30 de abril de 2010

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Si mi vida ha sido y sigue siendo una teleserie, por favor que tenga un final digno de teleserie, de esos donde después de todos los enredos y vueltas del destino, todos son felices...

...To be continued

No se sabe cuál será la próxima hora ni el canal, sólo se sabe que hay que esperar y que la suerte está echada, o Jacta Alea Est.

29 de abril de 2010

En otro mundo

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Me faltaban 10 minutos para terminar el capítulo de Heroes. Mi mamá me habla y paf! pongo stop en vez de pause...genial ¬¬ Para hacer algo antes de dormir, revisé facebook y me encuentro con un mensaje de mi papá...y me descompuse. Mi mamá no entendía el porqué de mi reacción, "pero si sólo un mensaje, cuál es el problema" decía ella. Así empezó la conversación, esa esperada conversación que llevaba años guardada en un cajón, esperando enconrar las palabras que la simbolizaran y el valor para salir por la puerta de adelante, sin huir. Entre lágrimas sinceras, las palabras, no sé cómo, salieron...salieron! y lo dije todo. Ella reaccionó bastante mejor que como reaccionaba en mi fantasía. Fue muy liberador. Me sentía exhausta! me dolía la cabeza, me sentía como al finalizar los días martes el año pasado...agotada, en blanco. No me pude dormir hasta que terminé mi autoreiki, era necesario parece.

Al día siguiente nunca desperté. Llegué corriendo a todos lados, escuchaba sin escuchar, no podía hilar las ideas, bostezaba sin parar y disculpándome a cada minuto por hacerlo. Cuando me tocó exponer me sentía en blanco, no tenía idea cuál era el diagnóstico ¿esa impulsividad era reactiva o neurológica? no supe. Pasaron mis 20 minutos, articulé como puede una hipótesis, pero seguía sintiendo que no estaba conectada ni con el caso, ni con el presente.

Me junté a almorzar con Javier en casa central...nervios! ahí estaban todos mis antiguos compañeros, no paraban de llegar y yo tragaba con esfuerzo mi comida, rogando no ver su cara, ni un atisbo de su presencia. "Hola San Martín" dice Javier y me mira. No sé que cara puse, pero rápidamente cedió mi miedo al escuchar la voz de la Cata San Martín, otra antigua bachi compañera. ¡Uf! Lo noté en su cara, él también sabe que ya nos quedan tan pocos temas de conversación...le agradezco su preocupación, su lealtad (a su manera), su extraña forma de relacionarse con otros y las salvedades que hace conmigo, pero sé que no hay más de qué hablar y lo evito. Ya no podía hacerlo más, me había encontrado con muchos conocidos en las últimas semanas. "Ve el video de Fonsi, es más, lo subió Martín Jofré, velo en su perfil"...ok! yo creo que a estas alturas mi silencio ya no es coincidencia para él.

En el encuentro de la tarde hablamos tantas cosas! te extrañaba amiga...llevo tanto tiempo pensando en esas cosas...cómo será, que así como te diste cuenta que los zapatos ahora eran de tu número, hoy me di cuenta de que es el día de la danza. Nada muy particular, es cierto, pero es primera vez en varios años que lo olvido. Con anticipación me dedicaba a buscar en la cartelera lo que más cautivara mi atención, esperaba para ir a la plaza de la Constitución y buscar el mejor lugar, sola o acompañada. Es algo pequeño, pero significativo.

Amo la danza...hace cuánto que no voy a ver un espectáculo? hace cuánto no voy al parque forestal? hace cuánto no voy a Matucana? antes me hacía el tiempo, mi tiempo. No es que ahora no me lo de, es más, me he dado, pero para compartir (salvo el fin de semana pasado que me acosté a ver películas). Y está bien, estoy disfrutando al máximo los momentos con mis amigos. Incluso podría pensarlo como que ahora es mejor, porque antes esos momentos eran bastante solitarios (salvo por J. que en agunas oportunidades me acompañó) y ahora ya ni recuerdo el día de la danza, y en vez de ir a ver una muestra de arte, estoy esperando a mis amigas...sólo que no deja de ser extraño verme funcionar de un modo tan distinto, no es sólo esto, es todo. Es una nueva forma de vivir a la que aún no me acostumbro.

