Desde hace tiempos los días y las semanas han estado cargados de muchas cosas. Es una mezcla rara entre mis pensamientos, las historias que llevo cada día a mi casa, mi autoexigencia y la que de verdad existe, recuerdos, miedos, lindas sorpresas, cariño, mis obsesiones, a ratos tristeza, cansancio...para qué seguir. Es mucho, bueno y malo, pero mucho.
Es todo vertiginoso, se mueve pero sigue estancado. Me mareo, me llega a doler la cabeza de tanto pensar. El único momento en que he logrado desconectarme es mis clases de salsa. Me dio tanto susto empezar, qué absurdo! pero justo se dio la "coincidencia" de que a la profe la conozco desde el colegio y el casillero que me dieron el primer día era el número 137...nuevamente. Era la señal.
Creo que no sirvo para una vida poco intensa, por lo que la mayor parte del tiempo me aburro de mis quejas y de mi discurso, me apesto de mí misma y necesito respirar. No sé si es sólo mi sensación, pero el tiempo pasa demasiado rápido (salvo cuando subo a anestesia).
Me he alegrado mucho con las atenciones de mis amigos, sigo sorprendiéndome mucho cuando pasa y me siento enormemente agradecida de sentirme querida...comparo con un par de años atrás y es todo tan distinto!
A ratos vuelvo a sentir ese antiguo dolor y huyo de él, ha sido tanto tiempo! en una semana más será un año y estoy pronta a la "reacción aniversario". Soy tan mala para las verdaderas despedidas, para esas en las que de verdad no vuelves a ver a la persona. Aún no puedo sanar completamente el hecho de que todas las figuras masculinas importantes de mi vida se marcharon para siempre y jamás volví a saber de ellos. Jamás. Son fantasmas, sólo recuerdos y se supone que están vivos, siguiendo su vida. Aunque concientemente no tengo una explicación convincente, creo que inconcientemente me debo culpar por algo ¿por qué se ha repetido la historia?
No he querido pensar en mi futuro pero pronto debo hacerlo. El caso de Francisco me obligó a poner los pies en la tierra y cuestionarme tantas cosas
¿qué haré?
¿qué estoy dispuesta a hacer?
¿qué puedo cumplir?
¿estaré en condiciones de asumir el costo emocional?
¿qué puedo hacer realmente?
y J. lo dijo, lo más importante
¿por quién lo estoy haciendo?
¿estoy decidiendo por él o por mí?
Este semestre se me acaba la universidad, el último paso formal para mí. A otros les queda casarse y esas cosas, pero para mí el imperativo familiar llega hasta acá. Ya cumplí con ser la mejor en el colegio y agradecer con mis logros el haberme pagado un colegio caro para nosotros.
Estudié una carrera universitaria, también costeada por mi abuelo. No reprobé nada más que el test de inglés, he estado 3 semestres con 60 créditos y uno con 70, cuando corresponden 50. No podía quedarme un semestre más en la universidad, mi tata trabajó hasta el momento en que terminó de juntar la plata del 5° año y final. Un semestre más a cambio de menos estrés ¿quién me lo paga?
Cumplí. Soy una persona con valores, inteligente, con iniciativa. Les di logros a modo de alegría a mis abuelos y a mi mamá. Le di un motivo a mi papá para sentirse orgulloso...¿de qué? me he preguntado muchas veces. "Tu abuela se alcanzó a sentir orgullosa de ti" fue la frase que me hizo caer en la cuenta de que ella se estaba muriendo. ¿Y si no se hubisen sentido orgullosos?
Ok, todo perfecto. A mis 22 años he cumplido todo lo que se me ha exigido implícita y explícitamente. Lo único que mi mamá y mi tata tuvieron que aceptar, es que nunca seré "una niñita de su casa", aunque en mi super yó de alguna manera quedó impresa su moral.
La gran reflexión de esta noche es que llevo un par de años sin pensar en el futuro, consecuencia de un duelo importante por el mundo en el que creía y como defensa a volver a ilusionarme y ver mis sueños caer. Pero resulta que ya se acabaron las exigencias externas, a partir de ahora decido yo realmente qué quiero hacer de mi vida, cómo quiero ser, qué historias construirán mi vida. Por primera vez seré totalmente libre ¿estoy preparada para ese momento?
Mi vida ha tenido dos grandes imperativos: no repetir la historia de mi mamá y no ser como mi papá. Una negación de mis propios padres, de mi historia. Negación de lo que hay en mí por naturaleza, en mi ADN, en mis recuerdos, en mi crianza. Esos son mis orígenes, mis raíces...si no les gustan ¿por qué me han obligado a mí a anularlos? ¿qué pasaba cuando sentían miedo del tiempo que llevaba pololeando? ¿qué pasa cuando actúo como mi papá? Pasa que por una respuesta automática, me castigo y hace poco he entendido lo absurdo que es.
El mito familiar en el que estoy inserta es negar a mis padres y sólo ser la parte buena de mi madre: buena, responsable, inteligente, independiente, profesional, "de su casa", buena hija, buena madre, trabajadora. Las mujeres eran vistas como débiles. Si mi tata ha querido que estudiemos es porque no podemos depender económicamente de un hombre ¿y si nos deja solas? Nos trataron como hermanas toda la vida y me piden que invente en mi cabeza una jerarquía inexistente para mí. Siempre me sentí más fuerte que mis padres y, a veces en la realidad, a veces en la fantasía, debía cuidarlos ¿y se supone que están en un nivel jerárquico superior al que hay que respetar a ciegas? afortunadamente no me alcancé a psicotizar como para creer en eso, puedo advertir las contradicciones.
