Mostrando entradas con la etiqueta historias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historias. Mostrar todas las entradas

18 de abril de 2011

Re-

0 pensamientos

Un día el conejo re-descubrió, que el contacto humano no le aterra porque sí, ni sólo por los depredadores...un día re-descubrió que el abandono es un fantasma que pesa más que las rocas del bosque y tiene más años que los anillos de los árboles...y miró hacia su madriguera vacía en busca de consuelo.

14 de abril de 2011

El conejo que no quería seguir huyendo

1 pensamientos

Yo soy un conejo, aún soy un niño. Estoy solo en el campo y me encanta mirar las flores a mi al rededor. Vivía con mi familia, pero un día me perdí y me quedé solo. Ahora disfruto de los caminos, aunque me asusto cuando siento que pasan otros animales, o peor aún! personas.
Soy muy regalón, me encanta que me hagan cariño, aunque ya no recuerdo cuando fue la última vez que sucedió. Aprendí (y me acostumbré) a huir. Estoy solo y si yo no me cuido ¿quién?
Quiero seguir disfrutando de las flores del camino, quiero seguir vivo y por eso quiero protegerme de mis depredadores.
Tengo muy buen olfato y oído, puedo sentir a alguien a muchos metros de distancia...se acerca...se acerca...se acerca...y huyo justo a tiempo hacia mi madriguera, mi refugio.
El problema, es que paso gran parte de mis días nervioso, hiperalerta...pendiente de cuándo huir no puedo disfrutar de las flores del camino.
Creo que cuando era bebé, alguien pasó y me hizo cariño, además de mi mamá por supuesto...
Me gustaría dejar de huir y volver a sentir una caricia humana, ver a una persona y no suponer que es un cazador como todos los demás.


Cualquier parecido con la realidad es sólo coincidencia...

...o proyección xD

15 de febrero de 2010

Un lugar encantado

0 pensamientos

En un lugar del cerro, donde la tierra es dura y seca, por generación espontánea, creció un día un manzano. Lo más curioso, no es sólo que esa tierra es poco apta para plantar, sino que nadie lo plantó. Mi tata cuenta que mi abuela tiraba las corontas de manzana por la ventana, por si algún día crecía un árbol. Hasta el momento es la teoría más aceptada.

Luego del primer impacto al encontrarlo, vino otro. Mi tata nos pidió a mi mamá y a mí que le hiciéramos Reiki a algunos árboles que no estaban creciendo muy bien, entre ellos, el manzano. Ambas tenemos varios años de experiencia haciendo Reiki y hemos atendido varios pacientes con las más diversas enfermedades, pero nunca habíamos sentido una energía aúrica tan potente en un ser humano, menos en un vegetal. Se trata de una fuerza electromagnética, igual que un imán. Las manos canalizan tanta energía cuando entran en su aura, que rápidamente se calientan y empiezan a punzar fuertemente, no es un simple cosquilleo como sucede al tocar a una persona. Nos miramos atónitas “¿sentiste eso?” Desde aquel día, bajamos cada cierto tiempo a ver al manzano y siempre su energía nos sorprende. Se siente tan compacta…es difícil de explicar, es muy potente y no-humano.

Cierto día, quisimos hacer experimentos con un péndulo de cuarzo, midiendo la energía de diferentes cosas, y por su puesto, el primero en la lista fue nuestro misterioso árbol. Como era de esperar, el péndulo comenzó rápidamente a moverse en el sentido de las agujas del reloj (dirección correcta) y el diámetro del círculo se fue ampliando hasta alcanzar casi 15 centímetros, la medida de un chakra perfectamente abierto y armonizado. Nada más se movió así, ni nuestros chakras, ni la fruta, ni otras plantas, ni el agua, ni nada.

Creo que fue ese mismo día cuando nos pasó lo más espectacular de todo. Estábamos haciéndole Reiki en silencio, maravilladas por lo que percibíamos, cuando de pronto miro mi mano a contraluz y noto un borde blancuzco, como una neblina que rodeaba mi mano. Luego, de la yema de mis dedos, comenzó a salir un humo similar al vapor de la tetera, que ascendía hasta perderse de vista. Guardé silencio y seguí experimentando: con la otra mano, con otro fondo, con otra luz, en otro lado, y siempre lo mismo. Miré las ramas del manzano y vi entre ellas pequeñas fibras transparentes que se cruzaban, pensé que era una telaraña, pero era muy grande. Venciendo mi temor, pasé mi mano una y otra vez por ese espacio y no sentí nada. Volvía a mirar y ahí estaban los “hilos”. Todo era muy extraño y yo seguía sin decir una palabra.

Más tarde, fuimos a medir otra planta, cuya energía estaba muy disminuida. Justo desde su centro vi salir el mismo vapor ascendente que vi en mis dedos, pero era mucho más y salía rápido. Pensé que algo se estaba quemando, busqué y no encontré nada, además, no había olor. Miré la planta de distintas perspectivas y veía lo mismo. Si lo que estaba viendo era energía, esa planta tenía una fuga importante que le estaba causando la desvitalización. La escena no se detuvo y me atreví a hablar: “mamá, he estado viendo cosas”. Ella me miró sonriendo, como sabiendo qué le iba a decir “¿Cómo qué cosas?”. Le expliqué todo y ella rápidamente respondió “yo también he visto lo mismo”. La emoción ya era demasiada. Volvimos a recorrer el camino contándonos lo que cada una había visto y era exactamente lo mismo. Sólo ese día pude ver, he hecho el esfuerzo varias veces y con varias cosas, pero sólo alcanzo a divisar levemente lo que debería ser mi cuerpo etérico.

Varios días nos preguntábamos qué estaba pasando, de dónde salió el manzano, cómo esa tierra tan pobre podía tener más energía que el terreno fértil, qué vimos y por qué lo vimos las dos al mismo tiempo, qué misterio encierra ese lugar, para qué se nos muestra todo esto.

Una noche, antes de dormir, se me ocurrió una loca teoría. Asumiendo que la única posibilidad de que una semilla de manzana haya llegado a ese lugar es que mi abuela haya arrojado alguna, recordé que cuando ella recién había fallecido, la persona que nos leía el tarot en aquellos años, me dijo que mi abuela en un tiempo más iba a ser mi Maestra en mi desarrollo espiritual. Esa tarde, me dijo que yo iba a sanar con las manos, que tenía que estudiar sobre ángeles y comunicarme con ellos, porque iba a comenzar pronto un camino espiritual que duraría toda mi vida. Si no hubiese sido porque sabía lo hábil e intuitiva que era ella, no le habría creído un ápice de lo que dijo. Esto fue uno o dos años antes de que yo oyera hablar de Reiki y meses antes de que se cayera mi fe y buscara en la reencarnación algún consuelo.