27 de abril de 2010

Si las cosas se escapan de tus manos, es probablemente lo que prescribió el doctor

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Como es esperable dentro de mi excentricidad solapada, mi visitas al doctor no son al otro lado del escritorio, sino a través de otra persona. No necesito exámenes, pues chequean todas las capas de mi aura. Se trata de medicina integral cuántica bioenergética, tal vez, mi próximo destino.

Recibí la información que necesitaba en este momento y todo calzó. Hace 9 años el colon y hace tres mi sistema inmunológico...eventos identificados. Entre otras cosas, voy en 20% de esa leyenda biológica que me hace tan particular.

Leyendo sobre el tema, encuentro al Maestro Morya "su frase es: espera lo inesperado". Y sonreí recordando que esa frase la he venido escuchando hace días de personas muy queridas. Su rayo es el azul y su energía "envolvió el 2001".

Después de varios meses y por última vez, de acuerdo a lo que me prometí, saqué mis cartas de ese pañuelo azul que hizo mi abuela y me di un espacio para pensar. Rey de oros, La Emperatriz y el 10 de copas...pocas combinaciones podrían haber sido mejor.

En fin, de todas partes me ruegan que me focalice, tanta dispersión ya no es liberadora sino contraproducente. A estudiar.

24 de abril de 2010

Una salida diferente

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...y una espera más tranquila.

21 de abril de 2010

¿Dime quién camina cuando se puede volar?

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18 de abril de 2010

A.S.I.

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(...) Ella puede pelear con sus padres, pero probablemente su mayor ira se focaliza sobre su madre, a quien ella culpa por abandonarla a su padre. Ella supone que su madre debe saber del abuso sexual, y que es demasiado descariñada o demasiado poco afectiva para intervenir. Por último, la niña tiende a creer que ella está tan intrínsicamente podrida que nunca ha sido digna de cariño. El fracaso del vínculo madre-hija refuerza la desconfianza de la jovencita hacia sí misma como una mujer, y la hace completamente dependiente de la patética esperanza de ganar aceptación y protección con un hombre abusivo.

La víctima masculina de abuso sexual con mayor probabilidad vuelve su rabia hacia afuera en conducta agresiva y antisocial. El es aún más intolerante de su desamparo que la víctima femenina, y más tendiente a racionalizar que está explotando la relación para su propio beneficio. Varias mezclas de depresión, violencia contrafóbica, misoginia (nuevamente, la madre es vista no preocupada y no protectora), acoso infantil y violación parecen ser el legado de la rabia generada en el muchacho sexualmente abusado

Cuando la estudiante afamada o el capitán del equipo de fútbol trata de describir la historia de compromiso sexual en curso con un adulto, la reacción es de lo más incrédula, “¿Cómo podría ocurrirle una cosa así a una jovencita tan agradable?” “Nadie tan talentosa y bien ajustada podría estar involucrada en algo tan sórdido.” Obviamente, esto no sucedió o, si fue así, ciertamente no daño a la niña. De manera que no hay causa real para quejarse. Ya sea que la niña es delincuente, hipersexual, contrasexual, suicida, histérica, psicótica, o perfectamente ajustada, y sea que la niña está furiosa, evasiva o serena, el afecto inmediato y el patrón de ajuste de la niña será interpretado por los adultos para invalidar la queja de la niña.

El clínico con una comprensión del sindrome de acomodación al abuso sexual infantil ofrece al niño un derecho de igualdad con lo adultos en la lucha por credibilidad o abogacía. Ni la víctima, el ofensor, la familia, la siguiente generación de niños en esa familia, ni el bienestar de la sociedad como un todo se pueden beneficiar con la continuación del secreto y la negación del abuso sexual en curso. El ofensor que protege una incómoda posición de poder sobre las víctimas silenciosas no aflojará su control a menos que sea confrontado con un poder externo suficiente para demandarlo y supervisar un cese total del hostigamiento sexual .

(...)

"Síndrome de Acomodación en el Abuso Sexual Infantil" escrito por Roland C. Summit, M.D.

