En el verano, en la famosa actividad del reloj, dije que la mejor experiencia de mi vida ha sido ir a trabajos y aunque tuve unas vacaciones soñadas en Brasil, sigo manteniendo esa opinión. La última noche de estos trabajos me detuve a mirar el cielo y di gracias por enésima vez por haberme atrevido a ir a Salamanca 2007 ¿cómo sería la Macka sin esa experiencia?Creo que ni siquiera soy capaz de enumerar bien todas las maravillas que han dejado esas experiencias en mí. He crecido un 1000%, amplié mi visión de mundo, me enamoré de la vida y los momentos, conocí a mis mejores amigos, aprendí a amar a las personas por lo que son, sentí mi vocaciión, fue la primera vez que me sentí cómoda y acogida de verdad por un grupo.
Así como me sorprendí al saber que Víctor tenía serios problemas para relacionarse con la gente antes de El Toco, tal vez los que me conocen desde trabajos no se imaginan lo tímida que era, que pasé mis primeros años de universidad de hermitaña, que hubo un período de mi vida en que decidí no apegarme a nada ni a nadie para no sufrir su pérdida y me volví fría, que cuando me conocieron estaba sumergida en una terrible depresión, que me levantaba los viernes sólo para ir a reunión y que trabajos y la danza era lo único que me movía y me salvaba por esos días.
Tal vez no se imaginan lo sorprendida que me sentí cuando hablaban de mí como una persona tierna y sonreían al decir mi nombre...me demoré mucho en asumir que esa a la describían era yo.
¿Cuándo antes había estadi rodeada de tanta gente hermosa? ¿cuándo antes se habían preocupado tanto por mí en un grupo? ¿cuándo antes me habían considerado tanto? ¿cuándo antes me hicieron sentir tan querida en las buenas y en las malas?
Volví a abrazar como a mí me gusta. Me reencontré con mi lado más dulce, hice grandes amigos y compartí grandes experiencias. Eso es clave...¿cómo poder transmitir a otra persona todas las cosas que vives en trabajos? quieres empezar a hablar y vienen mil ideas, sentimientos, ansiedad en el estómago y no sabes por dónde partir ¡son tantas cosas! creo que compartir esas cosas tan grandes e inexplicables te unen mucho a esas personas y aunque no sean tus amigos después, siempre serán especiales por haber estado en ese lugar contigo.
Había hecho otro tipo de trabajo voluntario en hospitales, pero de este tipo no. Me metí fundamentalemente para esapar de mi vida en ese momento y volví renovada, feliz y con algo que me motivaba a seguir.
Renové mi compromiso con las personas y reafirmé que quería trabajar con ellas, haciendo lo que fuera. Sobretodo estando en caravana, aprendí el valor de una sonrisa, de una palabra amable, de un apretón de manos dado con el corazón ¡esas son las cosas que valen esta vida!
Después, ya en Colmena, el compromiso se hizo más fuerte, porque ahora queríamos hacer un buen trabajo...meta bastante ambiciosa.
Colmena me ha significado muchas horas menos de sueño, un par de alergias de estrés, faltar a mis seguimientos de reiki, a veces dejar de ver a mis amigas del colegio, quebrarme la cabeza buscando una solución, discutir con varias personas (no siempre de manera constructiva), varias críticas a veces dolorosas, dedicar menos tiempo a la U. Pero también ha significado un gran compromiso con un estilo de vida que quiero seguir, un reencuentro con mis ideales más profundos, una opción para volver a soñar, un vivo ejemplo de que querer es poder, reafirmar incluso mi fe en Dios al ver como todo siempre va en la dirección correcta, un escalafón gigante de crecimiento personal...volver a confiar en mí ha sido el más grande desafío de este año, en todos los ámbitos de la vida.
Me quedo con las sonrisas, las gracias de la señora Elisa, las historias de los niños y mujeres que conocí, la emoción de don Omar, las bromas del Cristopher, el cariño de Vitoco y su perrita "Colmena", la confianza de las mujeres que me contaron parte de sus vidas sin conocerme, las esperanzas de los dirigentes, las sopaipillas que no alcancé a degustar, las figuras en cerámica, los colgantes de macramé, los voluntarios que se quedaron a pesar de su frustración, las incontables risas y anécdotas, los momentos íntimos y personales que llevo en mi corazón, la tía Irene, el osito gominola, la peluca rubia, los cantos "lana" al calor de la salamandra y tantas otras cosas!!!
Aún no acepto de que esta fue mi despedida...
Con el corazón lleno de emoción sólo puedo darte las gracias Dios mío por colocarme en el momento justo con las personas precisas y por demostrarme que de los sueños sí pueden nacer grandes obras.