Luego, se me vino a la mente la palabra “iniciación” y mi teoría fue que mi abuela cargó de energía ese lugar, que es algo así como un “cargador de pilas” disponible todo el tiempo para nosotras, una fuente de energía electromagnética inagotable. Esa tarde, habría sido nuestra “iniciación” en otra etapa del camino espiritual que emprendimos hace años. A pesar de lo poco creíble que pueda sonar todo esto, a mi mamá le hizo sentido al instante y dijo “hoy ví en el libro que estoy leyendo, que para proteger un cristal, los mayas habían hecho crecer un árbol en ese lugar y pensé al tiro en el manzano. En ese viaje, el sobrino había tenido su iniciación en el misticismo, cuando tuvo su primera visión”. Ninguna de las dos cree en las casualidades y sonreímos.

12 de noviembre de 2009

Árbol genealógico

0 pensamientos
"Me casé con una viuda que tenía una hija. Mi padre se enamoró de la hija y se casaron. Se convirtió así en mi yerno, y mi hijastra, ahora esposa de mi padre, ahora en mi madrastra. Tuve un hijo con mi mujer, que era cuñado de mi padre, y siendo hermano de mi madrastra, mi propio tío. La esposa de mi padre, mi hijastra, también tuvo un hijo, que no sólo era mi hermanastro, sino también mi nieto, por ser hijo de mi hijastra. De este modo, mi mujer, al ser madre de mi madrastra, pasó a ser mi abuela. De modo que resulta que soy marido y nieto de mi esposa, y, al mismo tiempo, mi propio abuelo y nieto".

Nota que dejó al suicidarse un hombre en Pennsylvania, que se volvió loco.

25 de octubre de 2009

"todo nace y muere"

1 pensamientos
En el silencio de lo trascendente está lo que ando buscando
una huella, una luz, un suspiro fugaz
restos de cosas nuevas
rostros sin nombre ni piel
cuerpos de alma herrante
tierra de nadie
El Todo.
La Nada.
El vacío.
La luz.

Vacuidad...
transformación
instinto animal
viento sutil que roza mis límites
imágenes que no han sido vistas, que no existirán o tal vez sí y solo si

A diario me golpea el dolor de la realidad
miseria humana
lodo
lo que nadie quiere ver, oír, ni siquiera sospechar
es la nunca bien ponderada conspiración del silencio

Egos
orgullo
soberbia

¿A todo esto qué hacemos aquí?

Sonrisas
besos pegajosos
olor a tierra y dulce

En lo profundo de sus ojos
de mis ojos
¿qué nos hace distintos?
¿quién nos saca el velo?
¿alguien oye los gritos?
¿hay alguien aquí?

Algo nace en lo profundo de mí
desde el centro
de lo que tal vez se llama alma
algo nace
se gesta
crece
se esconde
se olvida
muere

¿Y después qué?

Un suave destello
un vuelo ligero
un largo camino
y la ilusión de estar sin ser

Sentido y sin-sentido
es la eterna danza de los opuestos
polaridad
desde mi ADN hasta...

Le coloqué pilas a mi reloj
el absurdo del tiempo sin tiempo
de la vida sin vida
de la muerte sin muerte

Al final
el infinito
en el límite del sin límite
la relatividad es relativa
el cuerpo siente
duele
desea
existe
respira

Nuestros caminos se cruzan y descruzan
no sé si así lo quise
el postre sigue siendo lo mejor del almuerzo
y la primavera la mejor estación del año.

20 de septiembre de 2009

Los Momentos

0 pensamientos
Había una vez una niña que quería ser astrónoma; sabía poco de juegos y tenía mucho de imaginación y sueños. No la dejaban jugar con barro ni con nada que pudiese estropear sus vestidos de domingo ni sus lustrosos zapatos de charol.

En su habitación convivían hadas, duendes, personajes imaginarios, peluches que cobraban vida por las noches y a veces el llanto ahogado en el cojín azul que le regaló su tía.

Se tapaba los oídos cuando no quería escuchar las crudas verdades de todo lo que quedaba fuera de su mundo de fantasía. En un instante las muñecas eran niñas de verdad, los cuentos el relato de una vida cualquiera, Alicia golpeaba la puerta y la iba a buscar para seguir caminando por el páis de las maravillas. Ese era el mundo al que pertenecía...no todos lo entendieron.

Siempre fue muy educada, chiche de todos los adultos que transitaban la casa por esos días. Sus labios pronunciaban palabras sofisticadas y jamás olvidaba preguntar por la salud de sus familiares. Su mamá pensaba que era media "bruja", porque siempre anticpaba quién llamaría o iría de visita por la tarde.

Le encantaba leer ¡leía mucho! En la casa de su abuela había un altillo que albergaba un sinnúmero de libros que permanecieron ocultos durante la dictadura. Estaban llenos de polvo, algunos carcomidos y las hojas amarillentas tenían ese inconfundible aroma a tiempo pasado.

Solía acompañar a su abuela mientras cosía. Ella mantenía siempre la radio encendida, escuchaban tangos y música chilena. De pronto sonaba...

Nos hablaron una vez cuando niños,
cuando la vida se muestra entera,
que el futuro, que cuando grandes,
ahí murieron ya los momentos,
sembraron así su semilla
y tuvimos miedo, temblamos,
y en ésto se nos fue la vida.

Abrió los ojos y se encontró rodeada de amigos que cantaban y vitoreaban la música que parecía venir desde un rincón de su mente. Era "Los Momentos" de Eduardo Gatti, y precisamente en ese instante, sintió que-por fin-ese momento era perfecto.

21 de marzo de 2009

Elefante encadenado

2 pensamientos

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.

Durante la función, la enrome bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?

Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía, pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia:

-Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él.

Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que
NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...

Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas "no podemos hacerlas" simplemente porque alguna probamos y no pudimos o que no
s dijeron que no podríamos.
Grabamos en nuestro recuerdo:

- No puedo...No puedo y nunca podré.
Crecimos portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar.
La única manera de saber es intentar de nuevo poniendo en el intento TODO TU CORAZÓN.

Historia anónima extraída de "Cuentos con Alma" (puentes de luz), Rosario Gómez.