17 de abril de 2010

Recordatorio

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Anoche salí con mis amigas del colegio. A ratos me sentía incómoda, como siempre intuyo que me sentiré, me vuelvía a sentir ajena. Aunque siempre, pese a esas sensaciones, me alegra verlas.
Partimos a Bellavista, pero al lugar equivocado para bailar, así que hubo tiempo para alargar la conversación, antes de buscar un mejor lugar.
Quedé preocupada por la Guti...y admirada de la sinceridad con que ahora es capaz de expresar sus sentimientos. Por esas cosas de la conversación, en un instante recordamos un aniversario de la muerte del Esteban y antiguas imágenes acudieron a mi mente. Suspiro.
Pasadas unas caipiriñas, conversé con la Pame, hace mucho no la veía. Hablando de su hija se emocionó hasta las lágrimas, y de paso yo también. Similar a lo que me pasa con la Mani cuando habla de la Cony y la relación con el troglodita de su padre, yo trataba de darle mi perspectiva de hija respecto a su situación. Palabra, lágrima, palabra, lágrima, palabra, lágrima. Esa mañana la Isi, no sé porqué, me preguntó por mi papá. Resumí lo más que pude la historia y ella me miraba asombrada "qué resiliente eres", hasta que llegó la Ale y partimos a estudiar, como todas las mañanas.
La Pame decía "yo sufrí la muerte de un hermano, no cualquiera vive eso, yo le decía a él que tenía una amiga a la que le había pasado lo mismo, tal vez peor; y que desde ahí aprendí que no vale la pena discutir por cosas pequeñas, si nada te asegura que este no será tu último día de vida. Hay que disfrutar el momento". Recordé esa mañana, la llamada, los nervios de no saber cómo acercarme.
No son cosas ajenas a ninguna de nosotras. Ya en el colegio nos despedimos de nuestra querida profesora de matemáticas (la que nos hizo cantar el rap de los triángulos, que fumaba a escondidas y usaba un ceñido collar de mariposa que se le movía al hablar) y el mismo día de nuestra despedida de cuarto medio en el templo de Maipú, le dijimos adiós a "DonDa", don Daniel, nuestro inspector con voz FM que murió de cáncer y nunca se dejó ver enfermo.
Otras dos personas de la misma generación se fueron trágicamente antes de que saliéramos del colegio. Son demasiadas cosas como para no aprender que la vida es frágil y hay cosas que poco importan.
En el hospital, hace poco volvimos a hablar de la Claudia. Agonizante, hizo una lista de las personas que quería que fueran a su funeral. Fiel a su estilo controlador, orgullosa y reacia a cualquier tipo de ayuda, los escogidos eran muy pocos. La Paula, también fiel a su estilo franco y directo, la tildó de egoísta y acordamos reunirnos ese día, ese temido día en que nos llame para decirnos que partió.
No me gusta la psicología de la salud porque sí, no quise hacer el curso de cuidados paliativos sólo para tener más ramos de los humanamente posibles en ese momento. En mi historia la muerte ha sido trascendental.
Hoy, a 9 años de partida de mi abuela, las cosas de la vida me recuerdan lo que aprendí y a veces olvido: la importancia del hoy, del momento. No me arrepiento de haberme quedado varias veces fuera de clases por hablar con alguien, ni de preferir ver a mis amigas aunque tenga menos tiempo para estudiar, ni de dedicar algunos minutos a dejar fluir los sentimientos, ni de escribir en mi blog en vez de leer, ni de decir lo que pienso, ni de decir "te quiero" hasta el cansancio.
Cuando tengo ante mí un hermoso paisaje, lo observo hasta fijarlo en mi retina. Cuando abrazo a alguien, trato de colocar toda mi atención y mi cariño en ese gesto. Cuando tengo miedo a hacer algo, pienso en cómo quiero vivir mi vida y en la clásica pregunta ¿y si me muero mañana?. Cada vez que salgo de mi casa me encomiendo a mi ángel de la guarda y cuando me despido de mi mamá por las mañanas, ruego que no sea la última vez.
Hace unos días tuve un largo sueño, una de las escenas era un cuadro con una foto mía de niña. Sobre la imagen estaban escritas unas palabras en otro idioma. La parte de ariba había sido escrita por mi abuela y la de abajo por mi mamá. Era un regalo que me habían dejado colgado en la pared.
Mañana, como todos lo años, iré al cementerio a dejar unos crisantemos blancos, símbolos de la resignificación, de un momento, de una historia...incluso de magia. Una vez más, muchas gracias por todo abue, te adoro!


