Había un temblor muy fuerte, casi terremoto. Estaba mi mamá y me aferraba a ella mientras el techo se caía a pedazos sobre nosotras. No nos pasaba nada. Yo sabía que V. no estaba, porque vivía en otro planeta.
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15 de octubre de 2011
Espejismos
Así le puse a mi sueño de esta tarde. Parece que con esos niveles de cansancio mi inconsciente se activa. Era precisamente eso, espejismos que no me dejaban ver la realidad. Yo lo era, las personas que me acompañaban también, estábamos en una sala de espejos, viendo sólo reflejos, como si fuéramos hologramas encontrándonos en otra dimensión. Por más que abría los ojos, no podía zafarme de esa pseudorealidad, sabía que no era real pero no podía salir, no podía ver otra cosa. Se lo suplicaba "déjame ir, déjame ir". No quería. Vi el reflejo de su rostro llorando en el espejo, aferrándose a mi imagen.Y no era la única que veía espejismos, ese no era mi reflejo.
Es tiempo de soltar...de soltar esas imágenes, las expectativas, los proyectos que no resultaron, las metas que no se cumplieron, las cosas buenas que no siguieron siéndolo. No se puede vivir una vida real aferrada a hologramas, en todo orden de cosas. Necesito un "día cero".

Cuánto sabe mi inconsciente!
25 de agosto de 2011
Dos
Justo antes de que sonara el despertador, tuve un breve sueño. Estaba durmiendo con V. en la casa de mi abuela, en la pieza de Ricardo. Yo me tenía que levantar muy temprano e irme primero. Dejaba todo listo y antes de irme miraba por la ventana: un aire tibio, cielo rojo y rayos anunciaban una gran tormenta. Me despedía de él y luego iba a despedirme de mi abuela, pero al mirar por la ventana de su pieza, el cielo estaba despejado. Yo no entendía "hace un minuto estaba a punto de llover". Y ella respondía sonriendo "pero si ya llovió, ahora sale el sol".
=)
21 de abril de 2011
Lo que queda de la capa
En mi sueño, anoche yo iba a un taller con otros psicólogos y decía "es frustrante no poder cambiar los sistemas, eso es lo que me pasa, nunca lo habóa podido verbalizar de esa manera".
Mi pega tiene tantas cosas lindas! pero estoy agotada...ayer una amiga me decía que quería atender adultos, que se había agotado de que los papás siempre tienen tanto que ver en los probelmas y no se hacen cargo, entre otras cosas. Peor aún cuando el motivo de consulta viene del colegio, más forzoso es para ellos tratar de encontrar la relación con la familia...
Me cargan los colegios, me cargan los profesores, me carga el sistema eduacional, me cargan las madres negligentes que exigen cosas que ellas no han podido cumplir nisiquiera consigo mismas.
Quiero hacer cosas por ayudar a esos niños que son invisivilizados entre tantos paradigmas absurdos y extemporáneos, pero también me cansa ponerme la capa de súper héroe todas las tardes, porque a la vuelta a la casa el mundo para ellos luce igual.
Mi pega tiene tantas cosas lindas! pero estoy agotada...ayer una amiga me decía que quería atender adultos, que se había agotado de que los papás siempre tienen tanto que ver en los probelmas y no se hacen cargo, entre otras cosas. Peor aún cuando el motivo de consulta viene del colegio, más forzoso es para ellos tratar de encontrar la relación con la familia...
Me cargan los colegios, me cargan los profesores, me carga el sistema eduacional, me cargan las madres negligentes que exigen cosas que ellas no han podido cumplir nisiquiera consigo mismas.
Quiero hacer cosas por ayudar a esos niños que son invisivilizados entre tantos paradigmas absurdos y extemporáneos, pero también me cansa ponerme la capa de súper héroe todas las tardes, porque a la vuelta a la casa el mundo para ellos luce igual.
16 de noviembre de 2010

Anoche sonñé que me cambiaba de casa a una muy grande y cómoda. Teníamos los pequeños lujos que siempre nos hemos querido dar y mucho espacio para decorar con lo quisiéramos. Veía a la Isi (que también soñó conmigo en un cambio de casa) y le mostraba este lugar "tú no conociste mi casa antes, era muy distinta y más pequeña". Tenía ganas de invitar a las personas que habían conocido mi casa antigua y compartir con ellos este espacio.
Después escogía un sillón como regalo de titulación, que quería poner en mi pieza. Me tiraba en la cama y me imaginaba dónde ponerlo. Me reía "puedo poner lo que quiera, total ahora tengo mucho espacio".
=)
Después escogía un sillón como regalo de titulación, que quería poner en mi pieza. Me tiraba en la cama y me imaginaba dónde ponerlo. Me reía "puedo poner lo que quiera, total ahora tengo mucho espacio".
=)
24 de septiembre de 2010
Haciendo obvio lo OBVIO
Dos sueños me mostraron lo obvio esta noche. El primero, se trataba de que yo conocía a una persona llamada "Sergio"-que por cierto no conozco-y era como mi hombre ideal. Tal como suele suceder en mis sueños, era como una película, donde se sucedían fluídamente los días, las historias...en fin, por poco despierto enamorada. Luego soñé con el Personaje (qué lata!). Él organizaba un encuentro de niños y jóvenes y yo iba para verlo. La actividad que promocionaba era subir un cerro en bicicleta ¿hay algo más imposible para mí? Después, para finalizar, había que jugar a la pinta...¡me carga jugar a la pinta! siempre pierdo, no tengo destrezas motoras, ni habilidad, ni velocidad. Y desperté indignada ¿o sea que para verlo tenía que hacer lo imposible y lo que no me gusta, sabiendo que perdería? hay que ser idiota o mártir, y no me gustaría recibir alguno de esos piropos.
Esta mañana he comprendido que ser "comprensiva" no fue más que un placebo para mí misma. Para que alguien realmente pueda aclararse, tiene que hacerlo solo. Si esa persona no es capaz de advertirlo (porque está tan confundido que ni siquiera sabe si prefiere la soledad o la compañía) entonces uno tiene que saber dar un paso al costado. En su sano juicio nadie quiere estar con alguien que no está seguro de querer estar contigo. Con uno de los dos confundido es más que suficiente, si se vuelve contagioso, uno se vuelve susceptible a sufrir golpes bajos como el que recibí. Recién hoy, tres meses después, soy capaz de ver cómo me expuse a esa situación. Está bien vivir con el corazón, pero un poquito de cabeza de vez en cuando no me haría nada de mal ¿no? No estoy dispuesta a jugar a la pinta nuevamente, menos a andar en bicicleta cuesta arriba. Ni yo más que él, ni él más que yo: a la par, sino, no.
"El destino juega a las escondidas" decía el mensaje aquélla vez. Sigue escondiéndote, que yo me cansé de jugar y ojalá que algún día te encuentres a ti mismo.
Recién hoy entendí realmente mi responsabilidad en los hechos y no quiero más de esto en mi vida. Gracias "Sergio" por mostrarme que las cosas pueden ser diferentes. Cuéntame una cosita ¿no te quieres venir a dar una vueltecita por la realidad?
31 de julio de 2010
Anoche me veía en la escuela del Toco, mirando el cielo estrellado como sólo en ese lugar se puede observar. La noche estaba muy azul, incluso el azul se hacía cada vez más intenso, más nítido. Ahí estábamos todos, celebrando. Yo miraba el cielo y veía una lluvia de estrellas de fugaces, algunos también la veían. Sonreía: sólo eso me faltaba para terminar.
Podía sentir las bendiciones que caían sobre todos nosotros, nuestras vidas y nuestros sueños.
10 de julio de 2010
Enciende la lamparita
La vida, en su constante reflejo (o o`hoponopono según los indígenas hawaianos) siempre me enfrenta personas en el mismo tipo de situación. Y cada vez vuelvo a preguntarme por qué, o en realidad, para qué.
El otro día releí la carta de mi psicóloga "toma tu propia mochila y deja que el resto lleve las suyas, sólo nos queda reir nuestra risa y llorar nuestras lágrimas".