7 de agosto de 2008

Mi película

0 pensamientos
Indefinible por definición, me siento incompleta si no ando con cigarros en la cartera y son tan "girly" que necesito andar con aros para sentirme realmente femenina.
Tengo poca paciencia, sobretodo cuando de burocracia se trata..."es su palabra contra del médico" me dijo la secretaria, con su eviente cara de desagrado. ¿El médico es un Dios? que yo sepa va al baño igual que yo y se puede equivocar incluso más que yo en hacer un receta.
Me gustan las palabras simples, sin manierismos inncesarios...aunque la sóla frase ya sea una ironía. Y si de ironías se trata, la verdad es que yo lo soy bastante, tanto para reirme de mí misma como para ser la más detestable de las contrincantes a la hora de pelear...algo en lo que-debo decir sin orgullo-he ganado bastante experiencia.
Ya que mi amiga escribió sobre mí, voy a hacerlo ahora yo. Claro que es muy egocéntrico, pero ¿para que tengo un blog si no es para eso? ¿no es acaso una forma explícita de decir "mírenme"? Aunque cada vez me preocupo menos de si alguien, además de J., me leerá de vez en cuando. Más bien, esta página se ha convertido en mi renovado diario de vida tecnólógico y la inspiración necesaria para continuar escibiendo...la única forma de arte que puedo paracticar que me va quedando a estas alturas.
Me cargan las multidudes y se subentiende que el transantigo es una tortura diara, en especial el metro. Las micros no son muy amables y no digamos que al verlas uno siente unas ganas casi incontenibles de subirse en ellas, pero al menos hay momentos en que se respira y hasta se puede encontrar asiento, razón por la cual, cada vez que puedo, tomo una micro en vez del metro. A excepción de las instancias en que ando con J., ya que ella, al contrario de mí, prefiere llegar a tiempo aunque viaje incómoda.
Con el tiempo he superado-de a poco-el miedo a las verguenzas. En mi caso no está claro si se trata netamente una fobia social o es mi largo historial de las más insólitas verguenzas que hacen reir a todos quienes alguna vez las escucharon...y a mí también. Pero me sigue dando miedo y cada vez hay menos cosas que me importan...no sé si para bien o para mal, pero ya no tengo ganas de pereder mi valiosa energía en cosas sin importancia, tengo bastantes otras maneras de gastarla de manera provechosa.
Con todas esas cosas estaba en mi cabeza cuando el "lolito" de fonasa, luego de leer el programa, me pregunta "¿es para usted?". ¡¿Y a usted que le importa?! para algo llevo mi carnet de identidad y hasta un extraño podría comprarme un bono con él...pero no. El lolito andaba conversador...y justo conmigo. Mi verguenza se acrecentó rápidamente...¿habrá hablado lo suficientemente fuerte como para que todos los presentes hayan escuchado? claro que nadie salvo el lolito sabría qué decia ese papel, aquello que me clasifica en lo inclasificable. Y como además de todo soy histérica, no pienso decir públicamente qué es aquello, porque una cosa es exponerse y la otra es francamente "mostrar la hilacha" y creo conservar la dignidad hasta el final, como consigna de vida.
"Si, es mío". Fin de la conversación...¡habrase visto interacción más innecesaria entre dos personas desconocidas!
Nada que hacer, por más que lo intento, me es difícil ser una persona completamente sana y tengo el triste honor de ubicarme en centro médico de San Joaquín y de saber cómo se hacen todos y cada uno de los trámites que la universidad te obliga a hacer a cambio de atenderte gratis...y eso que es "católica".
Tengo la particularidad-una de varias-de imaginarme mi vida como una película. De pronto miro el cielo y me imagino un primero plano en mis ojos tristes, una canción en inglés, de melodía suave pero desgarradora de fondo y una historia dramática en los labios. Ni si quiera necesito andar escuchando música para imaginarme las calles como el perfecto estudio de grabación. Siempre me ha gustado actuar, y en secreto, actúo mi propia película.
Mi afición no discrimina momentos. Sin ir más lejos, cuando terminé con mi novio el año pasado, en mi mente los Gun`s entonaban con más sentimiento que nunca nuestra canción favorita: "Don`t Cry".
Y camino a casa siempre me baja la melancolía, mezclada con el cansancio de mis pasos diarios. Basta una nube o una estrella en el cielo para que mi ánimo baje y Alanis Morrissette comience a cantar "Utopía" para que la escena sea perfecta.
Clásica por parte de madre y libertina por parte de padre, no se podría esperar otra cosa que la indefinición misma para mí.
No me gustan las normas, y aunque aparentemente soy tranquila y reservada, tengo una naturaleza rebelde en la intimidad. Me gusta hacer las cosas a mi manera y de vez en cuando trato de conciliar los puntos, dejando siempre la posibilidad de un punto medio que no frustre completamente a nadie, en especial a mí. ¿Mencioné ya que me llevo pésimo con la frustración?
Tengo frío la mayor parte del tiempo y mi sueño frustrado es tener un oso panda de mascota. Me puedo comer hasta un litro de helado sola, pero tomo sacarina y coca zero. Me gustan las frutillas y el yogurt de ese sabor, pero no soporto ni el helado ni la leche con ese rosado componente.
Hablando de colores, me encanta el morado, el verde y el fuccsia y tengo ropa negra exclusivamente para ponerme con ella ropa de colores muy fuertes. Cuando me dicen "apágate" para mí, lejos de ser una burla, es un elogio.
Me gustan los tacos, pero aún me siento extraña con ellos. Me siento muy "grande"...sí, técnicamente soy adulta hace un par de años, o adulta emergente...como le dicen ahora a la comodidad de quedarse uno años más en la la casa de los padres. Pero en confianza, soy más niña de lo que quisiera. A veces llega hasta ser útil, pero a vaces sale contra mi voluntad.
He repetido un par de veces eso de "en la intimidad" y es que ciertamente soy una para afuera y otra para dentro. Tampoco son excluyentes ni tengo doble personalidad (eso, no lo tengo), pero la Macka de afuera es más madura, tranquila, considerada, intenta ser sociable, intenta ser alegre y divertida, intenta ser organizada y responsable. La Macka de adentro en cambio, es inestable, caprichosa, mimada, perezosa y melancólica.
Aún no tengo el valor de mostrarme tal cuál soy para afuera, ese miedo a la verguenza y dejar mi imagen por el suelo, ese orgullo...pueden más que la sinceridad. Soy lo más transparente que puedo sin llegar a exponerme demasiado. Para mi suerte, tengo la ventaja de tener cara de "oreja" y la regla dice que la gente me habla mucho más de lo que me preguntan...menos mal.
Es verdad, tengo muchos miedos, pero igual me considero valiente...claro que me va mejor con el mundo interno que con el externo en esos temas.
En mi pieza tengo dos peluches, un altar con cristales e inciensos y bajo la almohada guardo siempre un poco de papel confort por si una noche de estas me da por llorar. Aunque hace "harto" que no sucede, al igual que si sacara mi cajetilla del bolso, me siento insegura sin él...¿y si justo vienen las ganas?
¿En mi cartera? siempre hay chicle o dulces de menta y jabón seco para no quedar con olor a cigarro, protector labial o algo para la sequedad de los labios, mis documentos, pañuelos desechables (uno nunca sabe...), una botella con agua, mi agenda (INFALTABLE) y muchos papeles de golosinas que me como en la calle y no boto por no haber basureros cercanos.
Cada vez que cambio de cartera, todas esas cosas, más el mp4, el cosmetiquero y los cuadernos del día, tienen que mudarse con esmero, porque olvidar alguno de estos elementos me resulta fatal.
No hay nada que ocupe más de dos días seguidos, salvo las únicas zapatillas que poseo y el anillo que tenemos como símbolo el Jose y yo. Ya van 2 años que lo ocupo...qué va mentirosa!! un poco menos...no he sacado la cuenta si restamos los "descuentos", pero da igual. Sigue siendo tan nuestro como antes.
Estas cosas se muestran en mi película...usted decide si cambia de canal o no.

