31 de diciembre de 2011

Adiós y gracias 2011

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No he sido conciente de todos los procesos que trajo consigo este año. Parece que, sin darme cuenta, han pasado tantas cosas que pareciera que fueran dos años, y cuando recuerdo enero, me siento en el 2009.
Ahora que lo pienso, en enero empecé mi tratamiento para el problema de la menstruación, con esa dieta que me hizo limpiar el cuerpo y el alma. Recuerdo la Fiesta de los Abrazos y el comienzo de mi historia con V. Recuerdo también el viaje a San Vicente, mi entrada a CESANA y la estafa de los arrendatarios. Además, hoy mi mamá recordó que en ese verano empezamos a armar la consulta acá, ella tuvo que salir abruptamente del centro reiki y quedarse sin lugar de trabajo (ni pacientes) hasta marzo, al menos. 
Me fui unos días a Argentina a ver a la Su, con mis experiencias guardadas en la mochila. Me fui con el recuerdo de mis amigas, que me acompañaron mucho! y el de un beso de una noche de verano. Volví con un loco de compañero y las ganas de empezar a trabajar, llevaba meses de "casi cesantía".
Y un dia entré a CESANA, empecé a hacer el diplomado y me puse a pololear. De la mano, se cerraron otros ciclos y etapas. Ya no tenía el mismo tiempo para los amigos, ni menos para el voluntariado. Ya no tenía la energía para salir viernes y sábado, ni tampoco el tiempo. Mis trasnoches fueron frente al computador y mis cigarros más solitarios. Me fui quedando fuera de las dinámicas, de las anécdotas, de lo cotidiano. 
El 2011 fue año de aprendizajes..tremendos aprendizajes! desde volver a estudiar, a volver a amar, a cerrar ciclos e insertarse de lleno en el mundo laboral.
Cuarenta y tres pacientes ocuparon mi agenda este año, al menos 90 días haciendo informes, más los trabajos del diplomado (genograma! uf!), las clases, las reuniones clínicas, de equipo, PiscoPro, Sintergética...ay! harto parece...
En lo personal, lo mejor ha sido reencontrarme con mi parte femenina y aprovechar la oportunidad que me dio la vida de amar nuevamente y cerrar el largo ciclo anterior..por fin! Estar con V. ha sido maravilloso, a veces difícil, pero maravilloso. Sigo aprendiendo mucho de él, de mí, de lo que creí superado, de lo que me falta por mejorar, de la vida, de matemáticas, de física, de música...cada día una aventura, una sorpresa, un aprendizaje. Muchas gracias por todas las sonrisas, las canciones y los universos creados!
Pero, así como hay cosas que comienzan, hay otras que terminan. No sólo me alejé de mis amistades, por diferentes motivos que dejaremos en el pasado, sino que Colmena en sí mismo cumplió su ciclo y debimos decirle adiós. Realmente fui feliz en ese espacio...qué manera de sentirme plena y feliz! llevaré por siempre el recuerdo de todas las personas que formaron parte, de las personas que conocimos, de los niños con que jugamos, las señoras que participaron, las experiencias compartidas en cada viaje, cada sonrisa, cada regalo, cada rincón de esas escuelas, cada risa con los amigos...tantas cosas! 
Colmena fue una gran escuela para todos, desde lo personal hasta lo profesional. Una lástima que no hayamos cumplido el sueño por completo, supongo que es parte de la pérdida de los ideales de la juventud también. A estas alturas siento que he mutado mis sueños, mis ideales, mis creencias, mis prioridades y me siento más lejana de la universitaria que pasó 4 años metida en voluntariados, vibrando con cada experiencia.
Estoy en el proceso de redescubrir las cosas que me hacen vibrar, de sacar las etiquetas que me han condicionado desde siempre, de darme la oportunidad de vivir y decidir, de no tener un plan. 
También extraño a los antiguos amigos, el formar parte de un grupo que me entregó tanto cuando más lo necesitaba (aunque no lo supieran). Fui feliz junto a ustedes, me sentí parte de una familia de amigos, querida, cuidada, extrañada...me reí tanto! bailé tanto! gocé tanto! como me gusta hacerlo. Quizás se conserve lo importante, quizás queden los imprescindibles.
Gracias a todos quienes formaron parte de este año de experiencias y aprendizajes. No sé en qué me estoy convirtiendo, pero siento que voy creciendo y que muevo hacia algún lugar. Espero el próximo año tener la respuesta.