14 de abril de 2010

El vértigo del no vértigo

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Un martes 13, a eso de las 23.30, me bajé antes del metro para caminar. Si no hubiese sido esa la hora ni el lugar, hubiese caminado horas...

Una reflexión obvia, y ya dicha pero no internalizada, acudió a mí: no sé vivir en la tranquilidad. No me acostumbro a la estabilida, me cuesta más esperar que arriesgar, no hacer que hacer, enfrentar que escapar.

Claro, buenísimo por una parte. Hasta admiro mi valentía, el problema, es que no sé vivir de otra forma. Llevo tantos años ávida de experiencias, alentándome a enfrentar mis miles de miedos, a luchar por lo que quiero, a escuchar mi corazón y seguirlo pese a las dolorosas consecuencias, que no sé disfrutar de la paz.

Estabilidad no puede ser quietud, nada puede ser quietud! si la vida es un vaivén constante y estamos hechos para experimentar emociones, pero no entiendo qué es.

Parece que la mejor forma de vivir esto es no hacer, es esperar a ver los frutos después de haber abonado largamente la tierra.

Admiro a los árboles, su paciencia, su sabiduría, su constante estar sin exigir, sólo dan y observan, no piden nada a cambio. Quisiera ser uno de ellos, para sentirme unida a la Madre Tierra, respetar sus procesos y el tiempo del tiempo.

Cuando he tenido tiempo, siempre lo he llenado rápidamente con algo nuevo que hacer. Ese afán no es evasión, sino sincera curiosidad y necesidad de movimiento. Me cuesta concentrarme en una sola cosa, mi motivación es muy lábil y tengo miles de intereses. Jamás me he quedado quieta por opción.

A veces pienso que esos primeros años de la vida, cargados de problemas familiares silenciados, llenos de lectura y vacíos de vida, eran un descanso para guardar energías para lo que vendría después. Pero acumulé tantas ganas de vivir! de salir, de conocer, de moverme, de escapar, de encontrarme, de querer y ser querida, que apenas pude hacerlo, no paré. Hasta ahora.

Agradezco infinitamente el que hayan pasado los tiempos turbulentos y angustiosos. Tampoco es que me aburra, sino que me siento intranquila en la tranquilidad. No es que no me quiera enfrentar a mí misma-lo hago constatemente-sino que sinceramente no sé cómo se hace para no hacer, para respirar y nada más.

Necesito recuperar mis espacios de instrospección y meditación, para ensayar al menos por 15 minutos al día, esa sensación de tranquilidad inmóvil, pero perfecta. Si tan sólo pudiera hacerla extensiva al resto del día...

Cómo se hace para disfrutar el momento sin temer que algo pasará, sin estar alerta, dispuesta a actuar en cualquier momento. Puedo disfrutar de las cosas simples, pero parece que me sale más fácil hacerlo cuando es entre medio de tormentas que cuando tengo plena libertad de hacerlo.

Me pone ansiosa la falta de ansiedad, me da vértigo el no vértigo y miedo el que no haya nada a que temer.

Por primera vez en la vida, estoy estable. No es exageración, bien sé que mi vida ha sido "acontecida" como le llamo yo, que llevo mi historia a cuestas y que me acostumbré a dar la pelea. Alguna vez escribí algo similar, le puse como título "SEPT" (síndrome de estrés post traumático), porque tenía flash back, recuerdos intrusivos, pesadillas, evitaba situaciones que me recordaran el trauma, estaba en estado de hiperalerta. Me veía como el IX de bastos del tarot: "tiene recuerdos de la lucha, está lleno de desconfianza y ve enemigos por todas partes. Cualquier controversia le da motivos para asestar un golpe".

Un martes 13, a eso de las 23.30, luego de una sentida conversación, entendí realmente que la tarea para mí en este momento es entregarme a la experiencia, esta vez, sólo estando, sólo fluyendo, sólo siendo. La vida es más sabia que yo y mostrará los caminos precisos, de eso no me cabe duda. Tengo que pasar por el proceso de aceptarlo, de hacer el duelo por mi omnipotencia, que hasta el momento me ha permitido estar donde estoy, que me permitió llegar a la paz.

