-te. Tal vez un día, quizás, quien sabe...me vuelvas a hablar.
Por el momento, yo sigo maravillándome de la vida y sus giros, de los regalos y los sinsabores. Me gusta estar viva y sentir...está bien, este momento está bien.
De pronto me cae una lágrima, y está bien.