Una de las cosas que he aprendido en mi profesión a es a frenar la omnipotencia, o en su defecto, reconocerla. Además de la imposibilidad estructural de resolver los asuntos del resto, creo que es desconfiar de la propia capacidad de las personas para salir adelante y de falta de respeto a su timing y libre albedrío. Una ironía que yo hable de timing, cuando es una de las cosas que más me cuesta, pero tal vez por lo mismo lo estoy escribiendo hoy.
Al final, sobretodo cuando la noche llega a su punto más oscuro-justo antes del amanecer-no hay nada externo que pueda salvarte. Puede haber una persona, una palabra, una señal, un libro, una canción, un paisaje...pero al final, eso no es más que el estímulo, el movimiento ascendente del espiral empieza desde adentro, bien adentro, tan adentro que es imposible distinguir dónde, cuándo, ni cómo, pero se mueve.
La inercia es antinatural, todo se mueve donde quiera que uno mire. La vida por definición es movimiento y cambio en espiral, por eso creemos vivir las mismas cosas una y otra vez, pero en realidad es lo mismo desde un paso más arriba. Cuando estamos adentro de las emociones no nos damos cuenta, pero cuando volvemos a mirar desde afuera, claro que no es exactamente lo mismo, aunque duela exctamente igual.
En verdad lo esencial es invisible a los ojos, la luz no puede distinguirse sin oscuridad y lo único inmanente es el alma. No se puede dar lo que se no tiene, no se puede sentir lo que no se ha vivido, no se puede traer desde afuera lo que no hay adentro...la felicidad y la armonía son estados internos. No se trata de esperar el momento perfecto en que todo marche sobre ruedas para decir "sí, ahora soy feliz" o "cuando pase esto, seré feliz". Las cosas pasan, cambian, todo nace y muere, la muerte es la ley de la vida. El momento indicado es ahora. Puede que no haya un mañana, sólo tenemos el presente y está en cada uno cómo vivirlo.
Cuando la psicóloga era la única compañía, fue un libro sobre la reencarnación el que cambio mi visión de mundo para siempre. Cuando había fe, pero no piscóloga, fueron los amigos verdaderos los que me dieron-me dan-la energía para seguir recorriendo este ifinito espiral.
Aunque me he enfermado, he llorado, me he desmotivado, me ha faltado la fe y tantas cosas más, por Dios que reconforta recibir un abrazo sincero, un mensaje de cariño, saber que hay personas a las que les importas, que están ahí.
Cuando nos encontramos esa fatídica tarde de jueves, nos faltaron horas para que todas nos desahogáramos. Lloramos, fumamos y hasta reimos de aquellos problemas "estructurales XX"...en ese momento sentí, como otras veces, que es lo que importa en la vida. No es no llorar, es que ojalá haya alguien con quién hacerlo, con quién compartir los dilemas existenciales, las reflexiones de la vida, los miedos, los defectos...y sentirse querido igual. Eso ha cambiado mi vida, darme cuenta que mientras más auténtica me muestro, más cariño recibo y la gente no se aleja como siempre fue mi miedo. En eso también le he descubierto un sentido a la vida.
A veces me enojo con Dios, me revelo contra el Plan Divino, me da rabia todo, encuentro angustioso vivir eternamente, incluso me llega a parecer egoísta que existamos sólo porque a una Energía se le ocurrió...mientras más lo racionalizo, más sin sentido lo encuentro. Pero al final, los momentos en que siento que la vida vale la pena y que el camino es y ha sido perfecto, no han sido en medio de aquellas de reflexiones lógicas, por el contrario, ha sucedido en momentos en los que las palabras no sirven, en los que he sentido un calorcito en el pecho que me hace respirar profundo y sonreir mientras me seco las lágrimas.
No sé bien qué es, tampoco quiero caer en la cursilería. Es una experiencia y es el recuerdo de esa vivencia lo que me devuelve la esperanza y la fuerza, aunque mis labios digan "es una broma? dónde está la cámara? de nuevo?"
Ante noche soñaba que subía a una montaña. Sentía que estaba aompañada por mi abuela, pero no la veía. Desde el cerro se veía un lindo paisaje hacia abajo. A ese lugar se supone que yo había ido años atrás, cerca de la muerte de mi abuela, con otras personas a meditar y "prepararnos" no sé para qué. Recorría el lugar, recordando esas juntas, sentía nostalgia "¿por qué dejamos de hacerlo?" Miraba hacia arriba y advertía que la montaña seguía. Más arriba parece que había más asientos y lugares cómodos para meditar y reunirse. Con nostalgia y con la intención de retomar el grupo, me dispuse a escalar.
Desde otro lugar, con otros rostros, con otra piel y con el mismo espíritu, parece que es tiempo de volver a ese templo interior que creció en medio del desierto y seguir subiendo. Si es con compañía esta vez, mejor.
PD.: prefiero llevarte tulipanes naranjos a tu remodelado departamento que al cementerio, pero si no es así, espero que desde ese otro lugar puedas ver que la vida es más que formas y un sistema absurdo que nos oblgiga a despersonalizarnos, a olvidar que siguen existiendo personas maravillosas, sonrisas y osos polares que juegan con pelotas azules.

El otro día releí la carta de mi psicóloga "toma tu propia mochila y deja que el resto lleve las suyas, sólo nos queda reir nuestra risa y llorar nuestras lágrimas".
Una de las cosas que he aprendido en mi profesión a es a frenar la omnipotencia, o en su defecto, reconocerla. Además de la imposibilidad estructural de resolver los asuntos del resto, creo que es desconfiar de la propia capacidad de las personas para salir adelante y de falta de respeto a su timing y libre albedrío. Una ironía que yo hable de timing, cuando es una de las cosas que más me cuesta, pero tal vez por lo mismo lo estoy escribiendo hoy.
Al final, sobretodo cuando la noche llega a su punto más oscuro-justo antes del amanecer-no hay nada externo que pueda salvarte. Puede haber una persona, una palabra, una señal, un libro, una canción, un paisaje...pero al final, eso no es más que el estímulo, el movimiento ascendente del espiral empieza desde adentro, bien adentro, tan adentro que es imposible distinguir dónde, cuándo, ni cómo, pero se mueve.
La inercia es antinatural, todo se mueve donde quiera que uno mire. La vida por definición es movimiento y cambio en espiral, por eso creemos vivir las mismas cosas una y otra vez, pero en realidad es lo mismo desde un paso más arriba. Cuando estamos adentro de las emociones no nos damos cuenta, pero cuando volvemos a mirar desde afuera, claro que no es exactamente lo mismo, aunque duela exctamente igual.
En verdad lo esencial es invisible a los ojos, la luz no puede distinguirse sin oscuridad y lo único inmanente es el alma. No se puede dar lo que se no tiene, no se puede sentir lo que no se ha vivido, no se puede traer desde afuera lo que no hay adentro...la felicidad y la armonía son estados internos. No se trata de esperar el momento perfecto en que todo marche sobre ruedas para decir "sí, ahora soy feliz" o "cuando pase esto, seré feliz". Las cosas pasan, cambian, todo nace y muere, la muerte es la ley de la vida. El momento indicado es ahora. Puede que no haya un mañana, sólo tenemos el presente y está en cada uno cómo vivirlo.
Cuando la psicóloga era la única compañía, fue un libro sobre la reencarnación el que cambio mi visión de mundo para siempre. Cuando había fe, pero no piscóloga, fueron los amigos verdaderos los que me dieron-me dan-la energía para seguir recorriendo este ifinito espiral.
Aunque me he enfermado, he llorado, me he desmotivado, me ha faltado la fe y tantas cosas más, por Dios que reconforta recibir un abrazo sincero, un mensaje de cariño, saber que hay personas a las que les importas, que están ahí.
Cuando nos encontramos esa fatídica tarde de jueves, nos faltaron horas para que todas nos desahogáramos. Lloramos, fumamos y hasta reimos de aquellos problemas "estructurales XX"...en ese momento sentí, como otras veces, que es lo que importa en la vida. No es no llorar, es que ojalá haya alguien con quién hacerlo, con quién compartir los dilemas existenciales, las reflexiones de la vida, los miedos, los defectos...y sentirse querido igual. Eso ha cambiado mi vida, darme cuenta que mientras más auténtica me muestro, más cariño recibo y la gente no se aleja como siempre fue mi miedo. En eso también le he descubierto un sentido a la vida.
