31 de octubre de 2012

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A ratos me siento estirada como un chicle, exigida por todos lados, tratando de dar un poquito a cada parte, pero dejando a todo el mundo disconforme.
No puedo dejarme de lado tampoco, hay cosas que no voy a transar, aunque me excluyan de momentos importantes: yoga y mis cursos extraterrestres. Lo siento mucho, pero no puedo estar toda la semana en función de los demás, entera y dispuesta a escuchar de todo si no me doy un espacio para mí. Soy mi instrumento de trabajo y por sobretodas las cosas, soy persona antes que cualquier rol en la vida.
Esta persona se siente ingrata con tanta gente...con tanta gente! pero de verdad doy todo lo que puedo. 
No me alcanzan los días, no me alcanzan las horas, no me alcanzas las ganas para dejar a todo el mundo contento, ni puedo desvivirme 100% por algo o por alguien. Lucho cada día de mi vida por tener un equilibrio, pero los refuerzos negativos del ambiente me desmotivan mucho.
¿Para que me esfuerzo en ser un chicle si al final recibo reclamos y cobranzas? Por tratar de buscar un equilibrio al final me termino quedando coja (lamentablemente no es sólo una metáfora). 
Hay tantas cosas importantes que me cuesta priorizar, me siento tapando hoyos priorizando por lo urgente, sin poder llegar a una sensación de paz. Siempre me siento agobiada, presionada, con algo que no hice, con algo que olvidé, con alguien que quedó descontento. 
Por lo menos mi mamá volvió a saludarme, me estaba sintiendo huérfana con su ley de hielo. 
Me agota mi dispersión y los vanos esfuerzos por focalizar y avanzar. Al final sólo logro pedir disculpas a todo el mundo y sentir que mis esfuerzos son invisibles y no valorados.
Quiero a mucha gente, quiero muchas cosas...pero esta noche tengo unas ganas de decir, francamente ...VÁYANSE TODOS A LA CSM!!!!

Lo siento. 

11 de octubre de 2012

Taquipsiquia

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Una llamada interrumpe mi lectura de metro: el paciente de las 20.00 hrs. canceló su hora = tarde libre. La ansiedad no me dejaba concentrarme en las letras ¿qué podía hacer? ver Grey`s Anatomy, seguir leyendo, tal vez dormir (mala idea, porque aún me cuesta dormir antes de las 12), meditar, escribir...y me di risa. Parece que últimamente me cuesta ser agente, me he vuelto una observadora. La mayor parte del tiempo escucho o escribo. Lleno fichas, hago informes, respondo y envío muchos mails.

Hay cosas que veo, siento, aprendo o me pasan, que francamente no le importan a nadie. A mí también me daría lata escucharlas. Aparte que no me junto con con mucha gente, y nunca mis amistades han tenido gustos o intereses similares a los míos. A veces me da miedo encerrarme mucho en este mundo paralelo, pero tampoco hay muchas horas disponibles para lograr un equilibrio. El cansancio es abrumado, y aunque cada vez tengo menos, el miedo me sigue acompañando ¿estará bien lo que puse en el certificado? ¿me irá encontrar la razón la psiquiatra en lo que puse en la ficha? ¿será lo correcto hacer la denuncia? ¿realmente se estará psicotizando? Siempre he sido muy insegura, pero trato de disimularlo. Cada día me siento más cobarde, pero tengo que mostrarme segura y colocar un timbre. Esto no es CESANA, aquí no importan tanto los procesos como los diagnósticos. 

Me he seguido acordando de ese pequeño de 6 años con melanosis y un daño orgánico de aquéllos. La mamá no volvió. Hoy la enfermera jefe me dijo su triste hipótesis "a veces las mamás de estos niños no hacen nada porque creen que les queda poco tiempo de vida, entonces para qué". Crudo...pero cierto.
A veces pienso en la pequeña que escucha voces ¿y si fuera verdad? Otras veces recuerdo a un par de pequeños con depresión que me preocupan por su ideación suicida, otras recuerdo a A. (que veo todas las semanas por su gravedad) y tengo la esperanza de que hablar lo ayude a no cortarse tanto. 
Al final siempre pienso en que sé tan poco! eso me pone ansiosa (jajaja ¿qué cosa no me pone ansiosa? y después me pregunto por qué me cuesta tanto conciliar el sueño). Luego me digo que no debería compararme con personas que estaban terminando su carrera el año en que yo nací, porque me llevan-literalmente-una vida de ventaja. Pero también tengo que estar a la alturas de las circunstancias...A. siempre repite "somos la atención especializada del sector occidente, no podemos rechazar nada". Claro, tiene un super yo gigante igual....