La mejor forma de actuar es no actuar. Es una apuesta...si pierdo, tendré que retomar las armas que me han acompañado en incontables luchas, si gano, me sentiré plena y dichosa.

Me has obligado a llegar a este punto de la reflexión y te lo agradezco. Ahora, cómo aprenderé todo esto, no lo sé. Hacia dónde nos llevará esta historia, tampoco. Espero que un año sosteniendo la misma conversación no sea en vano, y por último, nos haga más fuertes, más humanos.

Gracias por la invitación...y a esperar que la vida siga su curso natural. Seré consecuente.


11 de abril de 2010

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8 de abril de 2010

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Sé que hay en tus ojos con solo mirar
que estas cansado de andar y de andar
y caminar girando siempre en un lugar

Sé que las ventanas se pueden abrir
cambiar el aire depende de ti
te ayudará, vale la pena una vez más

Saber que se puede, querer que se pueda
quitarse los miedos, sacarlos afuera
pintarse la cara color esperanza
tentar al futuro con el corazón

Es mejor perderse que nunca embarcar
mejor tentarse a dejar de intentar
aunque ya ves que no es tan fácil empezar

Sé que lo imposible se puede lograr
que la tristeza algún día se irá
y así será la vida cambia y cambiará

Sentirás que el alma vuela
por cantar una vez más

Vale más poder brillar
Que solo buscar ver el sol

Saber que se puede querer que se pueda
quitarse los miedos sacarlos afuera
pintarse la cara color esperanza
tentar al futuro con el corazón

7 de abril de 2010

Los pies en la tierra

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Sé que una de mis fieles lectoras se enojará conmigo, porque no puede hacerlo. No era el momento. Pero sí, a mi modo, puede ver el estado de las cosas y qué le vamos a hacer, conozco ese proceso...más allá de mis sentimientos, lo que dije de no transar la escencia lo creo con toda mi convicción. Eso de que el amor es libertad, también, y quizás ahora me juegue en contra, porque entiendo su proceso, yo ya lo viví...y mientras no se atreva, no hay nada que hacer "¿y dónde está la aventura?" pregunté. Se río y miró hacia abajo, como muchas otras veces a lo largo de la conversación.
Por qué tenía que ser yo la persona a la que llamara para hacer algo difierente, no lo sé. No sé si esta es otra lección más de desapego y de verdadero amor, de ese que deja volar libremente aunque no sea en la dirección que uno quiera, o es un mensaje de paciencia (que vaya que me hace falta!), o de no sé qué...¿qué me quieren decir las estrellas y los sueños? no estoy entendiendo nada.
Por el momento, mi querer es sincero y sé que en este momento es mejor hacerse a un lado, hasta que todo pase y tal vez, para eso falte mucho aún.
Por el momento, volveré a bajar a la tierra, con mucho esfuerzo y seguiré con mi vida, tal como lo he venido haciendo, tal como le enseñé. La consecuencia es muy importante para mí, por eso, debo seguir adelante, el que me quiera saguir perfecto! y el que no...bueno.
Reconstruí mi vida con mucho esfuerzo, y eso no lo perderé ni por su presencia, ni por su ausencia.

6 de abril de 2010

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Quem de nós dois
Vai dizer que é impossível
O amor acontecer ??

Não cabe mais sermos somente amigos
E quando eu falo que eu já nem quero
A frase fica pelo avesso
E eu na contra-mão
E quando finjo que esqueço
Eu não esqueci nada.

E cada vez que eu fujo.. eu me aproximo mais
E te perder de vista assim
É ruim demais
Por isso que atravesso o teu futuro
E faço das lembranças um lugar seguro

En resumen

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...Magia!