A veces me enojo con Dios, me revelo contra el Plan Divino, me da rabia todo, encuentro angustioso vivir eternamente, incluso me llega a parecer egoísta que existamos sólo porque a una Energía se le ocurrió...mientras más lo racionalizo, más sin sentido lo encuentro. Pero al final, los momentos en que siento que la vida vale la pena y que el camino es y ha sido perfecto, no han sido en medio de aquellas de reflexiones lógicas, por el contrario, ha sucedido en momentos en los que las palabras no sirven, en los que he sentido un calorcito en el pecho que me hace respirar profundo y sonreir mientras me seco las lágrimas.
No sé bien qué es, tampoco quiero caer en la cursilería. Es una experiencia y es el recuerdo de esa vivencia lo que me devuelve la esperanza y la fuerza, aunque mis labios digan "es una broma? dónde está la cámara? de nuevo?"
Ante noche soñaba que subía a una montaña. Sentía que estaba aompañada por mi abuela, pero no la veía. Desde el cerro se veía un lindo paisaje hacia abajo. A ese lugar se supone que yo había ido años atrás, cerca de la muerte de mi abuela, con otras personas a meditar y "prepararnos" no sé para qué. Recorría el lugar, recordando esas juntas, sentía nostalgia "¿por qué dejamos de hacerlo?" Miraba hacia arriba y advertía que la montaña seguía. Más arriba parece que había más asientos y lugares cómodos para meditar y reunirse. Con nostalgia y con la intención de retomar el grupo, me dispuse a escalar.
Desde otro lugar, con otros rostros, con otra piel y con el mismo espíritu, parece que es tiempo de volver a ese templo interior que creció en medio del desierto y seguir subiendo. Si es con compañía esta vez, mejor.
PD.: prefiero llevarte tulipanes naranjos a tu remodelado departamento que al cementerio, pero si no es así, espero que desde ese otro lugar puedas ver que la vida es más que formas y un sistema absurdo que nos oblgiga a despersonalizarnos, a olvidar que siguen existiendo personas maravillosas, sonrisas y osos polares que juegan con pelotas azules.

1 de julio de 2010
Broken
He sentido pena, angustia, pesar, rabia, amargura...pero hace tiempo-menos mal-que no sentía cómo el corazón se hace pedacitos. Con cada palabra, un trocito más al suelo.
No sé cómo logré aguantar las lágrimas, me di media vuelta y antes de llegar a la esquina ¡paf!
Tal vez mi querida J. tenga razón una vez más y no necesite menos que esto para dar vuelta la página. Estos son los costos de vivir intensamente, de apostar al todo o nada...y perder.
Yo sabía, es como un sueño que tuve hace poco más de un mes (justo, justo) en que se me caían los dientes, la típica pesadilla. Pero esta vez no desesperaba tanto como otras veces y pensaba "bueno, no es la primera vez que se me caen los dientes, ya me ha pasado antes y me han vuelto a crecer. Habían algunos amarillentos, en una de esas ahora me crecen todos blancos, mejor." Sabía que era de cosa de esperar a que crecieran, sería solo un tiempo que tendría que estar así.
Mientras "esto también pasa", no me queda más que recoger dignamente los pedacitos, llorar cuando lo necesite y seguir caminando, como siempre.
No sé cómo logré aguantar las lágrimas, me di media vuelta y antes de llegar a la esquina ¡paf!
Tal vez mi querida J. tenga razón una vez más y no necesite menos que esto para dar vuelta la página. Estos son los costos de vivir intensamente, de apostar al todo o nada...y perder.
Yo sabía, es como un sueño que tuve hace poco más de un mes (justo, justo) en que se me caían los dientes, la típica pesadilla. Pero esta vez no desesperaba tanto como otras veces y pensaba "bueno, no es la primera vez que se me caen los dientes, ya me ha pasado antes y me han vuelto a crecer. Habían algunos amarillentos, en una de esas ahora me crecen todos blancos, mejor." Sabía que era de cosa de esperar a que crecieran, sería solo un tiempo que tendría que estar así.
Mientras "esto también pasa", no me queda más que recoger dignamente los pedacitos, llorar cuando lo necesite y seguir caminando, como siempre.
12 de junio de 2010
Friendly day

Hace poco soñaba con una reunión de curso en una piscina. Había compañeras de muchos cursos! y no tenía muchas ganas de ir, pero quería verlas. Ellas estaban tomando sol adentro de la piscina. El agua estaba helada y, tal como es en realidad, no sabía nadar y me daba susto. Filo, tal como en la realidad, me tiré a la piscina, literalmente.
Compartí con todas, tal como es en la realidad, hablaba con todas y recordaban mil anéctodas que yo conocía, pero no había vivido. Eran sus historias, no las mías. Yo me reía, pero no era un risa verdadera. Nos sacábamos fotos, estaban todas muy contentas y yo hacía un esfuerzo por sentirme cómoda. Me ofrecía a ir a comprar con alguien para salir un rato. Para eso había que subir un cerro, como el del Cristo Redentor, en un carrito donde se veía toda la ciudad, hermosa! había mar, mucho verde. Se alcanzaba a divisar la piscina donde estábamos. Por ahí cerca estaban construyendo algo nuevo, muy grande y lujoso, era como un segundo Sal Alfonso del Mar pero más grande. Aún no lo habían inaugurado.
Mientras observaba el paisaje pensaba "gracias Dios mío porque con mis amigos de Colmena me he reído lo suficiente como para contrarrestar todas las risas que no viví en el colegio".
En este momento, en que valoro muchísimo lo verdadero y tengo más conciencia de lo que quiero y lo que no quiero, es aún más importante poder ser sincera conmigo misma y diferenciar.
Hay gente con la que me llevo bien, hay quienes me regalan de corazón sus abrazos aunque no seamos amigos, hay quienes aparecen para carretear, hay quienes aparecen en las malas, hay quienes aparecen en las buenas y hay quienes están en las buenas y en las malas, esos son los que más me gustan.
No tiene nada de malo, creo yo, tener amigos de carrete, lo importante es saberlo y no engañarse, pidiendo peras del olmo. Me sé historias de tantas personas! ¿pero cuánto conocen ellas de las mías? ¿cuántas de esas hemos vivido juntas?
He logrado ser más sociable, parecer que estoy, pero en realidad no estoy.
Es entretenido acordarse de las cosas de antes, pero no se puede vivir de los recuerdos. Las amistades se cultivan, se cuida, se nutren, se alimentan del día a día, de los altos y los bajos, no de pura nostalgia.
Las amigas con las que hoy fui al cine, son verdaderas amigas. Más allá de los encuentros y desencuentros del colegio (cosas de la edad, nada más), los lazos permanecen, nuestra esencia permanece. Ellas conocen mis gustos y mis puntos débiles, las miles de historias vergonzosas que he acumulado durante la vida y los errores repetidos. Y ahí están.
Los caminos son tan distintos! pero eso lo entretenido de la vida. La Natty toda una ingeniera, siempre muy ejecutiva y ordenada, viviendo su reciente soltería. La Negra un tiro al aire, que puso los pies en la tierra después de conocer a Gustavo, titulada y muy mimada (el mal de los hijos únicos) y la Dani, con su fe, su carácter y sus palabras directas que siempre saben donde llegar. Por otra parte, la Lore en Parral, la Mani y la Pame con sus niñas, la Inda en Sudáfrica!, la Guti y la Cata juntas como siempre, en el mismo círculo de siempre. La Pez clonando erizos, la Baby probando suerte en la Serena y yo metida en la psicoprofilaxis, diseñando talleres y convertida en mariposa. Lo loco es que compartimos más de 10 años juntas...
En fin, eso es la vida. Hoy me siento feliz de contar con amigos y con gente tan valiosa a mi al rededor!! me alegra ver a mis abejitas, aunque sólo pueda darles un abrazo e intercambiar un saludo. Con cada uno tengo una pequeña historia, con unos más, con otros menos, pero somos parte de lo mismo.
Saber que podemos ir donde la Moxi y que llegarán los personajes más inverosímiles (a las horas más inverosímiles) me encanta. Miro hacia atrás y es todo tan distinto!
No retrocedería el tiempo por nada del mundo. Este es el mejor momento, éstas son las mejores personas. Con los que están me quiero quedar, si no es de verdad no lo quiero. Ya no necesito adaptarme a lo que sea para tratar de incluirme, para sentirme aceptada o querida. Ya me siento aceptada y querida, y si no lo sintiera, no cedería un milímetro de lo que soy, simplemente habría que cambiar el rumbo.