He podido ver el entramado familiar en el que me encuentro y comienzo a liberarme de él.
¿Qué crearé para mí?
Es todo vertiginoso, se mueve pero sigue estancado. Me mareo, me llega a doler la cabeza de tanto pensar. El único momento en que he logrado desconectarme es mis clases de salsa. Me dio tanto susto empezar, qué absurdo! pero justo se dio la "coincidencia" de que a la profe la conozco desde el colegio y el casillero que me dieron el primer día era el número 137...nuevamente. Era la señal.
Creo que no sirvo para una vida poco intensa, por lo que la mayor parte del tiempo me aburro de mis quejas y de mi discurso, me apesto de mí misma y necesito respirar. No sé si es sólo mi sensación, pero el tiempo pasa demasiado rápido (salvo cuando subo a anestesia).
Me he alegrado mucho con las atenciones de mis amigos, sigo sorprendiéndome mucho cuando pasa y me siento enormemente agradecida de sentirme querida...comparo con un par de años atrás y es todo tan distinto!
A ratos vuelvo a sentir ese antiguo dolor y huyo de él, ha sido tanto tiempo! en una semana más será un año y estoy pronta a la "reacción aniversario". Soy tan mala para las verdaderas despedidas, para esas en las que de verdad no vuelves a ver a la persona. Aún no puedo sanar completamente el hecho de que todas las figuras masculinas importantes de mi vida se marcharon para siempre y jamás volví a saber de ellos. Jamás. Son fantasmas, sólo recuerdos y se supone que están vivos, siguiendo su vida. Aunque concientemente no tengo una explicación convincente, creo que inconcientemente me debo culpar por algo ¿por qué se ha repetido la historia?
No he querido pensar en mi futuro pero pronto debo hacerlo. El caso de Francisco me obligó a poner los pies en la tierra y cuestionarme tantas cosas
¿qué haré?
¿qué estoy dispuesta a hacer?
¿qué puedo cumplir?
¿estaré en condiciones de asumir el costo emocional?
¿qué puedo hacer realmente?
y J. lo dijo, lo más importante
¿por quién lo estoy haciendo?
¿estoy decidiendo por él o por mí?
Este semestre se me acaba la universidad, el último paso formal para mí. A otros les queda casarse y esas cosas, pero para mí el imperativo familiar llega hasta acá. Ya cumplí con ser la mejor en el colegio y agradecer con mis logros el haberme pagado un colegio caro para nosotros.
Estudié una carrera universitaria, también costeada por mi abuelo. No reprobé nada más que el test de inglés, he estado 3 semestres con 60 créditos y uno con 70, cuando corresponden 50. No podía quedarme un semestre más en la universidad, mi tata trabajó hasta el momento en que terminó de juntar la plata del 5° año y final. Un semestre más a cambio de menos estrés ¿quién me lo paga?
Cumplí. Soy una persona con valores, inteligente, con iniciativa. Les di logros a modo de alegría a mis abuelos y a mi mamá. Le di un motivo a mi papá para sentirse orgulloso...¿de qué? me he preguntado muchas veces. "Tu abuela se alcanzó a sentir orgullosa de ti" fue la frase que me hizo caer en la cuenta de que ella se estaba muriendo. ¿Y si no se hubisen sentido orgullosos?
Ok, todo perfecto. A mis 22 años he cumplido todo lo que se me ha exigido implícita y explícitamente. Lo único que mi mamá y mi tata tuvieron que aceptar, es que nunca seré "una niñita de su casa", aunque en mi super yó de alguna manera quedó impresa su moral.
La gran reflexión de esta noche es que llevo un par de años sin pensar en el futuro, consecuencia de un duelo importante por el mundo en el que creía y como defensa a volver a ilusionarme y ver mis sueños caer. Pero resulta que ya se acabaron las exigencias externas, a partir de ahora decido yo realmente qué quiero hacer de mi vida, cómo quiero ser, qué historias construirán mi vida. Por primera vez seré totalmente libre ¿estoy preparada para ese momento?
Mi vida ha tenido dos grandes imperativos: no repetir la historia de mi mamá y no ser como mi papá. Una negación de mis propios padres, de mi historia. Negación de lo que hay en mí por naturaleza, en mi ADN, en mis recuerdos, en mi crianza. Esos son mis orígenes, mis raíces...si no les gustan ¿por qué me han obligado a mí a anularlos? ¿qué pasaba cuando sentían miedo del tiempo que llevaba pololeando? ¿qué pasa cuando actúo como mi papá? Pasa que por una respuesta automática, me castigo y hace poco he entendido lo absurdo que es.
El mito familiar en el que estoy inserta es negar a mis padres y sólo ser la parte buena de mi madre: buena, responsable, inteligente, independiente, profesional, "de su casa", buena hija, buena madre, trabajadora. Las mujeres eran vistas como débiles. Si mi tata ha querido que estudiemos es porque no podemos depender económicamente de un hombre ¿y si nos deja solas? Nos trataron como hermanas toda la vida y me piden que invente en mi cabeza una jerarquía inexistente para mí. Siempre me sentí más fuerte que mis padres y, a veces en la realidad, a veces en la fantasía, debía cuidarlos ¿y se supone que están en un nivel jerárquico superior al que hay que respetar a ciegas? afortunadamente no me alcancé a psicotizar como para creer en eso, puedo advertir las contradicciones.
He podido ver el entramado familiar en el que me encuentro y comienzo a liberarme de él.
¿Qué crearé para mí?