23 de julio de 2008

-cordura+abandono=locura (del griego psicosis)

0 pensamientos

Ni la medicación, ni el encierro, ni la soledad, los despoja de sus recuerdos, a veces vagos, y, de los deseos de tener una vida acorde a lo que pretenden para sí mismos. Este factor es muy importante, ya que interferiría enormemente en la recuperación de los pacientes, puesto que ellos no adormecen sus sentimientos y sus recuerdos, ni lazos emocionales, sino que están permanentemente dispuestos a esa entrega, en donde un abrazo significa totalmente un “te necesito…de verdad”, un lugar donde sí existe la soledad, y deambula por largas horas en pasillos y plazas, incluso duerme y se amanece impregnada en los abrazos rancios, se acuesta en miles de camas, toma las manos y tiembla: de dolor, de angustia, de esquizofrenia, de retardos mentales, de corazones que se pintaron y se rompieron en el momento…

La Soledad ríe, abraza a su novio desde hace ocho años, apenas los ojos se divisan, nos abraza, nos cuenta que ama mucho más de su cuenta, que no juega, pero ríe, que nadie va a visitarla, pero que, sin embargo, está bien, los años han pasado y sabe que sin permiso han robado su vida, pero acá adentro todo es diferente…El amor es el AMOR, y el odio es ¡ODIO!. Es un constante oír: “Mamita!!! ¿Cuándo me va a venir a ver otra vez?”, “tengo miedo mamita… yo no sé na’ mucho…”.

Un inquebrantable ver y sentir temblores, caras desarregladas, la tristeza convertida en un ser humano abandonado, vestimentas coloridas, las manos atrás, paseos incesantes, dibujos en los pabellones, algunos amantes en las bancas y entre matorrales haciendo su amor, siestas bajo los árboles.

Hay un sol tremendo allá afuera, en cambio un frío aterrador en los largos pasillos, calcinados de promesas incumplidas, de sueños estancados, de sentimientos limitados, de sonrisas “bobas” estruendosas, de gritos escalofriantes, un hedor que transgrede los límites de las fragancias, cuerpos desnudos que se pasean como si nada…no hay cabida a pudores. Aquí, la palabra justa y necesaria es Paciencia, darse cuenta que la vida es tan impredecible, que una forma de vida puede cambiar de cualquier momento a otro, que puedes dormirte una noche y a la otra aparecer en una cama: ajena, lejos de tu cotidianeidad, apartada de los que creías que eran los tuyos, que luego de pasear una tarde en un parque, quizás de la mano de tu pareja, de tu marido, de tus padres, ¡todo! puede volcarse a nada, y quedas sumida a una eterna soledad.

Darte cuenta que finalmente eres un fantasma y que al pasar del tiempo, más indiferente lo eres para los demás, porque a nadie le importas. Ánimas por doquier.

11 de julio de 2008

Nomeolvides

0 pensamientos

Siempre usaba la misma bufanda fucsia, a pesar de que ropa y accesorios era lo que menos carecía. Ese día se peinó de una manera diferente: para sorprender a sus admiradores. Se puso su nuevo brillo labial y llamó a su invitado para confirmar el encuentro: 17.00 hrs. en el café de moda.

Caminaba con gracia, sabiéndose dueña de todas las miradas, encantando a quién se le pusiera por delante, sonriendo con la sincera facilidad de quien lo ha tenido todo. Conseguía todo lo que quería sólo con una mirada cómplice y una sonrisa coqueta, irresistible para cualquier persona, en especial si esa persona era hombre.

Siempre fue mimada (y lo siguió siendo hasta el fin de sus días), rodeada de lujos que no le correspondían, en honor a la verdad.

Adoraba a su padre como una Electra que se precie de tal y con su madre tenía relación difícil, no se sabe si por sentir celos del padre o por su pasado humilde, que nunca dejó de avergonzarle. Que una señorita que se codea con modelos y productores la mayor parte de su tiempo tenga una madre que haya vendido verduras en la feria, era francamente una vergüenza insoportable, impensable, imposible.

Nunca entendió bien la historia de cómo su padre, un hombre encantador, apuesto, galante, emprendedor, exitoso…y varias cosas más, se haya fijado en una mujer tan simple como su madre, aunque a decir verdad, poco le importaba.

Sí, la quería y le estaba agradecida de la vida que tenía, pero no soportaba su falta de ambición, su conformismo mezquino, su apego a lo intangible y sus consejos certeros.

Ya eran casi las 17.00 cuando cruzaba la avenida principal de la ciudad y en la plaza más cercana un hombre la reconoció a la distancia. Primero pensó que era un sueño, como tantas veces le había pasado, pero luego comprendió que era verdad y sonrío con esa facilidad de quién no tiene nada más que vida.

Llevaba tanto tiempo buscándola, llevaba tanto tiempo intentando seguirle el rastro. Ya la había visto varias veces en la vida, pero nunca la había encontrado tan hermosa como esa tarde. Se fijó que andaba con la misma bufanda fucsia.

Él jamás podría darle la vida que ella quería, a la que estaba acostumbrada y se había conformado con seguirle los pasos…tal vez un día…en una de esas…si tan sólo ella…quizás él…no. Desechó prontamente esas ideas, aunque volvían a aparecer, intrusas, en sus sueños durante las noches de invierno.

Ya sabía donde vivía, la había seguido los últimos días para saber si era o no esa su casa…su bella casa. También la había visto por esa misma ventana en varios momentos del día. Sin lugar a dudas debía ser su pieza.

Había hecho la promesa de no acercársele, pero tenía un plan mejor.

Era jardinero hace años, aprendió el oficio de su padre, a quién le enseñó su padre, a quién le enseñó su padre. Si es que existían otras opciones en la vida, nunca lo supo, pero había a aprendido a amar las flores tanto como a ella.

Y se dedicó a plantar y cuidar las mejores flores de su pequeña mansión, más llena de sueños frustrados que muebles y más grande en corazón que en tamaño.

Ella se llamaba Camila, pero como es un nombre muy común, al cumplir 18 años se lo cambió por Camille, para darle el shic francés que toda modelo debe tener.