Hoy fue un gran día, me acuesto cansada y feliz: mi estado ideal.

Compartí con todas, tal como es en la realidad, hablaba con todas y recordaban mil anéctodas que yo conocía, pero no había vivido. Eran sus historias, no las mías. Yo me reía, pero no era un risa verdadera. Nos sacábamos fotos, estaban todas muy contentas y yo hacía un esfuerzo por sentirme cómoda. Me ofrecía a ir a comprar con alguien para salir un rato. Para eso había que subir un cerro, como el del Cristo Redentor, en un carrito donde se veía toda la ciudad, hermosa! había mar, mucho verde. Se alcanzaba a divisar la piscina donde estábamos. Por ahí cerca estaban construyendo algo nuevo, muy grande y lujoso, era como un segundo Sal Alfonso del Mar pero más grande. Aún no lo habían inaugurado.
Mientras observaba el paisaje pensaba "gracias Dios mío porque con mis amigos de Colmena me he reído lo suficiente como para contrarrestar todas las risas que no viví en el colegio".
En este momento, en que valoro muchísimo lo verdadero y tengo más conciencia de lo que quiero y lo que no quiero, es aún más importante poder ser sincera conmigo misma y diferenciar.
Hay gente con la que me llevo bien, hay quienes me regalan de corazón sus abrazos aunque no seamos amigos, hay quienes aparecen para carretear, hay quienes aparecen en las malas, hay quienes aparecen en las buenas y hay quienes están en las buenas y en las malas, esos son los que más me gustan.
No tiene nada de malo, creo yo, tener amigos de carrete, lo importante es saberlo y no engañarse, pidiendo peras del olmo. Me sé historias de tantas personas! ¿pero cuánto conocen ellas de las mías? ¿cuántas de esas hemos vivido juntas?
He logrado ser más sociable, parecer que estoy, pero en realidad no estoy.
Es entretenido acordarse de las cosas de antes, pero no se puede vivir de los recuerdos. Las amistades se cultivan, se cuida, se nutren, se alimentan del día a día, de los altos y los bajos, no de pura nostalgia.
Las amigas con las que hoy fui al cine, son verdaderas amigas. Más allá de los encuentros y desencuentros del colegio (cosas de la edad, nada más), los lazos permanecen, nuestra esencia permanece. Ellas conocen mis gustos y mis puntos débiles, las miles de historias vergonzosas que he acumulado durante la vida y los errores repetidos. Y ahí están.
Los caminos son tan distintos! pero eso lo entretenido de la vida. La Natty toda una ingeniera, siempre muy ejecutiva y ordenada, viviendo su reciente soltería. La Negra un tiro al aire, que puso los pies en la tierra después de conocer a Gustavo, titulada y muy mimada (el mal de los hijos únicos) y la Dani, con su fe, su carácter y sus palabras directas que siempre saben donde llegar. Por otra parte, la Lore en Parral, la Mani y la Pame con sus niñas, la Inda en Sudáfrica!, la Guti y la Cata juntas como siempre, en el mismo círculo de siempre. La Pez clonando erizos, la Baby probando suerte en la Serena y yo metida en la psicoprofilaxis, diseñando talleres y convertida en mariposa. Lo loco es que compartimos más de 10 años juntas...
En fin, eso es la vida. Hoy me siento feliz de contar con amigos y con gente tan valiosa a mi al rededor!! me alegra ver a mis abejitas, aunque sólo pueda darles un abrazo e intercambiar un saludo. Con cada uno tengo una pequeña historia, con unos más, con otros menos, pero somos parte de lo mismo.
Saber que podemos ir donde la Moxi y que llegarán los personajes más inverosímiles (a las horas más inverosímiles) me encanta. Miro hacia atrás y es todo tan distinto!
No retrocedería el tiempo por nada del mundo. Este es el mejor momento, éstas son las mejores personas. Con los que están me quiero quedar, si no es de verdad no lo quiero. Ya no necesito adaptarme a lo que sea para tratar de incluirme, para sentirme aceptada o querida. Ya me siento aceptada y querida, y si no lo sintiera, no cedería un milímetro de lo que soy, simplemente habría que cambiar el rumbo.
Hoy fue un gran día, me acuesto cansada y feliz: mi estado ideal.

4 de abril de 2010
Energía en movimiento
El 24 de octubre de 2009 tuve un sueño particular que no quise publicar. Me encontraba con el Personaje y me preguntaba mi signo: Piscis con ascendente en Acuario. Él rió y dijo ser Tauro con ascendente en Acuario. Sonreímos en silencio y en la mirada le quise decir "tú sabes mejor que yo lo que significa", él me devolvía en la mirada "mmm lo sé" y se quedaba pensando. Al despertar, busqué la descripción haber si me calzaba y la verdad es que me hacía bastante sentido, pero no tenía cómo saber si esa información era cierta. Terminé esa entrada preguntándome ¿y si fuera?
Cuando el mismo Personaje, 5 meses más tarde me pregunta mi signo, y yo respondo Piscis con ascendente en Acuario, él me cuenta que es Tauro con ascendente en Acuario y ese recuerdo acude mi mente desde un recóndito lugar desconocido. Gran plop!
No conforme con aquello, la estrella fugaz me hizo volver a sentir esa conexión mágica que siempre ha guiado mis pasos...pero la mente me traiciona y vuelvo a dudar.
Pero hace unos días, soñé dos veces lo mismo: era temprano y tenía que salir de la casa a las 7 am. La hora se aproximaba y yo sabía que tenía apurarme, pero no podía! no por lenta, sino porque por más que pensara en cómo acortar el tiempo, tenía que hacer todas las cosas que tenía en mente antes de salir. Miraba el reloj con impotencia, hasta que asumí que no me podía apurar más y que no podía salir a esa hora, que a lo mejor iba a llegar atrasada, pero yo sabía que no podía apurar más las cosas.
En paralelo, aunque en realidad es la misma cosa, siento que está ocurriendo un cambio, hay un movimiento, algo está pasando con la energía a mi al rededor.
Este fin de semana tuvimos unos trabajos muy lindos en Pichidegua, fue especial...nuevamente los ciclos. Llegan nuevas rostros, vuelven y otros se van, eso ya es un gran cambio. Que la Lore se vaya marca un hito para mí, un hecho concreto que muestra el fin de un ciclo y el movimiento ascendente del espiral de la vida que se mueve vertiginosamente. El recambio de personas en el grupo, en este hermoso grupo de amigos, hace que respiren nuevos aires y que nada sea casualidad.
Cada vez se me hace más rico ir a trabajos de Colmena, porque sé que además de hacer algo que me encanta, compartiré eso con mis amigos. No tengo que dar enormes introducciones para dar un contexto que haga entendible mi relato, es una experiencia común, es un sentimiento de unidad que va más allá de haber ido o no a trabajos o a reuniones, es algo muy lindo que siento en el corazón y que no puedo describir.
Aunque me carga hacer el ridículo, siempre termino riendo en las actividades. Aunque llego cansada, no cambio por nada la sensación estar cansada y feliz, satisfecha, plena, agradecida. En el bus recordé todos los trámites y llamadas desagradables que tengo que hacer mañana en la mañana y advertí que no me había acordado en todo el fin de semana! y me sentí muy contenta...soy adicta a la sensación de sentir que la vida no es nada más que el momento presente y así es perfecto; esa sensación que significa tantas cosas que el silencio es lo único que lo puede expresar, la mente no puede, no encuentra, por eso calla y contempla. En esos momentos soy feliz. Aún no encuentro otra experiencia que me haga sentir esto, por el momento, agradezco que de vez en cuando vuelva a vivir esta sensación, para transformar su energía en motivación y paz, tan necesarias por estos días.
No es sólo Colmena, siento que mi vida por completo se está moviendo de manera invisible. No es como otras veces en que pasan tantas cosas intensas que no hay forma de no enterarse que está ocurriendo un cambio. Esto es al revés. No han pasado muchas cosas nuevas y afortunadamente, salvo el terremoto y sus consecuencias para todos, no me han pasado cosas malas hace mucho tiempo ¡creo que nunca me había pasado! He estado acostumbrada a una vida sobresaltada, intensa, oculta, rápida, desafiante. Pero parece que esta calma también tiene "su qué" que me gusta. Tal vez donde no conozco mucho a esa tal señorita Calma, no sé distinguir sus cambios calmos y perfectos.
