17 de diciembre de 2014

Puerperio (octubre 2014)


Una de las cosas que aprendí analizando mi genograma,  es que nací bajo la sombra del patriarcado.  En mi familia de origen los hombres siempre han sido los privilegiados , los que tienen el plato más grande de comida, la pieza más cómoda,  a los que hay que servir porque no saben nada de misterios domésticos,  ellos están muy cansados haciendo el trabajo "duro".

En la familia de mi padre,  las mujeres hemos sido las verdaderamente abandonadas y olvidadas.  No es coincidencia que las que desaparecimos del mapa fuimos la otra Lissette y yo y que mi abuelo nunca más hablara después de que nacieran mis tres hermanos. 

Un día le conté a una amiga cómo mi tío piensa que me arrimé a un buem árbol sólo porque V. Es ingeniero (siendo que tiene muchas cualidades personales por las que se podría pensar en eso) y ella me dijo "qué heavy la cultura del patriarcado...tú eres una mina bacán,  seca, estás hasta haciendo un magister. ...él se arrimó a un buen árbol".

No es coincidencia que nunca me llevara bien con mi menstruación y sin saberlo, llevar la sombra de los bebés muertos en la familia...parte del secreto, de lo no dicho y de los duelos tan mal llevados por estos lados: en secreto, en silencio,  en soledad.  Eso es un patrón transgeneracional.

Y ahora conozco el puerperio, ese período nebuloso, intenso, surrealista del cual nadie nunca me habló.  Me he dado cuenta de que soy más animal de lo que pensé jamás,  más emocional que en toda mi vida, más melancólica y más feliz que nunca, al mismo tiempo. 

Para una mujer no existe el descanso cuando nace un hijo. Yo no puedo simplemente "no escuchar" cuando mi bebé se queja o llora en las noches, no puedo salir un rato a despejarme,  no puedo ponerme a escuchar música y olvidarme de lo que pasa al rededor. No puedo siquiera cerrar la puerta del baño para hacer mis necesidades. 

Mi bebé depende de mí todo el día,  sin descanso.  La he cuidado desde que supe que estaba embarazada,  pendiente día y noche porque las náuseas no me dejaban olvidarla por un segundo. Cuidé mi cuerpo, mi mente, mi estilo de vida. Ahora la cuido las 24 horas, la alimento,  la hago dormir, la mudo 10 veces si es necesario,  la limpio,  calmo sus mañas. ..si tengo tantos deberes (que asumo y acepto con amor), mínimo tengo el derecho a sentirme pasada a llevar cuando alguien me la quita de los brazos o a no querer recibir visitas en un tiempo,  o a no querer ver a más de 3 personas a la vez, o de no querer que todos la repartan entre sus brazos por un par de horas,  o de restringir quién,  cuándo, cuánto y cómo entra a mi casa y comparte con mi hija.

Soy humana, pero sigo siendo mamífera. Mis pechos rebasan leche y no es porque sea un ser racional,  es porque tengo una parte animal, instintiva,  territorial. ..que pocos entienden.

Un tercio del día siento ganas de llorar sin razones claras. Más de la mitad quiero tener a mi bebé cerca, ojalá en brazos. Me aprovecho del fular y la pongo ahí todos los días un ratito,  para volver a sentir esa conexión física que en el fondo sigue existiendo.  La naturaleza es tan sabia y me sorprende día a día con su perfección. ..lo que uno necesita el cuerpo lo va pidiendo,  la razón no media en esto, es un período puramente instintivo, primitivo, animal. Ahora se sabe que lo mejor para un recién nacido es recrear el útero afuera,  permanecer junto a sus padres y aprender a regularse. Al mismo tiempo,  a mí me dan ganas de mantenerla cerca, de contenerla, de no sobre estimularla, de sentir nuestra piel en contacto.  Si un bebé no habla, no enfoca bien, no ve a más de 50 cm no es un error, es porque no necesita más que eso por ahora. No es tiempo de socializar, es tiempo de adaptarse poco a poco a vivir afuera de la matrix, no necesita comunicarse con más personas,  porque con sus padres basta por ahora y para eso basta el cuerpo. Ya vendrá el tiempo de desarrollar habilidades sociales, cuando sea más "independiente", cuando lo necesite y cuando su naturaleza lo vaya dictando sabiamente.

Lo siento,  este no es tiempo de "es que yo quiero verla más", "es que yo quiero tomarla porque la veo poco", " es que yo la echo tanto de menos", " es que yo...", " es que yo. . "

Este es un tiempo para pensar en lo que ella necesita y, por qué no decirlo,  en lo que yo necesito. Soy su madre, depende de mí,  ya no soy yo, somos dos...es parte de mí,  es indivisible de mí en esta etapa....estoy llena de deberes y parece que en esta sociedad patriarcal no tengo ni siquiera el derecho de que alguien entienda naturalmente esto y lo respete.

Por qué tengo que dar explicaciones de algo que es tan natural, instintivo y hasta lógico si hay que ponerle cabeza. Por qué tengo que tratar de convencer,  inútilmente,  tratando de no ofender a nadie cuando yo me siento pasada a llevar constantemente y nadie lo ve siquiera. 

"Tenemos razocinio, podemos controlar el instinto" me dijeron ayer. ..pero si es un instinto y la naturaleza es tan sabia para prepararte para la maternidad,  ¿por qué hay que controlarlo?  ¿no será lo que precisamente mi hija y yo necesitamos ahora?

Nunca me hablaron del puerperio.  Es un período tan desconocido que tal vez algunos simplemente actúen por ignorancia y no por egoísmo. Lástima que haya tan poca comprensión desde la sociedad,  desde el patriarcado,  desde el mundo formal que funciona con razocinio y sabe poco y nada de instintos. 

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