
En esta fecha suelo hacer un recuento del año, pero esta vez no. Pasaron tantas cosas que ya perdí la cuenta y la noción del tiempo.
Me quedo con la sensación de que fue un año cargado de desafíos y de decir "yo puedo" en todos los ámbitos de mi vida. Creo que he aprendido mucho de las cosas que he vivido y de las personas que me ha tocado conocer.
Me siento enormemente afortunada por todo lo que he ganado en este tiempo y de que mis miedos no se hayan hecho realidad. En especial, agradezco cada día haber participado de Colmena, aunque pueda sentirlo de repente como "las hormigas asesinas", he encontrado un hermoso grupo de amigos, que no había tenido el privilegio de vivir antes.
Cada persona me ha mostrado algo distinto y valioso, cada uno me ha llenado en más de una oportunidad con su abrazo y hemos compartidos tantas risas que no sería capaz de nombrarlas.
En Colmena aprendí muchas cosas, de la vida y de mí misma, y pude cumplir todos los roles que me tocó desempeñar, a pesar de mi miedo y bajas expectativas, a pesar inlcuso de la inseguridad que aquel personaje sembró en mí.
No había podido sentir que hoy es año nuevo, pero luego de la visita, siento por fin el término de este ciclo, extraño, intenso, pero hermoso al fin y al cabo.
Incluso a aquel personaje que reforzó mi inseguridad, debo agradecerle, entre otras muchas cosas, que ahora me siento capaz de decir lo que siento y lo que pienso mirando a los ojos, enfrentando el miedo a exponerme, al rechazo, a lo que sea. Me ayudó a ser más verdadera y a revisar mi vida cada vez que lo veía. Es una pena que haya tenido un final tan abrupto, jamás lo imaginé...pero fue su opción. Aunque aún gurado rencor, mentiría si dijera que no le guardo cariño y que no sonrío de vez en cuando recuerdo algunas de las tonteras que hicimos, porque sí lo sigo recordando.
Este año terminé la universidad, bueno, me falta el grado, pero mi vida de estudiante terminó por el momento. En algún momento pasaron 5 años desde que salí del colegio y de pronto me encuentro escribiendo esto, conciente de mis cambios y los de la vida.
Hay muchos momentos en que no lo he pasado bien y disfruto al máximo cada sonrisa que esbozo, porque sé que hay veces en que cuesta tanto conseguirlas. Agradezco cada abrazo sincero, porque en muchas oportunidades no los he tenido. Agradezco sentirme tan querida como en los últimos dos años...fue un descubrimiento muy importante de aspectos que no podía ver de mí misma.
Después de tantos procesos, creo que me conozco bastante, porque me enfrenté a mi sombra y he podido, de a poco, reconocer mis cosas buenas y los logros que solía considerar "lo mínimo que debería haber hecho".
Tengo cosas pendientes, pero muchas menos. De la Paula aprendí lo aliviador que es sentirse en paz con el mundo y con la gente, que los quiero sepan que los quiero, que con los que tengo cuentas pendientes o resentimientos también lo sepan y tratar de hacer las cosas concientemente, sin arrepentimientos.
He aprendido a disfrutar los momentos, con más o menos suerte a posteriori, pero del momento, nada que decir. Hoy me pesa más no hacer algo que pude haber hecho, que hacer algo que resulte mal. Al menos puedo decir como Neruda "confieso que he vivido" y me siento orgullosa de eso.
Creo haber pasado por un amplio espectro de emociones en la vida y eso me ayuda mucho en el camino de vida escogí. Ser psicóloga clínica no es fácil y te enseña a lidiar con tus propias emociones, frustraciones, omnipotencia e historia.
Nunca pensé en trabajar con niños y ahora estoy cada vez más convencida de que me encanta y que eso quiero hacer, aunque todavía no tengo claro cómo y me sigo sintiendo incompetente frente a muchas situaciones.
Del corazón, creo que he avanzado mucho. Puedo decir que por fin lo recuerdo con cariño y en paz, tal como siempre pedí hacerlo. Tampoco niego que de vez en cuando suelto unas lágrimas y todos los días algo me lo recuerda. Le deseo lo mejor y espero que en esta nueva relación encuentre lo que necesita y yo no pude darle. Te quiero tanto!!
Yo no tuve mucha suerte al respecto, pero sí he sanado bastante. Esta última experiencia fue como un escáner: esto va bien, esto aún falta, no te hagas la tonta...
Y me siento en paz con la conversación de hoy. No quería quedarme pegada en la rabia, en la amargura que hasta ayer sentía. Lo repito: fuiste valiente. Sé que con esto las cosas volverán a fluir y el tiempo dirá el resto.
En este mismo instante me acaba de llamar el Pitro, el mayor de mi medios hermanos. Extraña situación...pero contesté. Hoy conocí su voz de hombre...cuando lo dejé de ver tenía unos 7 años. Ahora es un hombre trabajador, abstemio y luchador. Sé que tenemos una conversación pendiente y muchos temas en común: todos mis pendientes.
Siempre he dicho que mi familia es muy pequeña, pero con mis hermanos siempre nos quisimos. Han pasado 10 años y yo sigo siendo cobarde para enfrentarlos, pero ellos están siempre ahí, enviándome cariños...es una bendición que debiera tomar, espero tener el valor.
Sí, tengo pendientes, tal vez los más profundos. El resto, creo que está listo.