Algo pasa, algo se cierra, algo está naciendo...no sé dónde ni qué, es sólo una sensación total, casi una certeza.Cuando el mismo Personaje, 5 meses más tarde me pregunta mi signo, y yo respondo Piscis con ascendente en Acuario, él me cuenta que es Tauro con ascendente en Acuario y ese recuerdo acude mi mente desde un recóndito lugar desconocido. Gran plop!
No conforme con aquello, la estrella fugaz me hizo volver a sentir esa conexión mágica que siempre ha guiado mis pasos...pero la mente me traiciona y vuelvo a dudar.
Pero hace unos días, soñé dos veces lo mismo: era temprano y tenía que salir de la casa a las 7 am. La hora se aproximaba y yo sabía que tenía apurarme, pero no podía! no por lenta, sino porque por más que pensara en cómo acortar el tiempo, tenía que hacer todas las cosas que tenía en mente antes de salir. Miraba el reloj con impotencia, hasta que asumí que no me podía apurar más y que no podía salir a esa hora, que a lo mejor iba a llegar atrasada, pero yo sabía que no podía apurar más las cosas.
En paralelo, aunque en realidad es la misma cosa, siento que está ocurriendo un cambio, hay un movimiento, algo está pasando con la energía a mi al rededor.
Este fin de semana tuvimos unos trabajos muy lindos en Pichidegua, fue especial...nuevamente los ciclos. Llegan nuevas rostros, vuelven y otros se van, eso ya es un gran cambio. Que la Lore se vaya marca un hito para mí, un hecho concreto que muestra el fin de un ciclo y el movimiento ascendente del espiral de la vida que se mueve vertiginosamente. El recambio de personas en el grupo, en este hermoso grupo de amigos, hace que respiren nuevos aires y que nada sea casualidad.
Cada vez se me hace más rico ir a trabajos de Colmena, porque sé que además de hacer algo que me encanta, compartiré eso con mis amigos. No tengo que dar enormes introducciones para dar un contexto que haga entendible mi relato, es una experiencia común, es un sentimiento de unidad que va más allá de haber ido o no a trabajos o a reuniones, es algo muy lindo que siento en el corazón y que no puedo describir.
Aunque me carga hacer el ridículo, siempre termino riendo en las actividades. Aunque llego cansada, no cambio por nada la sensación estar cansada y feliz, satisfecha, plena, agradecida. En el bus recordé todos los trámites y llamadas desagradables que tengo que hacer mañana en la mañana y advertí que no me había acordado en todo el fin de semana! y me sentí muy contenta...soy adicta a la sensación de sentir que la vida no es nada más que el momento presente y así es perfecto; esa sensación que significa tantas cosas que el silencio es lo único que lo puede expresar, la mente no puede, no encuentra, por eso calla y contempla. En esos momentos soy feliz. Aún no encuentro otra experiencia que me haga sentir esto, por el momento, agradezco que de vez en cuando vuelva a vivir esta sensación, para transformar su energía en motivación y paz, tan necesarias por estos días.
No es sólo Colmena, siento que mi vida por completo se está moviendo de manera invisible. No es como otras veces en que pasan tantas cosas intensas que no hay forma de no enterarse que está ocurriendo un cambio. Esto es al revés. No han pasado muchas cosas nuevas y afortunadamente, salvo el terremoto y sus consecuencias para todos, no me han pasado cosas malas hace mucho tiempo ¡creo que nunca me había pasado! He estado acostumbrada a una vida sobresaltada, intensa, oculta, rápida, desafiante. Pero parece que esta calma también tiene "su qué" que me gusta. Tal vez donde no conozco mucho a esa tal señorita Calma, no sé distinguir sus cambios calmos y perfectos.
- "Pide un deseo"
- ...
- "Espero que se te cumpla"
- "Ojalá..."
17 de marzo de 2010
Paréntesis
Anoche soñé que iba al doctor y debían amputarme los dedos del pie derecho. Pero conforme transcurría el sueño, se trataba de la mitad de la pierna, hasta la rodilla. Yo veía cuando me cortaban los dedos y no dolía. Salía de la consulta cojeando y pensaba en que de ahora en adelante iba a caminar así por siempre, nunca más tendría dos pies, ni dos piernas completas. (porque yo veía que tenía sólo media pierna derecha) Lo escribo y puedo sentir ese duelo, ese "nunca más" inexorablemente cierto.
Podía conseguirme una prótesis, pero era notoria. Algunos me preguntaban y yo iba contándoles lo que me había ocurrido a todos los que iban apareciendo. Me miraban consternados y yo me sabía diferente, pero no me sentía mal por eso, era el dolor del nunca más el que daba vueltas constantemente.
Como la prótesis era notoria, advertía que no podría volver a ponerme falda, porque con las pantys se notaría mucho. Tal vez hubise dado lo mismo, pero hasta en mis sueños quiero vestirme bien. Tomaba mis faldas y decidía darlas, pero las guardé en el closet y de nuevo el "nunca más" dolía. Se abría paso una aceptación dolorosa de la realidad que abruptamente se me presentaba. Me habían quitado un trozo de mí, nunca más volvería a caminar igual, pero iba a seguir caminando, aunque no tuviera prótesis, eso lo tenía claro: era una prueba más de la vida y había que seguir viviendo lo más normal posible.
Trataba de normalizar la situación, de adaptar mi ambiente y comunicarlo de la manera más natural posible, para que me ayudaran a hacerlo normal. Estaba tranquila, luchando por aceptar y adaptarme.
Pero resulta, que en la medida en que lo iba aceptando y me iba adaptando, iba notando que no era media pierna la que me habían amputado, era menos. Hasta que recordaba que en realidad sólo habían sido dos dedos los que perdí ¡y que eran dos dedos menos después de haber perdido la mitad de una pierna! me sorprendí de cómo había cambiado mi percepción, de cómo había agrandado la situación y la había sentido como real, tan real!. Si sólo me habían extirpado dos dedos, no necesitaba prótesis y podía usar falda, sólo debía evitar las chalas.
Anoche pedí recibir un mensaje en mis sueños y esta mañana cuando abrí mi closet, vi mis faldas y vino un flash back. Luego, camino al metro, había un perrito que no tenía las patas traseras y usaba un "burrito" para caminar y lo recordé. Creo que sé de qué se trata, pero hay que darle más vueltas. Ahora, a seguir estudiando, cambio y fuera.
Podía conseguirme una prótesis, pero era notoria. Algunos me preguntaban y yo iba contándoles lo que me había ocurrido a todos los que iban apareciendo. Me miraban consternados y yo me sabía diferente, pero no me sentía mal por eso, era el dolor del nunca más el que daba vueltas constantemente.
Como la prótesis era notoria, advertía que no podría volver a ponerme falda, porque con las pantys se notaría mucho. Tal vez hubise dado lo mismo, pero hasta en mis sueños quiero vestirme bien. Tomaba mis faldas y decidía darlas, pero las guardé en el closet y de nuevo el "nunca más" dolía. Se abría paso una aceptación dolorosa de la realidad que abruptamente se me presentaba. Me habían quitado un trozo de mí, nunca más volvería a caminar igual, pero iba a seguir caminando, aunque no tuviera prótesis, eso lo tenía claro: era una prueba más de la vida y había que seguir viviendo lo más normal posible.
Trataba de normalizar la situación, de adaptar mi ambiente y comunicarlo de la manera más natural posible, para que me ayudaran a hacerlo normal. Estaba tranquila, luchando por aceptar y adaptarme.
Pero resulta, que en la medida en que lo iba aceptando y me iba adaptando, iba notando que no era media pierna la que me habían amputado, era menos. Hasta que recordaba que en realidad sólo habían sido dos dedos los que perdí ¡y que eran dos dedos menos después de haber perdido la mitad de una pierna! me sorprendí de cómo había cambiado mi percepción, de cómo había agrandado la situación y la había sentido como real, tan real!. Si sólo me habían extirpado dos dedos, no necesitaba prótesis y podía usar falda, sólo debía evitar las chalas.