25 de diciembre de 2011

Ni tan Grinch

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Hoy pensaba que en realidad sí soy una persona de tradiciones, pero no las clásicas que dicta la sociedad, sino las que yo invento. Por ejemplo, una de ellas es que sagradamente escribo en mi blog para mi cumpleaños, navidad, año nuevo y ahora los 25 de cada mes. En año nuevo, me gusta sacar el arcano del año y poner los cuatro elementos sobre la mesa, pero no creo en maletas ni calzones amarillos.
No me gusta que las tradiciones fuercen lo que no sale en forma natural. En cambio, cuando uno crea sus propias tradiciones, el ritual pasa a ser una consecuencia natural.

Me gustan los ritos, quizás porque soy muy consciente de mis procesos y ciclos y creo que es mejor vivirlos y cerrarlos cuando corresponde. A nadie le gustan las despedidas, pero con los ritos, se pueden resignificar las cosas que por sí solas pueden ser tristes y, al mismo tiempo, no perder de vista que todo es circular: siempre que termina algo, empieza otra cosa. Vida y muerte, muerte y vida, siempre entrelazadas. Dos caras de una misma moneda que hay que aprender a conocer, porque a estas alturas creo que no se puede aprender a vivir, sino se aprende también morir y dejar morir.

En esta navidad, afortunadamente a mi mamá se le pasó el enojo antes de la cena, proceso que fue ayudado por mi tata, que quiso revisar videos antiguos. Figurábamos los tres en su pieza, buscando en la caja de VHS.  Cuando uno hace un video es claramente porque quieres recordar un momento, aunque no sé si en el momento uno le tomará al peso a lo valiosas que pueden ser esas imágenes cuando las personas ya no están.

Parece que, como en todo orden de cosas, mientras menos expectativas uno se genera, mejor pueden salir las cosas. Al final, resulta que pasé esta Navidad acompañada de mis seres queridos, como nunca se cruzó por mi mente. La cena que compartimos como siempre, fue tranquila...y eso es todo lo que pido para una cena familiar. Después vi a V. y disfruté a concho su compañía durante todo el día siguiente. Nuevamente me acompañó a un momento histórico de mi vida familiar: nos visitó Ricardo, con la Marcela...y la Javi! 

Hace 4 años no la veía, está muy grande y linda. Mira las cosas de la vida, resulta que le gustaría estudiar psicología y trabajar con niños. Cuánto me gustaría que si eso pasara, yo pudiese ayudarla en ese camino, hablar de los procesos personales que surgen estudiando psicología, enseñarle psicoanálisis, hablarle de mis pacientes, prestarle mi consulta...en fin. Aunque hay una gran distancia entre nosotras, la sigo queriendo como siempre. Es el tipo de cariño que más he sentido como de "hermandad" en la vida, para mí ella siempre fue una hermana chica y en el fondo de mi corazón, lo sigue siendo.

Creo que V. no puede dimensionar la importancia de este día. Una insípida reunión familiar, sin mucho que decir, viendo antiguos videos de contenidos cotidianos y triviales, no tiene nada de nuevo para quien está acostumbrado a ver su casa llena de gente. A mí me sorprende ver a mi mamá sacar los pocillos de la abuela y pensar en todos los detalles para recibir a la visita más esperada de todos los tiempos: la Javi. Año tras año invitándola, esperando a que algo mágico suceda y se rompa el hechizo maligno...y nada. Muchos intentos, muy pocos resultados. Hoy no fue gran cosa, pero en el castillo abandonado de los Reyes, la visita de esa princesa alegra a toda la corte, más de lo que cualquiera de nosotros puede llegar a expresar, y más de lo cualquiera pudiera llegar a entender.

Como decía el viejo amigo, "la suerte está echada". Dios quiera que este pequeño milagro marque una diferencia, más temprano que tarde, en esta historia de tantos vacíos y mentiras absurdas. Por mi parte, lo pasé mucho peor en la víspera de estos días, que en la navidad en sí misma. En realidad, me siento agradecida de haber sentido el cariño a la distancia de mis amigos, de haber compartido otro momento importante con mi querido V. y lo más insólito, haber compartido con mi familia 3 horas un día domingo por la tarde. 

