Por alguna extraña razón, esta mañana había juegos inflables en la sala de espera del Poli. La enfermera jefe de oncología, con un corazón con gliter pintado en cada una de sus mejillas, escuchaba atenta mi exposición “cualquier cosa que “abrace” a nuestros niños, me parece fantástico”. Tenía esa buena disposición y buen humor, que por alguna extraña razón no es común ver en un hospital de niños.
Esta mañana falló mi impresora: me quedé sin tinta! El metro tenía “problemas en su frecuencia normal” y tuve que pedirle 2 lucas a mi mamá para no abusar de mi línea de crédito. A contra reloj, fui en busca de fotocopias “serían $2.400”, shit! Hice como que buscaba la plata entre mis cosas, sabiendo que no tenía nada más que 2.000 y por alguna extraña razón, tenía $500 que sólo gasto en casos de emergencia. Estaba claro: esa ERA una emergencia.
Después de escucharnos, todos quedaron muy entusiasmados con la idea. Una puntualización por aquí, una coma por allá y la redacción de un compromiso con la unidad. Había que imprimir nuevamente dos copias.
Me fui a psicología, mientras esperaba a la jefa de oncología, último eslabón de la cadena que me quedaba por convencer. Y Murphy, haciendo de las suyas! La impresora llegó a la página 9 y se detuvo para siempre. Fui donde la Paula en busca de compasión divina, impresiones y un cigarro (el cajero del hospital no tenía plata, ni siquiera me pude comprar cigarros). Bendita Paula me salvó “ahora ponte a rezar, porque no queda mucha tinta”. Casi como un parto, ambas copias de imprimieron pulcras y yo volví a respirar.
Hablo con B. “la doctora no tiene tiempo para atenderte, pero dice que aprueba el proyecto si nosotras lo aprobamos”. La esperé en su sala, mirando atenta cada movimiento del segundero. En medio la espera, por alguna extraña razón, levanto la mirada y me encuentro con un mural que dice “cuanto más grande el desafío, más glorioso el triunfo”.
No había forma de conseguir el consentimiento del comité de ética en...dos horas. Por alguna extraña razón, mientras buscábamos ayuda justo iba pasando un doctor que integra la comisión de investigación del comité, quien nos explicó el procedimiento y nos dijo con quién hablar. Una llamada telefónica y nos dejaron entregarlo un mes después.
Faltaba una hora y media y advertí que me faltaba la firma de mi compañera, que por alguna extraña razón estaba en Salvador, así que nos juntamos. Necesitaba imprimir más cosas, no quedaba tinta en psicología, las tres impresoras de la casa de A. no funcionaron...a la fundación C.CH. partí.
15.00 hrs. y mi frustración estaba en su pick...la impresora de la fundación tampoco funcionaba! control + alt + supr y nada! por fin salieron. Taxi hasta San Miguel...formulario entregado!! =)
Paciente corrido, 15 minutos para almorzar, pasar al baño, manito de gato y partir nuevamente.
Huevitos de chocolate, buena compaía y por alguna extraña razón (no es extraña, pero no probabilística) un fugaz encuentro.
En los Héroes, un ladrón es atrapado con escándalo, mientras evito encontrarme con alguien conocido y me encuentra, por alguna extraña razón, otro conocido "¿por qué tan seria?"...F.! mi antiguo amigo que no veía hace más de un año. Un par de cigarros, breve update y calabaza, calabaza.
Una presentación, un té y 3 sopaipillas me esperan. Lejos de finalizar, esta noche está comenzando. Reunión clínica y dos pacientes esperan por mí...uf! qué día!