Ya tenía 23 años y era cada día más hermosa y arrogante. A su madre no le gustaba lo mal acostumbrada que estaba a vivir entre lujos y elogios, pero siempre fue los ojos de su padre, desde el momento en que se conocieron. Aunque afortunadamente, pensaba la madre de Camila, ella no se acuerda de ese momento.

Camila estaba al frente de su espejo de cuerpo entero cuando quiso ir a observarse en su espejo de mano más cerca de la luz natural. Grande fue sorpresa al descubrir en el marco de su ventana una hermosa gerbera fucsia…exactamente el mismo fucsia de su bufanda favorita. “Qué coincidencia” pensó de inmediato, jamás sospechó que aquél nimio detalle fuese pensado con dedicada paciencia. Pensó que tenía un nuevo admirador y se emocionó ante la idea. Dejó la flor sobre su cama y siguió maquillándose.

Desde aquel día, todos los días la esperaba una flor distinta en el marco de su ventana. Incluso cuando hacían fríos glaciares o caían copiosas lluvias. Camille pensaba que su admirador secreto debía ser un hombre aventurero, que cada día la deseaba más. La idea le entusiasmaba, pero tenía tantas distracciones que lo olvidaba durante el día.

Y así se fueron sucediendo dalias, fucsias, geranios, claveles, girasoles, crisantemos, rosas, jazmines, lirios, magnolias, tulipanes, narcisos, nenúfares, nomeolvides, orquídeas, petunias y hasta nenúfares. Inclusive si la flor no era de esa estación, el jardinero se las ingeniaba con su sabiduría popular y la ayuda del conocimiento intuitivo de quien comulga a diario con la naturaleza, para hacerlas crecer y llevárselas a su amada Camila.

A veces le llevaba flores amarillas cuando la notaba levemente triste (que en realidad era “menos alegre”, porque una mujer de su estirpe no permite que la tristeza le empañe el rostro). Otras, le llevaba flores azules, para que le ayudaran a relajarse y demostrarle secretamente su cariño de fugitivo. A veces llevaba flore s de varios colores para que nada le faltara en la vida (aunque en el fondo sabía que había nacido con la estrella de la buena suerte) y cuando la notaba desinteresada le enviaba flores rojas para revivir el entusiasmo de aquel tácito lenguaje en el que se encontraban, o más bien, en que él pensaba encontrarse con ella. Camille, la bella Camille, nunca se interesó por el sagrado lenguaje de la naturaleza y jamás sospechó siquiera que cada flor y cada color significaban algo que este secreto personaje intentaba inútilmente transmitirle.

Un día el jardinero iba a colocar su clásica flor matutina afuera de la ventana de Camille, cuando se encontró con la madre de ella. Ambos se miraron con el horror de quien ve en el espejo el recuerdo más vivo del pasado que no quiere ser vuelto a mirar.

-“Prometiste que no vendrías”-dijo la madre de Camila.

-“Tranquila. Sólo vengo a dejar esto. Ella no me conoce y no lo sabrá tampoco”.

-“Por favor, ándate. Sabes que somos felices así, no tienes derecho…”

Dando una media vuelta, dejó a la mujer hablando sola y se marchó en silencio. No hay porqué repetir lo que ya se sabe. Él era el verdadero padre de Camila, pero nunca pudo darles a ella y a su madre la vida que merecían. Su mundo era el jardín y su religión la naturaleza. Fue demasiado inmaduro para asumir sus responsabilidades, y sin pensarlo dos veces se fue. Tarde se arrepintió, pues su mujer y su hija tuvieron un mejor futuro del que cualquiera de ellos hubiese imaginado jamás. Su presencia no era más que un incómodo secreto, de aquellos que estorban de por vida, que son tan secretos que ni siquiera se recuerdan.

Esa tarde Camille se dio cuenta que por primera vez no recibió flores en su ventana. Esperó hasta el día siguiente, pero nada. No había rastros de quien fuera hasta entonces su más fiel admirador. No le dio mayor importancia, ya había encontrado un novio del ambiente, de esos que a ella tanto le gustan y que sus padres tanto temen.

Esa tarde el jardinero no llegó a su trabajo y un ramo de nomeolvides quedó tirado sobre el pavimento de la ciudad.

7 de julio de 2008

Retrato de una Saga

0 pensamientos
>Hoy es el cumpleaños de Marcelito. La Nana anda en el cementerio ¿cuántos años tendría?”
-“Si nació el mismo año que yo, hoy hubiese cumplido 42”.

-“¿Hubiese soportado a su madre todos estos años?” (risas)

-“La tía como suegra sería terrible”.

-“Me imagino que hubiese sido un tío choro y muy cariñoso”
Tenía solo 3 años cuando falleció. “Más que un niño, parecía un ángel” solía escuchar decir en mi familia. “Era súper aviloso y despierto”, era muy especial” y ciertamente parece que no era de este mundo, o tal vez no era.

Mi mamá, a pesar de sus 3 años, recuerda el llanto de la tía Nana encerrada en el baño y la mirada de terror que se lanzaron con Ricardo, sólo 1 año mayor que ella. La tía Nana es todo un personaje en esta familia. “Es un mal necesario” decía mi abuela entre broma y verdad. Conocida tanto por su mal genio como por su buen corazón, la tía es la única a la cual recurrir en momentos de aprietos, la que siempre está dispuesta a hacer algún favor y a cuidar a todos los enfermos que ha encontrado en su camino. También es la única que se ha enemistado con todos los sobrinos en reiteradas ocasiones. Yo era la excepción hasta diciembre del año pasado. “Ni tú ni nadie entiende porqué soy como soy. Yo he sufrido mucho y siempre he estado sola”.

Es cierto. Es tristemente curioso que ella y mi abuela-su hermana-se hayan embarazado con sólo meses de diferencia y ambas hayan tenido que sufrir la temprana pérdida de su madre, hermano y uo creo que para la tía fue más difícil, porque Marcelito alcanzó a vivir 3 años con ella y se quedó sin hijo y sin marido en ese mismo instante. Ese día se firmó su sentencia de servicio y soledad. Hasta el día de hoy ella va verlo al cementerio incluso para el día de la madre. Nunca tuvo otro hijo y esa verdad ensombrece su mirada.

“Tu tata quería tanto a Marcelito que incluso me habló de que lo adoptáramos”, me confesó mi abuela en más de una oportunidad, cuando nos sentábamos tardes enteras, ella a hablarme del pasado y yo a escucharla atentamente. Al parecer, se llevaba bien con todos los primos y en sus cortos años se paseó por las casas de toda la familia. La tía trabajaba todo el día y su padre se hizo famoso en el árbol genealógico por figurar durmiendo, muy piernas arriba, en el velorio de su propio hijo. La más triste leyenda de la saga familiar.No sé si será porque el recuerdo vuelve difusa la experiencia o porque es la pura y santa verdad, pero todos me han dicho que ese niño era un angelito, que era un niño tan especial que no merecía vivir en este planeta que a diario se cae a pedazos.