20 de diciembre de 2011

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"Ha sido establecido científicamente,
que el abejorro no puede volar.
Su cabeza es demasiado grande y
sus alas demasiado pequeñas
para sostener su cuerpo.
Según las leyes aerodinámicas,
sencillamente no puede volar.
Pero nadie se lo ha dicho al abejorro.
ASI ES QUE VUELA”

Sacado de este blog, tremendas lecciones! por favor, léalo!

19 de diciembre de 2011

Pecho infladito

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"Ustedes los psicólogos nos ayudan a nosotros a ver las cosas de otra manera"

"¿Estás estudiando? (no, hice un diplomado durante el año) Ah..te debe haber ido súper bien!!"

"Estoy súper contenta, porque F. siente que ha crecido y ya se dio cuenta de cuál es su problema (...) que hay muchas cosas que ella cree que son pena y que no lo son, y que le cuesta decir las cosas"

Entrevista con mamá de F. (11 años), luego de dos meses y medio de terapia =)

E.T.

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Peleando por el lugar número 1 de los talleres francamente extraterrestres que he tomado.

16 de diciembre de 2011

El Hoy

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15 de diciembre de 2011

Mix

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Y no olvidar



Could you say goodbye to yesterday?

13 de diciembre de 2011

Luna Lunera

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Esta mañana sentí uno de los peores dolores menstruales de mi historia. No es para menos, he estado todo el mes haciendo cuanta cosa he podido para estos días...ciclo que en forma natural es de limpieza. Traté de tomármelo de una forma diferente, recordando a mis amigas que tiernamente le llaman "lunita" a esta parte del mes...nada más lejos de lo que yo le he dicho en los últimos años.

A paso de tortuga hice todo lo que tenía que hacer, alternando mis pasos con visitas a mi cama en medio del dolor. Mientras trataba de tomarme con sabiduría este proceso (cosa nada fácil cuando dos ácidos mefenámicos no hacen nada por ti), volví a sentir esas ganas intempestivas que me bajan a mí, de botar, regalar o sacar cosas que ya no ocupo.

De repente me sentí incómoda con mi habitación tan infantil. Desde mi cama veía algunas cosas que ya no quiero ver en el mismo lugar. A penas me fui sintiendo un poco mejor, lentamente fui retirando cosas y me di cuenta de cuánto apego les tengo.

Yo pensaba que después de mis múltiples limpiezas extremas de fin de años y dos cambios de casa, el apego a esas pequeñas cosas era tema superado...gran BROMA! Amo las bailarinas aún, pero tantas figuritas esparcidas por mi pieza ya me saturó. Necesito ver más liviano...como es adentro es afuera y vice vsersa.

Guardé en una caja algunos adornos. Creo que ahora se llamará "la caja del autoengaño" ¿por qué? porque en realidad, mi mamá me dio la idea de llevarme algunas cosas a la casa del campo. La casa del campo....me permito un suspiro de nostalgia. Esa mítica casa es el reflejo de que lo "cachuero" es de familia. Aún no me explico cómo se pudo llenar otra casa de cosas sin que faltara nada en las de Stgo! Esa casa se ha transformado en una especie de museo...todo lo que acá se considera viejo, inservible o que no tiene más utilidad que su valor sentimental, sirve siempre "para la casa del campo". Como vamos (¿íbamos? snif!) una vez al año, da lo mismo. Allá hay tanto espacio, hay tantas cosas y es tan especial todo, que da lo mismo un adorno de más, uno de menos.

Por ejemplo, pensé en llevarme los peluches...pero por Dios que tengo apego con esos monitos! jajaja cada uno tiene su nombre y su historia ¿cómo los voy a sacar? pero no quiero más peluches por ahora. Claro, puedo llevarlo al campo....pero ups! ¿dónde los meto? todas las piezas tiene peluches ¿por qué? porque cuando quise deshacerme de los míos, con mi mamá tuvimos largas discusiones sobre cuáles dejar y cuáles no (lo que yo quería regalar, ella los quería conservar y al revés también). Entonces, ¿cuál era mejor solución? obvio! llevarlos a la casa del campo. Así que mis peluches de la adultez se quedarán acá por mientras.