Necesito aprender de epilepsia, psicosis, de intervención en reparación, TDA, TGD, depresión mayor, trastornos de conducta...el famoso apego y los pre escolares. Tantas cosas...tantas guías clínicas (a propósito, no he respondido ese mail!). Ahora me mandaron a hacer un curso de salud mental comunitaria, es choro igual.

Siempre, donde vaya, soy la más joven. Hasta en yoga. Tal vez debería agradecerlo, porque en algunos años de seguro lo extrañaré.  

Yoga me tiene el cuerpo destruido, pero a la vez es lo mejor (jajaja comentario masoquista). Bueno, seré sincera: llevo cuatro clases pero ya me siento la flexible xD

He tratado de tener menos pacientes, de alguna u otra forma. Pero no podía dejar a la Jose botada...esa niñita si que me ha dado vueltas y (otra razón para ponerme ansiosa) pienso en cómo se lo diré a la mamá ¿y si me equivoco? pero es tan burdo todo, para mí es tan claro que va hacia una esquizofrenia ¿y si la psiquiatra piensa otra cosa? ¿cómo le menciono la palabra "psicótico" a una mamá que le preocupa que su hija no se concentra en clases y no ve NADA más? si todo sale bien, el próximo jueves la derivo y a contar de la semana subsiguiente tendría dos tardes libres en la semana..si!!!!

Demás está decir que le debo junta a tanta gente! que tal vez cuando tenga tiempo ya no quieran ni verme. Cuando me bajó lo sociable debí haber pensado en que tal vez no podría mantener todas las amistades con el tiempo. Porque además, cuando puedo veo a V., a veces tengo médico, otras veces (como este fin de semana) me llega la luna y se acabó cualquier panorama fuera de mi cama. Ahora más encima se me vienen muchos cursos y para qué hablar de mi mamá...otro tema. Y para qué hablar de mi hermano...otro tema. 
Me he quedado más callada, pero no se me acaban las ganas de decir cosas. Sólo que creo que cada vez mi mundo se vuelvo más ajeno para el resto, que prefiero observar. A mí me daría lata escucharme. 
Hoy me entretuve el ratito hablando con la psiquiatra (lo confieso, es un poco mi ídola y siempre la defiendo)  no conocía ese tipo de psicosis ni la controversia de en qué momento tratar a un paciente psicótico. De esos temas, literalmente locos, a veces los puedo hablar con C. en conversaciones fugaces por gmail. Me dio mucha risa cuando me contó que su mamá estaba preocupada porque ahora se juntaba con más gente loca que normal jajaja. Claro que con su volada de antipsiquiatría no siempre estamos de acuerdo, pero al menos nos entendemos de lo que estamos hablando. 

Para solucionar en parte nuestro problema propuse hacer una estadística propia: pacientes derivados "por la buena onda", los no tan graves que no mandamos por falta de cupo y los que las chiquillas podrían dejar de ver. Gran parte del problema se solucionaría si los neurólogos hicieran las horas que dicen que hacen y se bajaran del pedestal ¡sus consultas están llenas de niños con TDAH! pero aquí, la SOPNIA es la biblia...todo porque está la Viviana y es una lata discutir con ella. Es simple: si un TDAH lo puede atender o un neurólogo o un psiquiatra y las psiquiatras están más que sobre copadas ¿entonces por qué no son los neurólogos que van a los TDAH...o es muy tonto lo que estoy diciendo? Si alguien leyera esto podría preguntarse cuál es el problema. Es largo de explicar...y la verdad es que a nadie le interesa mucho lo que pasa con la salud mental.

La vida es loca, no creo en las coincidencias....por algo me mandaron a las reuniones del SSMOc, por algo tengo que hacer ese curso. La mente me dice "no hay campo en lo que te gusta"...pero la verdad es que disfruto a concho estar en salud pública, con todos sus vicios. Me gusta estar adentro de lo que critico, conocerlo, saborear lo bueno y lo malo. A lo mejor ahí hay algo para mí.

Y así po. Mientras leía, sentí las ganas de volver a escribir....total, acá puedo dar rienda suelta a mi corriente de la conciencia sin temor de aburrir a nadie. Porque a todo esto me puse a leer-que irónico-para poder "despejar" la mente de estas cosas. Quise una novela y el libro que se seguía en mi lista de espera era "10 mujeres" de Marcela Serrano: una terapeuta recopila las historias de 10 pacientes. Lo que me hace pensar: no hay caso conmigo, me gusta la cuestión!! aunque cada día me cuestiono ¿por qué no estudié medicina?