Creo que sería un buen padre, un tío cariñoso y juguetón, que intentaría unir a la familia y sacar a pasear a los niños. Tal vez sería el único tío con el mantendría un vínculo, y sus hijos serían los únicos primos con los que tendría una relación normal. Sería un hombre de familia, trabajador y esforzado. Se hubiese mantenido cerca de mi tata y hubiese llorado amargamente junto a nosotros la partida de mi abue. Sería un hombre apuesto y respetado, amado por su mujer y adorado por sus hijos. El mejor amigo en el trabajo y hasta el “empleado del mes”.

Todas esas incógnitas quedarán suspendidas en el misterio, tal vez algunas reaparezcan cuando alguien más se atreva a abrir esa dolorosa herida del pasado. Tal vez esas respuestas se difuminen en ese espacio intangible que sólo conocen mi tía Nana y su hijo. Sólo ella ha permanecido constantemente con esas dudas en su corazón. Sólo ella recuerda, cada vez que ve a sus sobrinos con hijos, que jamás será abuela , que sólo puede compartir con “familias ajenas” como dice ella, sintiendo siempre que no tiene un lugar propio ni nadie que le vaya a dejar flores al cementerio cuando se muera.

Quizás esas voces que ella y la señora María suelen escuchar en la antigua casa del tata no sean espíritus, sino los recuerdos que gritan para no ser olvidados en el silencio.

Marcelito es sólo uno de los capítulos de la historia de mi familia, que sino fuera por mi abuela no conocería. Sólo ella pudo abrir las puertas del pasado e invitarme a observar, tal vez porque sabía que si ella no lo hacía, no lo haría nadie. Y lo hizo justo a tiempo, antes de que el silencio se instalara como un integrante más de la casa. Por eso “La Casa de los Espíritus” es mi libro favorito entre los favoritos, porque es una historia viva, mágica y real. Alba es tan nieta como yo. Acá ya no hay mesa de tres patas, pero sí hay brujos curanderos; no hay exilio, pero hay distancia; no hay pelo verde, pero sí suficiente imaginación para inventarlo.

Tenemos una tía esquizofrénica, que cuenta la historia, se trastornó al ver a su madre sufrir las consecuencias de la guija. Siguiendo sus pasos, ella se dedicó al espiritismo, y según los testigos, un alma en pena se le metió en el vientre y trastornó a su hija también. Una cadena de mujeres locas destinadas a la oscuridad. Otra tía que vivió en mi casa, también hacía espiritismo. Mi abuela decía que una de esas ánimas la poseyó y dejó la casa cargada. No se si sabe si fue esa ánima o una depresión eterna la que la indujo a quitarse la vida en la tina del baño. Al menos en algo tenía razón mi abue: esa casa está cargada. Todos quienes vivimos ahí tuvimos que sufrir los embates de la magia negra y el dolor de la separación.

Ciertamente las mujeres de esta familia tenemos mucho que contar. Los hombres prefieren callar y ser prudentes antes de hablar de la verdad. El problema es que la separación de mi familia ha llegado a niveles altísimos y ya no hay nadie a quien contarle las historias de cuando nuestra abuela bailaba sin zapatos en los salones y el tata era un motoquero libre y rebelde.

Nadie se interesa por saber las pasiones y secretos que contiene nuestra historia, cómo el vicio del juego y el alcohol acabaron con más de un padre y abuelo. No hay nadie que quiera escuchar, ahora de mis labios, las incontables veces que el tío Jano salvó ileso de graves accidentes gracias a Santa Teresita, ni cómo mi mamá se la ingeniaba para ir a fumar a escondidas a los 9 años al altillo.

Parece que el silencio nos gana la batalla y la desunión puede más que el olvido. Es de esperar que yo tenga hijos a quienes contarles las aventuras de mi tata escapando de un hospital porque estaba aburrido y las incontables peripecias mil tío Lucho, que partió vendiendo bolsas plásticas y hoy es gerente de finanzas de una importante empresa.

Es de esperar que todo el esfuerzo y el cariño que puso mi abuela en contarme la historia de su familia y la de mi tata no se pierdan, para que al menos tengamos claro, que aunque no lo parezca, tenemos una historia que nos une.

3 de julio de 2008

Silencio y un café

0 pensamientos

Lo real y lo imposible.
Hojas de otoño descubiertas en el tiempo, flotando en la nada.
Incertidumbre total, descarga inconsolable.
Movimientos sin sentido…todo es irreal.

Esperando en vano esas-aquéllas-palabras.
Entiéndelo, por más que las esperes, no van a llegar.
Hace frío, está nublado. Tu café más que humeante, parece que te sumerge en ese sin fín de ensoñaciones estúpidas que te hacen perder el tiempo más de la cuenta.
Sólo déjalo, déjalo ya.
Terminas de leer la última página del periódico, tu única compañía en aquella hermosa y solitaria mesa. Sin desmerecer al selecto café, pero al menos el diario habla. Algo es algo.

¿Te das cuenta cuánto tiempo llevas ahí sentada, mirando a la gente vivir?
¿Te has dado cuenta cuántas cosas has perdido por perseguir imposibles?
¿Has advertido que respiras?
¿Has pensado en qué pasaría si esto no tuviera más remedio que lo innombrable?

Y aún así es imposible. Recuerda la angustia ensordecedora de buen juicio ¿no es acaso ahí donde está la respuesta que tanto buscas?

Eres lo que eres, no hay más que esto…esa es tu condena.



2 de junio de 2008

Historias de Ángeles

0 pensamientos
En el amanecer de los tiempos, Dios creó a muchas almas y las envió a la Tierra en distintas épocas de la vida, para que cada una aprendiera de manera diferente las mismas cosas.Sin embargo, hubo algunas almas que se rehusaron a vivir, ya que las que habían regresado les habían contado que allí abajo costaba mucho encontrar la felicidad. Entonces, decidieron hacer un trato con Dios: Él no las enviaba a la Tierra y a cambio de eso, ellas ayudarían, cuidarían y protegerían a los que bajaban.

Dios aceptó y para facilitarles la misión, las dotó de alas a fin de que llegaran más pronto al lugar donde se les necesitara.Muchas de las almas que regresaban de la Tierra, decían que, a pesar de que rieron, quisieron, fueron queridos y fueron felices, el precio era muy alto. Habían sufrido mucho y estaban expuestos a muchos peligros. Junto con esto, fue aumentando el número de almas que no querían descender. Entonces, Dios dijo:

“Criaturas mías, tranquilas. Recibirán la ayuda que necesitan. ¿Ven a todas esas almas con alas? Ellas se quedarán aquí, junto conmigo en el cielo. Recibirán el nombre de “ÁNGELES” y su misión será velar por el bienestar de cada uno de ustedes. Ellos serán dotados de ciertos dones para hacer más llevaderas sus vidas en la Tierra. Cada vez que necesiten de su ayuda digan:

“Ángel de mi guarda
Dulce compañía
No me desampares de noche
Ni de día
Ni en la hora
De mi muerte.
Amén.”