Anoche pedí recibir un mensaje en mis sueños y esta mañana cuando abrí mi closet, vi mis faldas y vino un flash back. Luego, camino al metro, había un perrito que no tenía las patas traseras y usaba un "burrito" para caminar y lo recordé. Creo que sé de qué se trata, pero hay que darle más vueltas. Ahora, a seguir estudiando, cambio y fuera.
14 de diciembre de 2009
Adiós Anestesia
En el día que subí por última vez a anestesia, me fui con la agradable despedida que le dieron a la Dani "así que supe que por fin se termina esto. No sirvió para nada, ustedes lo único que hacen es entorpecer el trabajo que nosotros ya tenemos planificado".
Tal vez quedé "praimeada", pero no me tomé bien el comentario de ¿la enfermera?...viendo SQP en la sala de espera, nadie entendía cómo era posible que dedicaran dos horas a Luli Love, ni nadie sabía porqué estaba ahí, era obvio que ninguno de los presentes dedicaba tiempo a saberlo. Pero desde el otro extremo de la sala me gritan "pero la psicóloga debe saber ¿qué le pasó a la Luli?".
Victoria despertó sin problemas y Gerson convulsionó antes de dormirse; me despedí de la Inesita, quien se va de vacaciones y fue transferida al FUNDAR y como siempre, me despedí de las doctoras que conversaban en el camarín, que simplemente siguieron conversando.
Al bajar volví a tomar conciencia de lo sucedido en la mañana: la Claudia ya empezó con la quimioterapia y hoy no podía respirar bien del dolor. No alcancé a ver su cara, pero me contaron que era muy mala. Pregunté a la vuelta qué había pasado, nadie sabía, sólo que tiene una metástasis al hígado, órgano del cual le acababan de extirpar otro tumor. Las peores fantasías volvieron a mi mente, de cuando alguien me llama para contarme que murió.
Un día una compañera de psiquiatría preguntó "¿quién es esa compañera de ustedes que tiene como cara de muerta?". Con la Dani nos quedamos sin respiración y nos miramos con espanto. Con la misma poca delicadeza respondió "Tamara, a ella la desahusiaron". Silencio general.
La Baby me cuenta que él le escribió en el muro y hago click. Vi su foto, con la luz que el paisaje le imprimía, y parece que se detuvo el tiempo por dos segundos. Se queda fuera del lenguaje aquello que sentí, amalgama de restos. Y lo cerré, tan rápido como ayer borré su foto de mi perfil ¿para qué?...
Jung decía que los arquetipos se presentan en los sueños, así comenzó su estudio de los mandalas (¿se nota que estoy haciendo mi seminario de práctica?). Hoy tuve que dormir un rato antes de comenzar a trabajar y soñé con un mandala que se llamaba "libertad". Debe ser más que la sincronía de llevar días leyendo sobre lo mismo, porque es primera vez que sueño con esto.
Tal vez quedé "praimeada", pero no me tomé bien el comentario de ¿la enfermera?...viendo SQP en la sala de espera, nadie entendía cómo era posible que dedicaran dos horas a Luli Love, ni nadie sabía porqué estaba ahí, era obvio que ninguno de los presentes dedicaba tiempo a saberlo. Pero desde el otro extremo de la sala me gritan "pero la psicóloga debe saber ¿qué le pasó a la Luli?".
Victoria despertó sin problemas y Gerson convulsionó antes de dormirse; me despedí de la Inesita, quien se va de vacaciones y fue transferida al FUNDAR y como siempre, me despedí de las doctoras que conversaban en el camarín, que simplemente siguieron conversando.
Al bajar volví a tomar conciencia de lo sucedido en la mañana: la Claudia ya empezó con la quimioterapia y hoy no podía respirar bien del dolor. No alcancé a ver su cara, pero me contaron que era muy mala. Pregunté a la vuelta qué había pasado, nadie sabía, sólo que tiene una metástasis al hígado, órgano del cual le acababan de extirpar otro tumor. Las peores fantasías volvieron a mi mente, de cuando alguien me llama para contarme que murió.
Un día una compañera de psiquiatría preguntó "¿quién es esa compañera de ustedes que tiene como cara de muerta?". Con la Dani nos quedamos sin respiración y nos miramos con espanto. Con la misma poca delicadeza respondió "Tamara, a ella la desahusiaron". Silencio general.
La Baby me cuenta que él le escribió en el muro y hago click. Vi su foto, con la luz que el paisaje le imprimía, y parece que se detuvo el tiempo por dos segundos. Se queda fuera del lenguaje aquello que sentí, amalgama de restos. Y lo cerré, tan rápido como ayer borré su foto de mi perfil ¿para qué?...
Jung decía que los arquetipos se presentan en los sueños, así comenzó su estudio de los mandalas (¿se nota que estoy haciendo mi seminario de práctica?). Hoy tuve que dormir un rato antes de comenzar a trabajar y soñé con un mandala que se llamaba "libertad". Debe ser más que la sincronía de llevar días leyendo sobre lo mismo, porque es primera vez que sueño con esto.
10 de agosto de 2009
Matrimonios
Siempre el contenido simbólico de los sueños es tan evidente para otros y tan ciego para uno mismo. Tres días con matrimonios en mi inconciente...mi mamá me preguntó lo mismo "¿a qué le tienes que decir que no?" y la Dany "¿como Colmena por ejemplo?"
Tomé responsabilidades, asumí un compromiso. Lo único que puedo dejar de hacer es el trabajo en el FONDECYT "¿y si te enfermas? (...) si ya le dijiste que no al novio, cómo no vas a poder decirle que no a la gente", dijo mi mamá hace un rato.
Estaría a mi capacidad máxima, tal vez pueda hacerlo todo ¿pero y yo donde quedo en medio de toda eso? necesito un respiro o soy susceptible de explotar, de hacer alergias, colon irritable, fumar más de la cuenta, comer mucho o nada (suelo irme a los extremos en todo).
Aunque ya no me asusta tomar decisiones, me sigue pesando la opción que hay que dejar por escoger la otra cosa. Siempre lo quiero todo y es imposible.
¿Me caso o no me caso?
Para complicar las cosas, todas las sensaciones que revivió el cumpleaños de la Baby ¡qué añoranza! ¡qué soledad volví a sentir! me resistí a entrar en esas sensaciones, en mis fantasmas, en mis porqués, en mis reproches, en las ganas de haber permanecido en la inconciencia y creer ser feliz...pero no es mi estilo y me pesa. A veces más, a veces menos, pero siempre vuelve...¿y si...? no, si sé que no había forma, pero cómo me hubiese gustado que la vida hubiese sido como la soñamos. A ratos me sigue pareciendo inverosímil la situación y me angustio ante la inconmesurable vida que tengo por delante. El vacío. La oportunidad. Lo nuevo. El miedo. La pena...la curiosidad que me hace buscar lo que me hace daño, porque la voluntad no es mi mejor virtud. Dudas y más dudas, a veces esperanza, a veces resignación y un nuevo porqué. Y vuelta a lo mismo. Cambio en espiral, eso es lo que debo explicarle a la Alejandra para que deje de castigar a Lukas y de paso, como o`ponopono, debo repetímelo a mí.
Qué ganas de darle ánimo, de tener de vuelta un poco de ese cariño sincero, de sentirme nuevamente cuidada y protegida, de tener un cable a tierra que me haga sentir yo nuevamente, de dar lo que tengo ganas de dar, de recibir lo que quiero recibir. Qué ganas de que el gris no se apodere esta vez de mí, que los recuerdos vuelvan a hacerme sonreir, que me abrace la persona que quiero que me abrace, que las cosas dejen de costar y empiecen a fluir.
Qué ganas de gritar ¡¡no me quiero casar!! y que pasen las cosas que yo quiero que pasen.
PAF.-
Tomé responsabilidades, asumí un compromiso. Lo único que puedo dejar de hacer es el trabajo en el FONDECYT "¿y si te enfermas? (...) si ya le dijiste que no al novio, cómo no vas a poder decirle que no a la gente", dijo mi mamá hace un rato.
Estaría a mi capacidad máxima, tal vez pueda hacerlo todo ¿pero y yo donde quedo en medio de toda eso? necesito un respiro o soy susceptible de explotar, de hacer alergias, colon irritable, fumar más de la cuenta, comer mucho o nada (suelo irme a los extremos en todo).