4 de abril de 2010

Energía en movimiento

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El 24 de octubre de 2009 tuve un sueño particular que no quise publicar. Me encontraba con el Personaje y me preguntaba mi signo: Piscis con ascendente en Acuario. Él rió y dijo ser Tauro con ascendente en Acuario. Sonreímos en silencio y en la mirada le quise decir "tú sabes mejor que yo lo que significa", él me devolvía en la mirada "mmm lo sé" y se quedaba pensando. Al despertar, busqué la descripción haber si me calzaba y la verdad es que me hacía bastante sentido, pero no tenía cómo saber si esa información era cierta. Terminé esa entrada preguntándome ¿y si fuera?
Cuando el mismo Personaje, 5 meses más tarde me pregunta mi signo, y yo respondo Piscis con ascendente en Acuario, él me cuenta que es Tauro con ascendente en Acuario y ese recuerdo acude mi mente desde un recóndito lugar desconocido. Gran plop!
No conforme con aquello, la estrella fugaz me hizo volver a sentir esa conexión mágica que siempre ha guiado mis pasos...pero la mente me traiciona y vuelvo a dudar.
Pero hace unos días, soñé dos veces lo mismo: era temprano y tenía que salir de la casa a las 7 am. La hora se aproximaba y yo sabía que tenía apurarme, pero no podía! no por lenta, sino porque por más que pensara en cómo acortar el tiempo, tenía que hacer todas las cosas que tenía en mente antes de salir. Miraba el reloj con impotencia, hasta que asumí que no me podía apurar más y que no podía salir a esa hora, que a lo mejor iba a llegar atrasada, pero yo sabía que no podía apurar más las cosas.
En paralelo, aunque en realidad es la misma cosa, siento que está ocurriendo un cambio, hay un movimiento, algo está pasando con la energía a mi al rededor.
Este fin de semana tuvimos unos trabajos muy lindos en Pichidegua, fue especial...nuevamente los ciclos. Llegan nuevas rostros, vuelven y otros se van, eso ya es un gran cambio. Que la Lore se vaya marca un hito para mí, un hecho concreto que muestra el fin de un ciclo y el movimiento ascendente del espiral de la vida que se mueve vertiginosamente. El recambio de personas en el grupo, en este hermoso grupo de amigos, hace que respiren nuevos aires y que nada sea casualidad.
Cada vez se me hace más rico ir a trabajos de Colmena, porque sé que además de hacer algo que me encanta, compartiré eso con mis amigos. No tengo que dar enormes introducciones para dar un contexto que haga entendible mi relato, es una experiencia común, es un sentimiento de unidad que va más allá de haber ido o no a trabajos o a reuniones, es algo muy lindo que siento en el corazón y que no puedo describir.
Aunque me carga hacer el ridículo, siempre termino riendo en las actividades. Aunque llego cansada, no cambio por nada la sensación estar cansada y feliz, satisfecha, plena, agradecida. En el bus recordé todos los trámites y llamadas desagradables que tengo que hacer mañana en la mañana y advertí que no me había acordado en todo el fin de semana! y me sentí muy contenta...soy adicta a la sensación de sentir que la vida no es nada más que el momento presente y así es perfecto; esa sensación que significa tantas cosas que el silencio es lo único que lo puede expresar, la mente no puede, no encuentra, por eso calla y contempla. En esos momentos soy feliz. Aún no encuentro otra experiencia que me haga sentir esto, por el momento, agradezco que de vez en cuando vuelva a vivir esta sensación, para transformar su energía en motivación y paz, tan necesarias por estos días.
No es sólo Colmena, siento que mi vida por completo se está moviendo de manera invisible. No es como otras veces en que pasan tantas cosas intensas que no hay forma de no enterarse que está ocurriendo un cambio. Esto es al revés. No han pasado muchas cosas nuevas y afortunadamente, salvo el terremoto y sus consecuencias para todos, no me han pasado cosas malas hace mucho tiempo ¡creo que nunca me había pasado! He estado acostumbrada a una vida sobresaltada, intensa, oculta, rápida, desafiante. Pero parece que esta calma también tiene "su qué" que me gusta. Tal vez donde no conozco mucho a esa tal señorita Calma, no sé distinguir sus cambios calmos y perfectos.
Algo pasa, algo se cierra, algo está naciendo...no sé dónde ni qué, es sólo una sensación total, casi una certeza.

- "¡Vi una estrella fugaz!"
- "Pide un deseo"
- ...
- "Espero que se te cumpla"
- "Ojalá..."