"Salúdenlos cada mañana y golpeen dos veces su hombro izquierdo para recordar su presencia. Recurran a ellos cada vez que se sientan agobiados o temerosos y no olviden agradecer sus servicios.”

Dicho esto, las almas comenzaron a descender mucho más tranquilas a la Tierra.Desde aquel día, la actividad en el cielo fue realmente agotadora y Dios se vio en la obligación de crear más ángeles para esta gran misión.

Pero no era llegar y se un ser un ángel, había que pasar por una preparación previa. Así fue como fueron creados AFAFIEL y ADNAI. El primero se estaba preparando para ser guardián del séptimo cielo y la segunda sería parte de la esfera de Venus y guiaría las energías del amor.
Y sucedió que un día, ambos se conocieron y desde aquel instante algo cambió en sus corazones. Era un calor, un calor nuevo y desconocido, que los hacía brillar aún más. Un calor que no los quería abandonar. Y empezaron a sentir la necesidad de estar uno junto al otro. Pero… ¿y la misión? ¿Cómo podrían estar juntos si tenían que velar por otros? Abmos pidieron una cita con Dios:

“Padre, sé que esto no es correcto, que debo resguardar el bienestar de las almas de la Tierra, pero no puedo hacerlo si no estoy junto a Adnai”- dijo Afafiel. “OH, Santo Dios, pídenos cualquier cosa a cambio de quedarnos juntos hasta la eternidad”

Dios estuvo en su trono pensando durante siete horas y siete minutos y finalmente les dijo: “Ángeles míos, demuéstrenme que se quieren y que pueden estar juntos. Sumérjanse en las aguas del Tercer cielo y si pueden vivir siete días juntos, vengan a mí para recibir una gran y nueva misión.

Afafiel y Adnai, partieron en dirección al Tercer cielo. Al llegar, encontraron un lago de agua lechosa. Los habitantes de esa dimensión decían que en las aguas de ese lago sólo debían bañarse quienes deseaban compartir sus vidas, ya que a partir de ese momento se convertirían en almas gemelas. Sin pensarlo, los ángeles se sumergieron en esa brillante leche de amor. Al salir, observaron con sorpresa que ahora eran uno solo.

Los siete días que pasaron en el tercer cielo, junto al lago, fueron los mejores de sus vidas. Sintieron como nunca antes la complicidad, la compañía, el apoyo, la amistad, la comprensión y la felicidad que trae consigo el amor.

Cuando acabó el tiempo estipulado, los ángeles-ahora convertidos en almas gemelas- fueron donde Dios y éste les dijo:

“Bien, hijos míos. Han demostrado que el amor verdadero existe. Desde hoy y hasta el fin de los tiempos, ustedes serán los encargados de renovar constantemente el amor de las parejas en la Tierra, para que se quieran, se respeten, se cuiden y se apoyen mutuamente”

Afafiel y Adnai aceptaron gustosos su nueva misión. Cuentan por ahí, que la luz que emanan los ojos de las personas que se quieren y se aman, son el reflejo del color lechoso y brillante de un ángel que los cuida desde el cielo.

2 de mayo de 2008

Plaza conocida en Ciudad desconocida

1 pensamientos
Y dos sujetos se enontraron en aquel mismo lugar. La ciudad tiene un toque parisino, pero no es nada definido.

Toman café y miran el paisaje de la mano.
Parece que han pasado siglos desde la última vez,
pero a la vez todo es tan familiar...
aunque todo ha cambiado.

Se sientan en una plazoleta a evocar recuerdos
que parecen tan actuales...
se abrazan...y parece que todo el pasado se esfuma.
Se miran...él es el mismo, ella es la misma, pero ambos son otro.

Y está bien así.

Nadie sabe cuándo volverán a verse y compartir
una tarde de otoño, entre cuadros y café.

Él se detiene a fotografiar un perro
que tiene un pañuelo atado a su cuello.
Ella, como siempre,
lo acompaña en busca del perro.

Ella quiere ir a esa librería que tanto le gusta.
Él no entiende muy bien sus gustos,
pero como siempre, la compaña.

Son otros, pero son los mismos.

Es como visitar una plaza conocida en una ciudad desconocida.
Y está bien así.

Se despiden con un beso y regresan cada uno a su casa.


...Será hasta la próxima...





12 de abril de 2008

La ballena voladora

2 pensamientos

Bueno, les presento a Josefina. Ella es una ballena milenaria (se conserva bien, verdad?) pero que mantiene su alma de ballenata-niña-intacta.
Desde que nació se sintió distinta a las demás ballenas. A ella no sólo le interesaba nadar por los fríos oceános del sur, sino que quería llegar aún más lejos: conquistar el cielo...volar...sus deseos fueron tan fuertes, que un día cualquiera, nadie sabe cómo ni por qué, a Josefina le aparecieron alas en su aletitas, y sin pensarlo dos veces empinó su cuerpecito y velozmente salió del océano y se puso a volar por sobre las nubes.

Luego de muchos días recorriendo distintos cielos por el mundo, se dio cuenta que necesitaba igualmente al agua. Pero ya no quería volver al océano de siempre, porque ahí sabría que se estaría perdiendo de todo un mundo afuera, y decidió buscar sobre la tierra un lugar con agua. A lo lejos divisó a una pareja de niños que, muy tristes, miraban en la plaza a las mascotas de los otros niños. Ellos no podían tener una, pues sus padres no lo permitían, preferían un cuarto ordenado a nuevas experiencias.

-Me gustaría tener una mascota diferente, especial, una que nadie más tuviera ¡y que fuera mi amiga también!-dijo la niña mientras bebía una botella de agua.

-Sí, a mí igual...y que hiciera algo distinto, como raro...que cantara, bailara o no sé...-contestó el niño.

Y nuestra amiga Josefina no pudo resistirse. Deseó con todas sus fuerzas reducir su enorme tamaño para poder infiltrarse en la casa de esos niños y darle lo que ellos tanto querían. Pero necesitaba agua...tenía sed, pero no sólo en su garganta, su cuerpo entero se estaba secando...pero los niños, no podía volver al océano...

¡Paf! Todo se veía tan grande...y ¿esa sensación?....sería posible que estuvise....en el...¿agua? pero si estaba viendo la plaza y el rostro gigante de la niña....¿gigante? ¿no era ella 100 veces mayor en tamaño?...increíble...¡estaba dentro de la botella de agua de la niña! Pero para que ella no se la tomara junto con el agua tuvo gritarle:

-¡Oye! ¡Aquí estoy! ¡soy tu mascota!- dijo Josefina intentando hablar como había escuchado hacer a los humanos.