Saqué de mi espejos unos autoadhesivos que pegué a los 9 años...a los 9 años! llevo 15 años mirándome en el mismo espejo todos los días con esas autoadhesivos ¿qué onda? igual me dio pena sacarlos. El mandala que pegué hace un año no lo pude sacar, porque el papel se quedaba pegado y era peor. Recordé cuando lo pegué, pensé que representaba mi esencia y que nunca me aburriría de mirarlo.

Iba a sacar un sticker de "Chile ayuda a Chile" del terremoto, que está en el interruptor, y me arrepentí. Igual es histórico. Me imaginé en un tiempo más viniendo de visita a la casa de mi mamá, mirando mi pieza (que recordemos, es la misma que tenía desde que nací) con las cosas que se tienen que quedar. Si V. lee esto esto, pensará "te fuiste en volá" jajaja sí.

¿Y si algún día me voy a vivir al sur? cómo pretendo irme si no soy capaz de sacar mis peluches! es más, ni siquiera pensando tan a futuro (supongo!) ¿cómo pretendo irme de aquí?

Qué impresionante como uno se apega a las cosas. Sé que es absurdo, porque si me hubiese tocado ser parte de las personas que perdieron todo con el terremoto por ejemplo, hubiese tenido que empezar de cero y tal vez, las cosas materiales me importarían menos. Me sigo sorprendiendo, porque antes era mucho más cachurera que ahora, pero me sigo llenando de cosas (que me gustan, por lo demás) y pienso tres veces antes de sacar algo de su sitio...y eso que me gustan los cambios! podría ser peor.

Bueno, aún me falta mucho por aprender de desapego, entre otras cosas.

12 de diciembre de 2011

En versión dedos

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8 de diciembre de 2011

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Me gusta la gente que guste de la diversidad, no sólo en el discurso, sino también en los hechos. A veces yo también soy inconsecuente y trato de abstenerme de hablar de temas donde sé que soy más intolerante: como política, religión y grupos extremos.

No conozco casi nada de música, he visto muy pocas películas y poca tele en general, pero he leído cientos de libros de los más distintos temas y no se me ocurriría decirle a alguien ¿en serio no sabes la diferencia entre kundalini y hata yoga? ¿pero cómo no sabes lo que es reiki? ¡no te pueden no gustar James Van Pragh!

En mi pieza hay inciensos, cristales, libros de extraterrestres, psicología y novelas. Si a mí no me gustan Los Beatles, no voy a juzgar a otros que no gustan de Mirabai Ceiba. Cada loco con su tema, cada uno con su gusto.

De mi padre saqué las ganas de volar, salir, ser libre y gozar. De mi madre saqué las ganas de volver a mi cueva después de salir, de ansiar mi metro cuadrado en medio de la gente, de respetar mi intimidad, mis límites y mi soledad, por sobre todas las cosas.

En mi cueva soy yo...sin juicios, sin cuestionamientos disfrazados de ironía. Lo que pasa ahí, se queda ahí y nadie entra sin mi permiso. Hay pocas cosas que cuido tanto como ese espacio...por eso muy pocos entran y el primer requisito, es no juzgar.

5 de diciembre de 2011

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"Los números primos son exactamente divisibles por 1 y por sí mismos. Ocupan su sitio en la infinita serie de los números naturales, aunque ellos más separados entre sí. Son números solitarios, sospechosos, y por eso encantaban a Mattia, que unas veces pensaba que en esa serie figuraban por error, como perlas ensartadas en un collar, y otras veces que también ellos querían ser como los demás, números normales y corrientes, y que por alguna razón no podían (...)

Ciertos números primos son más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor dicho, casi sucesivos, ya que entre ellos siempre hay un número par que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y 19. Si se tiene paciencia, se descubre que dichas parejas aparecen cada vez con menos frecuencia. Lo que encontramos son números primos aislados, como perdidos en ese espacio silencioso y rítmico hecho de cifras, y uno tiene la angustiosa sensación de que las parejas halladas anteriormente no son sino hechos fortuitos, y que el verdadero destino de los números primos es quedarse solos. Pero cuando ya, cansados de contar, nos disponemos a dejarlo, topamos nuevamente con otros dos gemelos estrechamente unidos.

Es convencimiento general entre los matemáticos que, por muy atrás que quede la última pareja, siempre acabará apareciendo otra, aunque hasta ese momento nadie puede predecir dónde".


La Soledad de Números Primos
Paolo Giordano

¡Qué buen libro!