En poco tiempo se cumplirán exactamente 3 años desde que salí de la U...en estos 3 años he hecho hartas cosas...además de pasar unos cuantos meses cuasi cesante y viendo Dr. House, pasé por varias partes. Primero en Fundamental, me citaron el primer paciente el mismo día que me dieron la fecha para el examen de grado. Parecía la pega ideal, podía hacer reiki, habrían reuniones clínicas multidisciplinarias, etc...pero cerró por lavado de dinero. Pasé por el colegio...uf! dificil experiencia. Tres meses haciendo talleres semanales a los niños problema de los niños problema de 1º a 6º básico (6 a 14 años). Seguí en el Calvo Mackenna un año ad honorem tras la práctica, hicimos PsicoPro y todos los intentos de darle continuidad a un proyecto visionario, que culminó con la merecida publicación en el colegio médico. Estuve un año en CESANA, aprendiendo como loca de niños, haciendo redes con colegios, compartiendo con gente muy linda y solidaria con sus conocimientos. Pasé por Sanación Natural...pero en realidad eso no se cuenta ni en el currículum.
Hasta que entré al San Juan, que al final de cuentas era lo que quería: entrar a un hospital. No tenía contemplado entrar a un sistema tan biomédico y con todos los vicios de lo que está en el ideario de la gente cuando uno le dice "sistema público de salud", pero estoy donde las papas queman, aprendiendo y tratando de entregar una atención de calidad, como siempre ha sido mi ideal.
En medio de estos procesos he ido creciendo, en lo superficial y un poco en lo profundo. Ayer miraba mis zapatos negros pelados en la punta y recordé que tienen 4 años...me los compré cuando estaba haciendo la práctica y no tenía nada más que unas zapatillas que usaba invierno y verano y ojalá que duraran más de un año. En ese tiempo, me sentía vieja usando botas y para qué hablar de los pantalones de tela.
Después, me sentía vieja cuando mis amigos hablaban de sus ramos y pruebas de la U y yo era del pequeño grupo que ya habíamos salido. De ahí, me sentí vieja cuando opté por dejar Colmena porque se me hacía muy difícil compatibilizar los horarios del trabajo...se acababa la universidad, se acababa el voluntariado, de verdad de cerraba una etapa y me enfrentaba con el choque de mis ideales y la realidad.
Después, me sentía vieja cuando no podía pasar de largo en un carrete, para qué decir si eran día viernes, sacando fuerzas de flaqueza paso las 2.00 AM. Luego, me sentí vieja cuando dejamos de ir a discos semana por medio y cambiamos las noches de mujeres libres, por noches en pareja viendo películas.
También me sentí vieja cuando empecé a tener isapre, cuando empecé a pagar con redcompra y cuando dejé de preocuparme del precio del happy hour.
Cuando entré al hospital, me sentí atemporal jaja...soy la más joven, incluso mis amigas están en etapas muy diferentes a la mía. Me rodeo de gente que tiene la edad de mi mamá, donde las conversaciones giran en torno a los hijos, las separaciones, los amantes, los créditos, el trabajo; donde para que te respeten tienes que verte más grande, parecer más adulta, dejar de lado los aros hippies y ojalá usar tacos, para que tus pasos suenen firmes y decididos, sin titubeos.
Claramente me sentí vieja cuando me diagnosticaron la fibromialgia y me siento vieja cuando me duele el cuerpo, es verdad.
Pero he pensado que en realidad, nada de eso es "vejez". Y aunque lo fuera, no tiene por qué ser malo. Hay mucha confusión de las cosas. Primero: la "vejez" no es algo malo! es una etapa distinta, con sus cosas buenas y malas como todas las cosas de la vida. Nos dará experiencia y sabiduría y quizás otras cosas que no imaginamos. Por qué aferrarse a ser joven para siempre: cirugías, cremas, looks, etc. Como si fuera una maldición...eso es muy occidental y anti natural. Si la vida tiene distintas etapas, es porque hay que vivirlas todas y en cada una habrá algo que aprender y disfrutar, eso es lo natural.
Otra cosa es la juventud o vejez interna, que no tiene que ver con la ropa, las cuentas o los seguros. Se trata de la vejez del alma. Creo que la juventud es tener espíritu de aventura y curiosidad. Algunas se van Haití =) y otros nos quedamos acá pero con el alma viva y despierta, atenta a los nuevos estímulos, dispuesta a hacer cambios, a conocer realidades nuevas, a arriesgar, a tomar nuevos desafíos, a disfrutar de las cosas simples, a moverse, a fluir...
Creo que la vejez es estancarse, dejarse estar en la amargura, rumiando recuerdos dolorosos, mirar más para atrás que para adelante, no atreverse a tomar un nuevo desafío, preferir la estabilidad de lo conocido, dejar de soñar.
En varios momento de la vida me he sentido vieja de verdad, pero mientras vuelva a mirar hacia el futuro, mientras hayan cosas que despierten mi curiosidad, mientras tenga ganas de hacer cosas nuevas, mientras quiera emprender nuevos desafíos, mientras aspire a algo mejor, mientras pueda disfrutar de lo simple....seguiré siendo joven, sin importar la edad que tenga.