Aunque ya no me asusta tomar decisiones, me sigue pesando la opción que hay que dejar por escoger la otra cosa. Siempre lo quiero todo y es imposible.
¿Me caso o no me caso?
Para complicar las cosas, todas las sensaciones que revivió el cumpleaños de la Baby ¡qué añoranza! ¡qué soledad volví a sentir! me resistí a entrar en esas sensaciones, en mis fantasmas, en mis porqués, en mis reproches, en las ganas de haber permanecido en la inconciencia y creer ser feliz...pero no es mi estilo y me pesa. A veces más, a veces menos, pero siempre vuelve...¿y si...? no, si sé que no había forma, pero cómo me hubiese gustado que la vida hubiese sido como la soñamos. A ratos me sigue pareciendo inverosímil la situación y me angustio ante la inconmesurable vida que tengo por delante. El vacío. La oportunidad. Lo nuevo. El miedo. La pena...la curiosidad que me hace buscar lo que me hace daño, porque la voluntad no es mi mejor virtud. Dudas y más dudas, a veces esperanza, a veces resignación y un nuevo porqué. Y vuelta a lo mismo. Cambio en espiral, eso es lo que debo explicarle a la Alejandra para que deje de castigar a Lukas y de paso, como o`ponopono, debo repetímelo a mí.
Qué ganas de darle ánimo, de tener de vuelta un poco de ese cariño sincero, de sentirme nuevamente cuidada y protegida, de tener un cable a tierra que me haga sentir yo nuevamente, de dar lo que tengo ganas de dar, de recibir lo que quiero recibir. Qué ganas de que el gris no se apodere esta vez de mí, que los recuerdos vuelvan a hacerme sonreir, que me abrace la persona que quiero que me abrace, que las cosas dejen de costar y empiecen a fluir.
Qué ganas de gritar ¡¡no me quiero casar!! y que pasen las cosas que yo quiero que pasen.
PAF.-
14 de julio de 2009
Un sueño de aquéllos

Estaba en una clínica, llevaba 5 días esperando para saber de estado de su salud. No sé qué le había pasado, pero venía saliendo de un estado grave y tendría que seguir hospitalizado un tiempo en recuperación. No sé si mi sueño fue muy literal o en mi inconicente se mezcló con la teleserie de la tarde, pero creo que era algo del corazón.
Las visitas estaban prohibidas, pero una enfermera me toma del brazo y me dice en secreto "te voy a hacer pasar, porque tú estuviste mucho tiempo con él y has estado todos estos días aquí". Me lleva por unos pasillos semi ocultos y llegamos a otra entrada de la UCI. Pero una cinta roja en la puerta y un guardia nos impidieron el paso. El guardia, muy molesto porque no debíamos estar ahí, nos dijo que debíamos hacer un camino largo y absurdo para tal vez poder entrar. Mis esperanzas se fueron al piso. Yo me habpia estado imaginando cómo sería si justo despertara y me viera...no sería lo mejor para él.
La enfermera no pudo hacer nada más por mí y desilusionada seguí caminando hasta que encontré una tienda donde vendían cristales y cosas naturales. Una señora insistía venderme cosas y yo no tenía contemplado gastar esa cantidad de dinero en ese momento. Insistió, insistió, hasta que me dieron ganas de encontrar algo que me ayudara en mi sanación.
Ella me mostró una vela naranja, cuya forma era la mitad de un círculo (irónicamente, como una media naranja). La prendió y la cera comenzó a moverse rápidamente, mientras la vendedora la moldeaba al mismo tiempo que recitaba una oración. "Esta vela se llama peso, cuerpo, volumen y es para quemar tus karmas. Los vas moldeando y los quemas". Acto seguido me eseñó a hacerlo y quedé fascinada...en mi corazón sabía que eso era lo que necesitaba, no importaba el precio.
Compré la vela y me fui a mi casa asiosa de llegar a prenderla y olvidé que no había podido verlo.
Desperté con una sensación que no tiene nombre, pero era potente. El simbolismo era evidente, aún hay una parte de mí que resiste a no saber más de él. Todo el día me he contenido para no entrar a curiosear por esa página web, la única manera que me va quedando...necesito aprender como la Ceci que ojos que no ven, corazón que no siente y que me falta el último esfuerzo para dar por superada esta etapa.
Las visitas estaban prohibidas, pero una enfermera me toma del brazo y me dice en secreto "te voy a hacer pasar, porque tú estuviste mucho tiempo con él y has estado todos estos días aquí". Me lleva por unos pasillos semi ocultos y llegamos a otra entrada de la UCI. Pero una cinta roja en la puerta y un guardia nos impidieron el paso. El guardia, muy molesto porque no debíamos estar ahí, nos dijo que debíamos hacer un camino largo y absurdo para tal vez poder entrar. Mis esperanzas se fueron al piso. Yo me habpia estado imaginando cómo sería si justo despertara y me viera...no sería lo mejor para él.
La enfermera no pudo hacer nada más por mí y desilusionada seguí caminando hasta que encontré una tienda donde vendían cristales y cosas naturales. Una señora insistía venderme cosas y yo no tenía contemplado gastar esa cantidad de dinero en ese momento. Insistió, insistió, hasta que me dieron ganas de encontrar algo que me ayudara en mi sanación.
Ella me mostró una vela naranja, cuya forma era la mitad de un círculo (irónicamente, como una media naranja). La prendió y la cera comenzó a moverse rápidamente, mientras la vendedora la moldeaba al mismo tiempo que recitaba una oración. "Esta vela se llama peso, cuerpo, volumen y es para quemar tus karmas. Los vas moldeando y los quemas". Acto seguido me eseñó a hacerlo y quedé fascinada...en mi corazón sabía que eso era lo que necesitaba, no importaba el precio.
Compré la vela y me fui a mi casa asiosa de llegar a prenderla y olvidé que no había podido verlo.
Desperté con una sensación que no tiene nombre, pero era potente. El simbolismo era evidente, aún hay una parte de mí que resiste a no saber más de él. Todo el día me he contenido para no entrar a curiosear por esa página web, la única manera que me va quedando...necesito aprender como la Ceci que ojos que no ven, corazón que no siente y que me falta el último esfuerzo para dar por superada esta etapa.
18 de junio de 2009
Paciencia, Tolerancia y...?

"Todas las anteriores, todas esas me cuestan"
Y la tercera la reprimí, obvio.
Lo que más cuesta es lo que más sirve en terapia
Esperar por el dulzor perfecto.
Que no sea un acto voluntario, que pase...
Una ansiedad voraz me debora a menudo, cuando me invade la sensación de que la vida se va tan rápido que hay que aprovechar todo lo que venga. Cuando me dan ganas de hacer las cosas que quiero o que las cosas pasen como yo quiero. Cuando sueño, sueño y sueño algo y deseo verlo plasmado en ese momento. Cuando recorro el camino hacia la universidad y miro por la ventana fantaseando, fantaseando, fantaseando, deseando que todo ocurra ahora. Y así, siempre más, siempre otra cosa, simepre contra reloj. Bueno, el "siempre" es relativo, cuando me vuelvo a sentir amiga de la vida.
Las cartas de los ángeles me lo dijeron tres veces seguidas: "calma".
Me lo dijo la Pame en mi sueño: "si ya mandaste reiki, tomaste flores, rezaste, pediste a los ángeles...¿por qué no esperas?"
Me lo dijo W.: "abonar, regar, cuidar: eso es lo que puedes hacer, el resto no depende de ti".
Muchas veces digo bromeando que la postergación no es lo mío ¡y no es lo mío, es verdad!
Soy pésima esperando, tengo menos paciencia que ganas de tenerla y me atormenta pensar en lo que se pierde en cada elección.
¿Cómo hago para sentarme a esperar que la fruta alcance el dulzor perfecto?
2 de mayo de 2009
Se llamará igual que el padre
Ya perdí la cuenta de cuántas veces he soñado con ella. Hasta llego a molestarme con mi icnonciente por llevarme una y otra vez a las mismas escenas sin sentido, imposibles, penosamente absurdas.
Estábamos con uniforme de colegio. En la sala también estaba J. Estábamos en el colegio pero nuestra vida era la de ahora.
