30 de mayo de 2012

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Para ser justa, a pesar del sueño, quiero dejar constancia de que han pasado cosas buenas y muy buenas. No puedo contar algunas cosas hasta que pasen, por ahora el balance de lo positivo ha sido más o menos así:
- He compartido hermosos momentos con V. ad portas del año oficial
- Todas las semanas veo a alguna amiga
- Mi "horario flexible" (buen eufemismo!) me ha permitido dormir, salir, pololear, leer y ver series.
- SE VIENE LA PRIMERA PUBLICACIOOÓN!!!!
- Primera etapa superada, uf!
- Pacientes nuevos entretenidos
- Nueva decoración de la pieza
- Menos dolor en el pie
- Segundo mes sin crisis!
- Me pude ir de SN
- Mi jefa me piropea todos los días
- No sé si resulte, pero al menos ya tengo un plan! vamos!
- De a poquito, he  vuelto a soñar

24 de mayo de 2012

Locura Everywhere

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Cuando estaba en la U siempre quise trabajar con esquizofrénicos. Pasé por la clásica etapa juvenil de  anti-diagnósticos, anti-medicamentos, por lo tanto, anti-psiquiatría. Amaba a Laing y Basaglia, me encantaba la idea de que haya sido colaborador del ministro de salud en tiempos de Allende. Sí, en esos tiempos aparte era más roja para algunas cosas. 

Pero con el tiempo todo eso cambió y un día decidí que no quería trabajar ni con psicóticos, ni con autistas, ni con discpacidad intelectual, porque me siento inútil y entro en pánico. No bastó nada más decidir eso, para que la vida me pusiera una y otra vez en esos escenarios. Y ya no podía escaparme. 

Ayer, R. me pidió ayuda con un paciente porque sospechaba una estructura psicótica y a sus casi 30 años nunca había visto uno...nunca!!! y a mí no paran de llegarme.

O el mundo está muy esquizofrenizante, o atraigo a los locos, o ambos...pero algo está mal. No creo en las casualidades, tanta sincronía ya es burda. Vida ¿qué me quieres mostrar? ¿mi propia locura? ¿por qué tantos niños así a mí? no es normal, esto no es normal. 

La parte buena de que mi mamá sea psicopedagoga, es que puedo comentarle casos y en una de esas ella puede darme alguna visión profesional que me oriente, o hasta un consejo para no angustiarme tanto. Lo malo, es que nunca puedo terminar de hablar, porque ella ya está contándome de sus pacientes, esperando una orientación profesional de mi parte. La cosa es que en el rato que pude hablar de mi experiencia de hoy, ella insistía en que creía que yo tenía una misión que cumplir con esos niños, que en sí son terreno de nadie.

Yo me pregunto ¿cómo le damos cabida a esos niños tan extraños que tienen un poco de todo, pero que no son nada (hablando en términos de diagnóstico) y no encajan en nuestra sociedad? si, una parte es el discurso clásico, del cual a veces formo parte también, de que el sistema quiere uniformidad, el control de las masas y bla bla...pero más allá de eso, hay gente muy rara!! y que incluso en un mundo bizarro sentirían angustia, porque es como si "produjeran" angustia de muerte. Porque una cosa es que los "normales" (por un segundo sentiré el placer de incluirme en ese grupo jaja) no sepamos cómo tratarlos, pero la otra es que ellos de verdad la pasan mal. Es un mito que los locos son felices, no lo son! eso nos gusta creer, para justificar que el mundo sería mejor sin tantas normas construidas socialmente, pero los locos de verdad, sufren mucho. 

¿Cómo le digo a una familia "perfecta" esto? ¿cómo hago que mi intervención sea favorable para el niño y que no cree tantas resistencias en los padres que al final pierdan la fe en los psicólogos y dejen a su hijo sin tratamiento? 

Creo que en las clases de ética deberíamos haber leído menos Aristóteles y haber conversado más de estas cosas. Por ejemplo, este mismo niño, estoy segura que es gay ¿debería decirlo? por suerte cuento con un equipo maravilloso de compañeros que me pueden asesorar, pero alguien debería haberme hablado de todo esto!! el mundo real no puede ser tan distinto a lo que uno imaginaba ¿por qué no nos quisieron abrir los ojos?

Alguien debió habernos dicho que el mito de la consulta privada, con decoración neutra, cobrando $40.000 por sesión y haciendo intervenciones magistrales era una broma! o una suerte muy suertuda de una elite privilegiada e iluminada, que son los que escriben los libros que nos crearon esas fantasías en la cabeza ¿por qué no nos hicieron leer experiencias de salud pública, donde no tienes ni cortinas en el box? ¿por qué no nos hablaron de sus fracasos, para no sentirnos tan inútiles al salir? 

Este mundo está mal, la gente está mal ¿cómo encontrar el equilibrio? ¿cómo hacer encajar lo que no encaja? pero ¿hay que hacerlo encajar? ¿pero sino qué? ¿cuál es la alternativa?

Muchos evitaron trabajar con niños porque les da pena y porque es mucha responsabilidad. Y lo es. Eres más que un pseudo-doctor, de verdad las palabras crean realidades y hay decisiones cruciales en la vida de esa personita que cambiarán el rumbo de su vida. Tengo 25 años y me dedico a esto. Después de todo no hubiese sido malo salir unos añitos después de la universidad. 

10 de mayo de 2012

Vaciando la mochila

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Es sabido que una de las cosas más difíciles de aprender en trabajos como el mío, es saber dejar las historias en los box y volver a la propia vida. 
Hay días en los que eso sale fácil y otros, no tanto. Hoy necesito desprenderme de historias, de información, de anécdotas que no tienen destinatario. 
Necesito dejar atrás al pequeño que hoy por fin no hizo pataletas; a ese adolescente que me quiero traer para la casa, que se perfuma cada vez que va. Quiero olvidar su historia, quiero olvidar su mirada dulce, su abrazo afectuoso que me hace querer darle el afecto que necesita.
Quiero olvidar la tensión de esa devolución, las descalificaciones encubiertas, la despedida que no alcancé a tener. Espero haber podido ayudar en algo a ese niño...pero parte de vaciar la mochila es reconocer los límites: si hacen algo o no con lo que les entregué, ya no es mi responsabilidad. 
No puedo sacar de mi cabeza esos dibujos llenos de sangre y muerte, ese niño pidiéndome ayuda, sus padres justificando todo como normal , su carta al salir, su abrazo interminable ¿qué será? ¿qué tendrá? ¿cómo lo ayudo?
Extraño tanto! pero tanto! bailar y olvidarme del mundo...aunque me duela el pie, aunque mi energía no sea la misma de antes, QUIERO BAILAR. Hace meses no lo hago, hace años no pasaba tanto tiempo sin hacerlo. Me siento ahogada.  
Quisiera ser más tolerante, pero por alguna razón no puedo. Llego a mi casa y no quiero más de lo mismo, no quiero. Lo siento.