Me quedo con la sensación de que fue un año cargado de desafíos y de decir "yo puedo" en todos los ámbitos de mi vida. Creo que he aprendido mucho de las cosas que he vivido y de las personas que me ha tocado conocer.
Me siento enormemente afortunada por todo lo que he ganado en este tiempo y de que mis miedos no se hayan hecho realidad. En especial, agradezco cada día haber participado de Colmena, aunque pueda sentirlo de repente como "las hormigas asesinas", he encontrado un hermoso grupo de amigos, que no había tenido el privilegio de vivir antes.
Cada persona me ha mostrado algo distinto y valioso, cada uno me ha llenado en más de una oportunidad con su abrazo y hemos compartidos tantas risas que no sería capaz de nombrarlas.
En Colmena aprendí muchas cosas, de la vida y de mí misma, y pude cumplir todos los roles que me tocó desempeñar, a pesar de mi miedo y bajas expectativas, a pesar inlcuso de la inseguridad que aquel personaje sembró en mí.
No había podido sentir que hoy es año nuevo, pero luego de la visita, siento por fin el término de este ciclo, extraño, intenso, pero hermoso al fin y al cabo.
Incluso a aquel personaje que reforzó mi inseguridad, debo agradecerle, entre otras muchas cosas, que ahora me siento capaz de decir lo que siento y lo que pienso mirando a los ojos, enfrentando el miedo a exponerme, al rechazo, a lo que sea. Me ayudó a ser más verdadera y a revisar mi vida cada vez que lo veía. Es una pena que haya tenido un final tan abrupto, jamás lo imaginé...pero fue su opción. Aunque aún gurado rencor, mentiría si dijera que no le guardo cariño y que no sonrío de vez en cuando recuerdo algunas de las tonteras que hicimos, porque sí lo sigo recordando.
Este año terminé la universidad, bueno, me falta el grado, pero mi vida de estudiante terminó por el momento. En algún momento pasaron 5 años desde que salí del colegio y de pronto me encuentro escribiendo esto, conciente de mis cambios y los de la vida.
Hay muchos momentos en que no lo he pasado bien y disfruto al máximo cada sonrisa que esbozo, porque sé que hay veces en que cuesta tanto conseguirlas. Agradezco cada abrazo sincero, porque en muchas oportunidades no los he tenido. Agradezco sentirme tan querida como en los últimos dos años...fue un descubrimiento muy importante de aspectos que no podía ver de mí misma.
Después de tantos procesos, creo que me conozco bastante, porque me enfrenté a mi sombra y he podido, de a poco, reconocer mis cosas buenas y los logros que solía considerar "lo mínimo que debería haber hecho".
Tengo cosas pendientes, pero muchas menos. De la Paula aprendí lo aliviador que es sentirse en paz con el mundo y con la gente, que los quiero sepan que los quiero, que con los que tengo cuentas pendientes o resentimientos también lo sepan y tratar de hacer las cosas concientemente, sin arrepentimientos.
He aprendido a disfrutar los momentos, con más o menos suerte a posteriori, pero del momento, nada que decir. Hoy me pesa más no hacer algo que pude haber hecho, que hacer algo que resulte mal. Al menos puedo decir como Neruda "confieso que he vivido" y me siento orgullosa de eso.
Creo haber pasado por un amplio espectro de emociones en la vida y eso me ayuda mucho en el camino de vida escogí. Ser psicóloga clínica no es fácil y te enseña a lidiar con tus propias emociones, frustraciones, omnipotencia e historia.
Nunca pensé en trabajar con niños y ahora estoy cada vez más convencida de que me encanta y que eso quiero hacer, aunque todavía no tengo claro cómo y me sigo sintiendo incompetente frente a muchas situaciones.
Del corazón, creo que he avanzado mucho. Puedo decir que por fin lo recuerdo con cariño y en paz, tal como siempre pedí hacerlo. Tampoco niego que de vez en cuando suelto unas lágrimas y todos los días algo me lo recuerda. Le deseo lo mejor y espero que en esta nueva relación encuentre lo que necesita y yo no pude darle. Te quiero tanto!!
Yo no tuve mucha suerte al respecto, pero sí he sanado bastante. Esta última experiencia fue como un escáner: esto va bien, esto aún falta, no te hagas la tonta...
Y me siento en paz con la conversación de hoy. No quería quedarme pegada en la rabia, en la amargura que hasta ayer sentía. Lo repito: fuiste valiente. Sé que con esto las cosas volverán a fluir y el tiempo dirá el resto.
En este mismo instante me acaba de llamar el Pitro, el mayor de mi medios hermanos. Extraña situación...pero contesté. Hoy conocí su voz de hombre...cuando lo dejé de ver tenía unos 7 años. Ahora es un hombre trabajador, abstemio y luchador. Sé que tenemos una conversación pendiente y muchos temas en común: todos mis pendientes.
Siempre he dicho que mi familia es muy pequeña, pero con mis hermanos siempre nos quisimos. Han pasado 10 años y yo sigo siendo cobarde para enfrentarlos, pero ellos están siempre ahí, enviándome cariños...es una bendición que debiera tomar, espero tener el valor.
Sí, tengo pendientes, tal vez los más profundos. El resto, creo que está listo.
He saldado la cuenta con mi año y me siento en paz.
