Se acerca con tres cartas en la mano y llora. Miro las cartas: una era de ella, la otra del Edo. y la otra de la "familia Fernández Silva"...asumiendo que yo sabía eso de "la familia".
En la carta me felicitaba por Colmena y comentaba cómo compartió o no esas experiencias conmigo. Yo estaba anonadada e incrédula. No entendía para qué lloraba ahora, siempre estuvo preocupada de lo suyo y ahora, ¿cuántos años después?, venía a contarme esto. Insólito. Ni siquiera me daba pena.
J. examinaba mis reacciones desde su asiento y yo impresionada le mostraba la carta. La primera, de ella, decía "sobre Colmena" y tenía una especie de calendario con las vivencias desde el día de mi cumpleaños del año pasado hasta ahora, describiendo cada ausencia y las pocas noticias que fue recibiendo de mí a lo largo del tiempo. Ella lloraba y admitía haber estado enfrascada en sus problemas, pero me aseguraba que sí le interesó lo mío y que de alguna manera estuve presente en sus pensamientos, al menos en sus dudas, como lo indicaba el registro del calendario.
Fue honesta, habían muchos casilleros en blanco donde era claro que yo no había ocupado lugar ni siquiera en sus dudas. En otros en cambio, aparecían sus reflexiones acerca de las noticias que le llegaban de mí. Traté de recordar si alguna vez pude compartir con ella mi experiencia en el voluntariado y cómo cambió mi visión ¿supo alguna vez de Calcuta? ¿le conté de Salamanca 2007? parece que lo sabe, pero no sé si lo comprende.
El Edo. me enviaba también sus felicitaciones, en frases cortas y pocas palabras, pero siempre en ese tono amable y amistoso que alguna vez caracterizó a nuestras interacciones.
La carta de la familia Fernández Silva (Riffo) tenía letra pequeñita. La habían escrito entre los dos haciendo como que eran las palabras de su hijo pronto a nacer, que se llamará Eduardo. Cuando me la entregó, le miré el vientre abultado y ella me miró sin decir nada. Se asumía que yo sabía y que las preguntas o comentarios estaban de sobra. Una mezcla extraña de emociones me sacudió por dentro. Me emocioné un poco, sentí pena, asombro, rabia, incredulidad, impotencia...y esa sensación tan desagradable y conocida de "por qué ahora".
J. me miraba como preguntándome qué iba a hacer con esto. Yo sólo agradecí las cartas y no fui capaz de acercarme a darle un abrazo. Sus lágrimas me dolían, pero parece que me dolían más por mí que por ella. Sabía que su gesto había sido lindo y valiente, fue honesta todo el tiempo, pero ¿de qué me servía ahora? me había dedicado todo este tiempo a aceptar el duelo, qué sacaba con hacerme ilusiones de que ahora sí las cosas cambiarían, si tenía muy claro que era sólo un desahogo y quizás un poco de culpa, nada más. Eso no se traducía en una promesa de algo diferente ni en la convicción de querer vivir la vida de otra manera.
Gracias...pero ¿y qué? y nada.
Se fue llorando. Yo sólo pude darle las gracias pero nada más. No pude pararme para abrazarla o despedirme. Lo que hiciera sería peor para mí, porque conociéndome, en mi fantasía eso sería una esperanza de que quizás, algún día, en una de esas...y me he pasado la vida esperando nada.
Salió de la sala con Edo. y no la vi más. La Lore y J. me observaban, esperando una respuesta de mi parte. Pero no pude dar ninguna y guardé mis cartas en silencio.
Estábamos con uniforme de colegio. En la sala también estaba J. Estábamos en el colegio pero nuestra vida era la de ahora.
Se acerca con tres cartas en la mano y llora. Miro las cartas: una era de ella, la otra del Edo. y la otra de la "familia Fernández Silva"...asumiendo que yo sabía eso de "la familia".
En la carta me felicitaba por Colmena y comentaba cómo compartió o no esas experiencias conmigo. Yo estaba anonadada e incrédula. No entendía para qué lloraba ahora, siempre estuvo preocupada de lo suyo y ahora, ¿cuántos años después?, venía a contarme esto. Insólito. Ni siquiera me daba pena.
J. examinaba mis reacciones desde su asiento y yo impresionada le mostraba la carta. La primera, de ella, decía "sobre Colmena" y tenía una especie de calendario con las vivencias desde el día de mi cumpleaños del año pasado hasta ahora, describiendo cada ausencia y las pocas noticias que fue recibiendo de mí a lo largo del tiempo. Ella lloraba y admitía haber estado enfrascada en sus problemas, pero me aseguraba que sí le interesó lo mío y que de alguna manera estuve presente en sus pensamientos, al menos en sus dudas, como lo indicaba el registro del calendario.
Fue honesta, habían muchos casilleros en blanco donde era claro que yo no había ocupado lugar ni siquiera en sus dudas. En otros en cambio, aparecían sus reflexiones acerca de las noticias que le llegaban de mí. Traté de recordar si alguna vez pude compartir con ella mi experiencia en el voluntariado y cómo cambió mi visión ¿supo alguna vez de Calcuta? ¿le conté de Salamanca 2007? parece que lo sabe, pero no sé si lo comprende.
El Edo. me enviaba también sus felicitaciones, en frases cortas y pocas palabras, pero siempre en ese tono amable y amistoso que alguna vez caracterizó a nuestras interacciones.
La carta de la familia Fernández Silva (Riffo) tenía letra pequeñita. La habían escrito entre los dos haciendo como que eran las palabras de su hijo pronto a nacer, que se llamará Eduardo. Cuando me la entregó, le miré el vientre abultado y ella me miró sin decir nada. Se asumía que yo sabía y que las preguntas o comentarios estaban de sobra. Una mezcla extraña de emociones me sacudió por dentro. Me emocioné un poco, sentí pena, asombro, rabia, incredulidad, impotencia...y esa sensación tan desagradable y conocida de "por qué ahora".
J. me miraba como preguntándome qué iba a hacer con esto. Yo sólo agradecí las cartas y no fui capaz de acercarme a darle un abrazo. Sus lágrimas me dolían, pero parece que me dolían más por mí que por ella. Sabía que su gesto había sido lindo y valiente, fue honesta todo el tiempo, pero ¿de qué me servía ahora? me había dedicado todo este tiempo a aceptar el duelo, qué sacaba con hacerme ilusiones de que ahora sí las cosas cambiarían, si tenía muy claro que era sólo un desahogo y quizás un poco de culpa, nada más. Eso no se traducía en una promesa de algo diferente ni en la convicción de querer vivir la vida de otra manera.
Gracias...pero ¿y qué? y nada.
Se fue llorando. Yo sólo pude darle las gracias pero nada más. No pude pararme para abrazarla o despedirme. Lo que hiciera sería peor para mí, porque conociéndome, en mi fantasía eso sería una esperanza de que quizás, algún día, en una de esas...y me he pasado la vida esperando nada.
Salió de la sala con Edo. y no la vi más. La Lore y J. me observaban, esperando una respuesta de mi parte. Pero no pude dar ninguna y guardé mis cartas en silencio.
28 de abril de 2009
Sueños de siesta
Dormí profndo. Me desperté pensando que era de mañana, sin saber que eran las 17.00 hrs.Mi sueño fue literal, de esos que le agradezco tanto a mi inconciente.
Los salvavidas hay que saber ocuparlos, me decía a mí misma. Algunos me servían a ratos porque después inevitablemente caía al agua. Otro lo empecé a ocupar pero lo hice mal y me hizo una herida en la mano. Me demoré, hasta que al final aprendí a ocuparlos para llegar a la orilla ¿el secreto? saber ocuparlos en una danza armónica: hay que saber tomarlos y también saber dejarlos a tiempo. Usarlos mientras sirven, sin que lleguen a hacer daño o que te hundan de todas maneras.
Soy sobreviviente y me enorgullezco de eso, aunque sea la única que lo note.
Basta de huir. Esos niños no eran menos "queribles" porque tenían algo que ocultar.
...Creo que debería dormir siesta más seguido. Me hacía falta.
4 de octubre de 2008
Anoche soñé
...que usaba una silla de ruedas para transportarme, pero no la necesitaba: sabía caminar.
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