Los niños no podían creer lo que veían, una ballena en miniatura que les hablaba desde la botella de agua...era mucho más de los que habían soñado cuando pidieron una mascota especial.

Josefina se quedó junto a ellos un buen tiempo. Para que ambos niños compartieran con la ballena, se turnaban para cuidarla, y para que nadie notara su presencia (lo cual no era fácil, una ballena está lejos de pasar inadvertida), la Jose-como le decían los niños-permanecía de tamaño pequeño y dormía en el vaso de agua que cada uno ponía en su velador durante la noche.
Claro que Josefina no era cualquier ballena-claro está-y su espíritu libre le imploraba aventura. Así que cada mañana, cuando amanecían los padres de sus amigos, ella se escapaba y volaba por la ciudad, por la playa, el campo, el parque, el zoológico (igual extrañaba un poco a sus parientes); para luego volver en las noches y sostener largas conversaciones y juegos hasta la madrugada.

Sin embargo, ese ritmo era desgastante para todos, y los niños tuvieron que mentir mucho para que Josefina pudiese permanecer más tiempo con ellos. La Jose, viendo cómo los niñoa estaban adquiriendo estas nuevas y malas costumbres a causa de ella, decidió dejarlos. Sí, le daba pena, la habían tratado tan bien...pero los quería tanto que no deseaba que se transformaran en niños mentirosos, ella era una ballena de bien y quería que el resto del mundo también lo fuera.

Así fue como una mañana, como todas las mañanas, Josefina salió por la ventana para nunca más volver.

Voló un buen tiempo para pasar sus penas (las ballenas también sienten nostalgia) y decidió darse unas vacaciones en Viña del Mar, tal vez conocía gente nueva.

Pero para dejar atrás su pasado, se cambió de look: moderó su tamaño y se pintó lunares verdes que le combinaran con el verde de su panza (además de volar, le gusta verse bien) y se puso por apodo Josephine. Se miró al espejo y una enorme sonrisa de dibujo en su ballenzco rostro...tan grande y profunda que jamás se borró: ese día todo cambiaría.

Conocí a la Jose-me gusta decirle así, demuestra la cercanía que hay entre nosotras-un día en Viña del Mar.

-¡Mira esta ballena! es Josefina, la ballena voladora-le dije.

-¿Qué? ¿la ballena voladora?-contestó.

-Mira que hermosa...

-Guiri!!!!!!!!!!! (y onomatopeyas varias) es muy linda!

Y se la llevó para su casa. Desde ese día Josephine está más feliz que nunca, tiene un puf verde y una cama blandita para poder dormir. Recibe cariño, mimos y atenciones por doquier. Tanto es así, que ya no extraña el océano ni llevar una vida errática como antaño. Ya encontró su sitio en el mundo.

Una noche me quedé en su casa-en realidad la casa de J., pero la casa de Josefina a estas alturas-y me acerqué a preguntarle de dónde venía. Conversamos un rato, mas no me contó todo, algunas partes de la historia las he rellenado yo, porque Josefina es en el fondo, una ballena muy misteriosa.

20 de marzo de 2008

Una Fantasía (Rollo May)

1 pensamientos
Un psicólogo llega a las puertas del cielo después de una larga y productiva vida. Es conducido hasta la oficina de San Pedro para el interrogatorio de rutina. Un ángel-secretario trae un expediente que San Pedro lee frunciendo el ceño; tamborilea con sus dedos sobre la mesa y murmura unos pocos “hmm, hmm” de tipo no-directivo.

Se produce un silencio de tipo no-confortable. Finalmente el psicólogo abre su portadocumentos, “Aquí están, estas son las fotocopias de mis ciento treinta y dos publicaciones”.

San Pedro continúa imperturbable mirando fijamente al postulante.

“Estos son algunos de los premios recibidos por mis investigaciones, títulos, distinciones extra-académicas y…”

San Pedro le interrumpe, “me doy cuenta perfectamente de su laboriosidad. No se le acusa de ser perezoso, ni tampoco de conducta poco científica”.

Silencio. Rostro inescrutable y mirada inquisidora por parte de San Pedro. Nuestro psicólogo (C.I. 132; Rorschach casi impecable; 6 años de análisis) comprende que la confesión es tan altamente valorada aquí como en el diván del psicoanalista:

“Bueno, es verdad –admite con un fino toque de franqueza- hice algunos ajustes a los datos de mi tesis”.

El portero celestial no parece impresionarse, “tampoco es inmoralidad el cargo. No se le acusa de ser conductista, psicoanalista kleiniano, existencialista o rogeriano. Esos son sólo pecados veniales”. La voz de San Pedro se asemeja a la de Moisés leyendo los diez mandamientos:

“Se le acusa se nimis simplicandum!” (Por el tono, más que por el contenido, nuestro hombre entendió que la cosa era seria y le sonaba algo así como “simplificación excesiva”).

Para Ud. –San Pedro arremetió- la tragedia y tristeza del hombre fue siempre “depresión”, la grandeza “manía”, la espontaneidad “histerismo”, la seguridad “narcisismo”, la acción “actino-out”, la preocupación “obsesión” y la despreocupación “psicopatía”…

“Pero … yo … sólo me he limitado a tratar de comprimir … digo de com… comprender la vivencia y su expresión con… conductual”, tartamudeó el psicólogo.

San Pedro se limitó a leer la sentencia: “Vuelva a la tierra y trate de entender lo que no entendió y de vivir lo que no vivió”.
-------------------------------------------------------

- Doctor, doctor, nadie me cree.-
Dígame la verdad ahora, ¿cuál es su verdadero problema?


La psicología es el único negocio donde el cliente nunca tiene la razón......!!!


Hombre Manolo, cuanto tiempo sin verte, ¿como llevas lo de tu problema?-
Perfecto, lo tengo superado desde que voy al psicólogo
Así, ¿ya no te orinas en la cama?-
Si, pero ya no me importa







RING ... RING ...Bienvenidos a la linea psico-virtual de Telepsique. Por favor, siga las instrucciones ...Si es usted un obsesivo compulsivo, pulse el 1 repetidamente

Si posee personalidad múltiple, pulse 2,3,4 y 5

Si es usted una persona insegura, busque a alguien para que le ayude a pulsar el 6

Si es usted un paranóico, no es necesario que pulse nada, sabemos quien es y que quiere

Si es usted esquizofrénico, escuche la vocecita que le indicará el número a pulsar

Si sufre una depresión, da igual el número que marque, nadie le va a contestar.


..Reirse de la propia profesión hace bien, sobretodo cuando es tan fácil... =)